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Dos Argentinas petroleras

Mientras Comodoro expulsa empleo, Neuquén consolida su “burbuja laboral”.

Dos Argentinas petroleras

Mientras Comodoro expulsa empleo, Neuquén consolida su “burbuja laboral”.

Hay datos que no solo describen la realidad: la dejan al descubierto. Lo que está pasando hoy entre Comodoro Rivadavia y Neuquén no es una diferencia coyuntural. Es la confirmación de que el mapa energético argentino también está reconfigurando el mapa social.


Comodoro: cuando el petróleo deja de sostener

El último informe del INDEC marcó un quiebre histórico: el desempleo en Comodoro Rivadavia–Rada Tilly se duplicó en apenas un año, pasando del 1,9% al 4,7%. Traducido a la calle: hoy hay alrededor de 5.000 personas sin trabajo.

Pero ese número, lejos de mostrar toda la verdad, apenas raspa la superficie.

Porque cuando se amplía la mirada, el dato es mucho más crudo:

  • 16.000 personas con problemas laborales

  • Caída sostenida de la actividad petrolera

  • Empresas de servicios en retirada

  • Empleo que migra hacia la informalidad

El problema no es solo el desempleo. Es la calidad del empleo que se pierde.

Durante décadas, Comodoro fue sinónimo de estabilidad laboral petrolera. Hoy, esa estructura empieza a resquebrajarse.


La trampa estadística: la crisis que no se ve

Hay una razón por la cual los números oficiales no terminan de reflejar el impacto real.

La metodología de la encuesta laboral deja afuera a miles de trabajadores que:

  • Dejaron de buscar empleo (desaliento)

  • Pasaron a trabajos informales o changas

  • Aceptaron empleos de menor calidad

Es decir: no figuran como desocupados, pero tampoco están bien.

Ahí aparece el concepto clave: la precarización silenciosa.


Neuquén: el otro país petrolero

Del otro lado, la foto es completamente distinta.

En el aglomerado Neuquén–Plottier, la desocupación es de apenas 2,3%, una de las más bajas del país. Sobre una población económicamente activa de 150.000 personas, solo 3.000 están sin trabajo.

Pero lo más importante no es solo la cantidad de empleo, sino su estabilidad:

  • Baja subocupación (4,5%)

  • Pocos trabajadores buscando cambiar de empleo

  • Alta demanda sostenida en toda la cadena productiva

El motor es claro: Vaca Muerta.


El nuevo modelo: shale vs convencional

Lo que estamos viendo no es casualidad. Es el resultado de un cambio estructural:

El petróleo convencional cae. El no convencional crece.

Y ese cambio redefine todo:

Variable Comodoro (convencional) Neuquén (shale)
Actividad En declino En expansión
Empleo En caída En crecimiento
Inversión Incertidumbre Flujo sostenido
Expectativa Ajuste Desarrollo

El problema es que la transición no es automática. Y en el medio, quedan miles de trabajadores.


El efecto derrame (o su ausencia)

Históricamente, el petróleo generaba un efecto multiplicador:

  • Comercio

  • Construcción

  • Servicios

  • Transporte

Cuando la actividad cae, ese efecto también desaparece. Pero lo hace con retraso.

Por eso, lo que hoy muestran los números de Comodoro podría ser apenas el comienzo.


Patagonia: una región, dos realidades

A nivel regional, la Patagonia sigue teniendo los niveles de desempleo más bajos del país (4,8%), pero con brechas cada vez más marcadas:

  • Río Gallegos: 9,5%

  • Ushuaia: 6,6%

  • Neuquén–Plottier: 2,3%

La homogeneidad regional se terminó.


La pregunta incómoda

El dato más importante no es cuánto desempleo hay hoy.

La verdadera pregunta es:
¿qué va a pasar cuando la crisis termine de impactar en toda la cadena?

Porque si en Comodoro ya se perdieron miles de empleos y todavía no aparecen del todo en las estadísticas, el riesgo es que el deterioro sea más profundo de lo que se quiere admitir.


Lo que nadie quiere decir

Argentina está entrando en una nueva etapa energética:

  • Menos empleo en cuencas maduras

  • Más productividad con menos mano de obra

  • Mayor concentración en Vaca Muerta

Eso genera crecimiento. Pero también desigualdad territorial.


Conclusión: la energía define el futuro… pero no para todos

Hoy conviven dos modelos:

  • Uno que se apaga lentamente

  • Otro que crece a toda velocidad

El problema es el puente entre ambos.

Porque sin políticas claras de reconversión laboral, capacitación y desarrollo regional, el riesgo es que miles de trabajadores queden atrapados en el medio de esa transición.

Y en el negocio del petróleo, cuando la actividad se va… no siempre vuelve.

Fuente: vmo

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