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Alivio global y tensión latente

El petróleo Brent se desploma por debajo de los US$ 73 tras la reapertura del Estrecho de Ormuz.

Alivio global y tensión latente

El petróleo Brent se desploma por debajo de los US$ 73 tras la reapertura del Estrecho de Ormuz.

El barril acumula una caída del 40% desde su pico máximo impulsado por la reactivación del tráfico naviero y el acuerdo provisional entre EE. UU. e Irán. Mientras una nueva ruta alternativa por Omán alivia los mercados logísticos, Teherán lanza advertencias y Donald Trump pone la mira en el precio de los combustibles domésticos.

Por Redacción Vaca Muerta Online

El mercado energético internacional transita horas de profunda reconfiguración. Tras meses de parálisis y cotizaciones por las nubes debido a las hostilidades navales en el Golfo Pérsico, el crudo Brent perforó con solidez la barrera de los US$ 75 y se posicionó en un rango de US$ 72,50 a US$ 72,88 por barril, acumulando un retroceso cercano al 40% desde su techo histórico. En sintonía, el West Texas Intermediate (WTI), valor de referencia para el mercado estadounidense, se replegó hasta el eje de los US$ 71.

La normalización del flujo comercial en el principal paso hidrocarburífero del planeta ha neutralizado el temor al desabastecimiento global, forzando un rápido reajuste a la baja de los contratos a futuro y sembrando un nuevo panorama macroeconómico.

La "Ruta de Omán": reactivación de radares y tráfico en máximos

La fluidez del tráfico marítimo responde a un cambio drástico en las condiciones de seguridad y logística dentro del Golfo Pérsico, por donde circula la quinta parte del suministro mundial de crudo. Las empresas armadoras y las principales compañías navieras globales —incluyendo a gigantes de la industria como Maersk— recuperaron la confianza operativa gracias a una estrategia clave:

  • Radares encendidos: Tras meses de navegar a oscuras ("en modo fantasma") para eludir ofensivas y drones, los superpetroleros vuelven a transitar la vía marítima con sus señales de geolocalización satelital (AIS) totalmente activadas.

  • Vías alternativas: La reactivación masiva se canalizó a través de la denominada "Ruta de Omán", un corredor de urgencia trazado por la Organización Marítima Internacional (OMI) de la ONU pegado a las costas omaníes para destrabar a los buques retenidos.

  • Flujo récord: Los datos de monitoreo satelital confirman el éxito de la medida. La semana pasada cruzaron el estrecho 125 buques (frente a los apenas 33 de la semana previa), alcanzando picos de 70 tránsitos diarios, la marca regulatoria más alta en casi cuatro meses.

  • Pulverización de las primas de riesgo: La brecha de precio entre los contratos más cercanos del Brent —el backwardation, que mide la urgencia de la oferta física— se redujo a apenas US$ 0,15 por barril, destruyendo la brecha de US$ 10 registrada a comienzos de abril cuando el fantasma del desabastecimiento gobernaba Wall Street.

Sin embargo, la calma dista de ser absoluta. La Guardia Revolucionaria de Irán emitió un duro comunicado advirtiendo que esta ruta alternativa de la ONU fue establecida sin su consentimiento explícito, catalogándola como "inaceptable y peligrosa", lo que mantiene en alerta a las patrullas navales internacionales.

La tregua de los 60 días y el factor geopolítico

Este desplome generalizado de los precios internacionales de la energía es el correlato directo del Memorándum de Entendimiento (MoU) provisional firmado a mediados de este mes por el presidente estadounidense Donald Trump y su par iraní, Masoud Pezeshkian.

El pacto abrió formalmente una ventana de 60 días prorrogables para negociar un tratado de paz definitivo. De inmediato, la Secretaría del Tesoro de EE. UU. activó exenciones comerciales para que el crudo de Irán vuelva a fluir legalmente a los mercados internacionales de gran escala, a cambio de que Teherán diluya y ponga bajo estricta supervisión parte de su uranio enriquecido.

No obstante, las mesas de dinero en Nueva York y Londres miran de reojo los acontecimientos en Medio Oriente. Los recientes intercambios militares y ofensivas en El Líbano dejan en claro que Israel no se considera condicionado por este acuerdo bilateral, configurando el principal factor de riesgo para un eventual rebote del precio si las conversaciones de paz se estancan o colapsan.

La presión de la OPEP+ y la "motosierra" de Trump en los surtidores

Al incremento del volumen de crudo en el agua se le suma una presión bajista por el lado de la oferta y la demanda global. La OPEP+ mantiene su plan de incrementar la producción de forma gradual, coincidiendo con signos de enfriamiento en la actividad industrial de Europa y China, lo que llevó a bancas de inversión como Citi y JP Morgan a recortar sus proyecciones de precio para la segunda mitad del año.

En paralelo, la fuerte caída del valor internacional del barril le dio una carta política clave a la Casa Blanca. El presidente Donald Trump ordenó abrir una investigación formal sobre las principales compañías petroleras norteamericanas para auditar el costo de las naftas en los surtidores domésticos. Desde la administración estadounidense argumentan que la caída del 40% en el valor de la materia prima debe traducirse de manera urgente y proporcional en un alivio directo para el bolsillo de los consumidores, aumentando la presión regulatoria sobre los márgenes de ganancia de las corporaciones del sector.

Fuente: VMO

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