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CGT renovada, obreros olvidados: una conducción débil frente a la reforma laboral de Milei

La nueva cúpula de la central obrera se definió entre internas y rupturas, mientras los trabajadores sienten que sus representantes juegan más como empresarios que como defensores del obrero.

CGT renovada, obreros olvidados: una conducción débil frente a la reforma laboral de Milei

La nueva cúpula de la central obrera se definió entre internas y rupturas, mientras los trabajadores sienten que sus representantes juegan más como empresarios que como defensores del obrero.

Por Diego Gabriel Chauqui – Director de Vacamuertaonline.com.ar

En medio de tensiones, divisiones internas y una creciente desconexión con la base trabajadora, la Confederación General del Trabajo (CGT) definió su nueva conducción hasta 2029. El triunvirato estará integrado por Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola (Seguro) y Cristian Jerónimo (Empleados del Vidrio). Sin embargo, lejos de representar un mensaje de unidad, la elección dejó fracturas profundas: la Unión Tranviarios Automotor (UTA) se retiró de la central, y varios gremios históricos expresaron su malestar por lo que consideran una conducción débil y funcional al poder político.

La fractura: la UTA se fue y Barrionuevo amagó con romper

Antes de que los 2.186 congresales proclamaran a la nueva cúpula, la UTA, liderada por Roberto Fernández, decidió abandonar el Congreso. El gremio rechazó de plano la inclusión de Cristian Jerónimo, a quien acusan de haber apoyado maniobras internas en su contra durante 2019.
Aunque Jerónimo negó esa participación, la decisión fue irreversible: los colectiveros se fueron y dejaron en evidencia una grieta que no cierra.

Por su parte, Luis Barrionuevo (Gastronómicos) y Omar Maturano (La Fraternidad) también se mostraron críticos con el nuevo esquema. Ambos impulsaron la moción de regresar a un secretario general único, pero la propuesta fue desestimada por “abrumadora mayoría” en una votación a mano alzada. La derrota de este sector desactivó la posibilidad de una ruptura inmediata, aunque el malestar persiste.

Poca renovación, viejos nombres y una sensación de entrega

A pesar de los discursos de unidad, el nuevo Consejo Directivo de la CGT muestra escasa renovación. La idea de sumar a una mujer al triunvirato fue descartada y las principales secretarías quedaron nuevamente en manos de dirigentes históricos:

  • Andrés Rodríguez (UPCN) continuará como secretario adjunto,

  • Gerardo Martínez (UOCRA) en Relaciones Internacionales,

  • José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) en Acción Social,

  • y Héctor Daer pasará a la Secretaría de Interior.

Los gremios del ala kirchnerista, como Abel Furlán (UOM) y Sergio Palazzo (Bancarios), también expresaron su malestar por “decisiones inconsultas” y analizan delegar sus cargos en otros dirigentes.

El desafío inmediato: negociar la reforma laboral

La nueva CGT asume con un desafío enorme: negociar la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei bajo el concepto de “modernización”. El Ejecutivo buscará flexibilizar condiciones de contratación, revisar la negociación colectiva y limitar el derecho de huelga, algo que preocupa profundamente a los gremios tradicionales.
Gerardo Martínez será el encargado de representar a la central en el “Consejo de Mayo”, la mesa de diálogo social convocada por el Gobierno. Pero puertas adentro, muchos sindicalistas dudan de la verdadera capacidad de esta CGT para resistir las reformas.

Un movimiento obrero sin conducción firme

Más allá de los nombres, lo que se siente en la base trabajadora es una profunda desconexión entre los dirigentes y la realidad de los obreros. La nueva CGT parece más preocupada por sostener sus privilegios que por defender derechos en peligro.
En un contexto de inflación, despidos, suspensiones y pérdida del poder adquisitivo, la falta de una conducción fuerte deja al movimiento obrero sin una voz representativa.


Opinión – Por Diego Gabriel Chauqui

“Hace tiempo que los trabajadores dejaron de verse reflejados en la CGT. No hay renovación ni coraje. Lo que se ve es una dirigencia más preocupada por conservar privilegios que por defender derechos. Lo que están haciendo con los trabajadores es una entrega total.

Hoy muchos de esos dirigentes juegan más como empresarios que como obreros. Están lejos de la realidad, temen a las carpetas y evitan el conflicto. Sin líderes fuertes, enfrentar una reforma laboral como la que impulsa Milei es como ir a la guerra con pistolitas de agua. Una verdadera lástima para el movimiento obrero argentino.”

Fuente: vmo

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