
Combustibles sin techo
La escalada del petróleo ya impacta de lleno en la inflación argentina.
La suba del precio de los combustibles dejó de ser una señal de alerta para convertirse en un problema concreto. En lo que va de marzo, naftas y gasoil acumulan aumentos superiores al 12%, con valores que ya superan los $1.800 por litro en el caso de la súper y más de $2.000 en las versiones premium.
Detrás de este movimiento aparece un factor determinante: el salto del precio internacional del crudo, impulsado por la crisis en Medio Oriente y las tensiones en el Estrecho de Ormuz, que hoy condiciona buena parte del abastecimiento energético global.
Inflación: el impacto que va más allá del surtidor
El aumento de los combustibles no se limita al bolsillo del automovilista. Tiene un efecto directo e indirecto sobre toda la economía:
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Impacto directo en el índice de inflación
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Efecto cascada sobre transporte, logística y distribución
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Presión sobre alimentos, uno de los rubros más sensibles
En un contexto donde los precios de los alimentos ya mostraban aceleración, el combustible se convierte en un amplificador inflacionario difícil de contener.
Por qué suben los combustibles en Argentina
El precio local responde, en gran medida, a lo que ocurre en el mercado internacional. Con el barril de referencia en niveles cercanos a los 120 dólares, la brecha entre los costos reales y los precios internos se vuelve insostenible.
En Argentina, el crudo representa entre el 35% y el 40% del precio final en surtidor. Por eso, incluso sin importar petróleo a esos valores, las empresas tienden a ajustar para no perder rentabilidad frente a la paridad de exportación.
Además, en los últimos meses se consolidó un cambio en la lógica comercial del sector: el llamado “micropricing”, que implica aumentos más frecuentes, segmentados por región y comportamiento de la demanda.
Estaciones de servicio: el eslabón más presionado
El impacto también golpea a las estaciones de servicio, que enfrentan un escenario complejo:
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Márgenes cada vez más ajustados
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Costos operativos en alza
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Alta carga impositiva
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Demanda estancada desde 2024
El riesgo es claro: un sector atrapado entre precios que suben y ventas que no acompañan, lo que empieza a comprometer la sustentabilidad del negocio.
Un problema atado al contexto global
La raíz del problema está afuera, pero las consecuencias se sienten adentro. La combinación de conflicto geopolítico, restricciones logísticas y volatilidad en el mercado energético genera un escenario donde los precios difícilmente encuentren estabilidad en el corto plazo.
Para Argentina, el dilema es estructural: mientras el desarrollo de Vaca Muerta ofrece una oportunidad histórica como exportador, el mercado interno sigue expuesto a los vaivenes internacionales.
Si el petróleo se mantiene en estos niveles, el traslado a surtidor continuará. Y con eso, la inflación seguirá encontrando en la energía uno de sus principales motores.
Fuente: vmo