
El ascenso de Quintana Energy
En apenas doce meses, la compañía logró un salto productivo sin precedentes en la industria local, pasando de 400 a más de 21.000 barriles diarios.
Su próximo objetivo: liderar la expansión de Vaca Muerta hacia el territorio mendocino.
Por: Redacción Negocios y Energía
En el complejo tablero de los hidrocarburos en Argentina, pocos casos han generado tanto interés recientemente como el de Quintana Energy. Durante su participación en la SPEE Latin America Conference 2026, el CEO de la firma, Carlos Gilardone, desglosó la hoja de ruta que permitió a la empresa multiplicar por 44 su capacidad de producción en menos de un año, consolidando un volumen actual de 21.200 barriles equivalentes por día (boe/d).
Este crecimiento meteórico no fue producto del azar, sino de una agresiva estrategia de adquisición y, fundamentalmente, de una reingeniería operativa aplicada a activos maduros y áreas con potencial inexplorado.
La estrategia de las tres piezas
La expansión de Quintana se cimentó sobre tres pilares geográficos adquiridos en tiempo récord:
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Estación Fernández Oro (Río Negro): Un activo gasífero clave que sirvió como puntapié inicial para la escala de la compañía.
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Mendoza Sur: El ingreso a una zona de tradición petrolera pero con desafíos técnicos renovados.
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Cañadón León: Su consolidación en la cuenca del Golfo San Jorge.
Según explicó Gilardone, el diferencial no radicó simplemente en la compra de las áreas, sino en la capacidad de integración. La firma aplicó un modelo que combina el análisis técnico profundo con una gestión de campo directa, logrando que activos con culturas operativas muy diversas se alinearan bajo una misma estructura de eficiencia en menos de un año.
Mendoza: La nueva frontera del Shale
Uno de los puntos más destacados de la presentación fue la apuesta por la "Vaca Muerta mendocina". Mientras que el núcleo del desarrollo no convencional se concentra históricamente en Neuquén, Quintana Energy ha puesto la lupa en el potencial del sur de Mendoza.
La compañía confirmó que se encuentra procesando información de sísmica 3D para definir los próximos pasos en la provincia. El objetivo es claro: posicionarse de forma temprana en una ventana de crecimiento que promete expandir los límites del shale argentino. Para la operadora, Mendoza no es solo un activo más, sino la oportunidad de demostrar que el modelo de Vaca Muerta es replicable y rentable fuera de su zona de confort tradicional.
Una nueva escala operativa
La transformación de Quintana Energy la sitúa ahora en una liga distinta. Haber superado la barrera de los 20.000 barriles diarios la posiciona como un actor de peso medio con agilidad de independiente, una combinación que la industria observa de cerca.
«Esto recién empieza», fue la frase que resonó en el cierre de la exposición de Gilardone. Con la vista puesta en nuevas fronteras y una estructura ya consolidada, la compañía busca demostrar que la velocidad de crecimiento no tiene por qué comprometer la precisión técnica ni la sostenibilidad de las operaciones.
Tres ejes del éxito de Quintana Energy:
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Integración acelerada: Capacidad de absorber tres activos complejos en menos de 12 meses sin perder eficiencia.
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Visión exploratoria: Uso de tecnología sísmica de vanguardia para validar el potencial de Vaca Muerta en Mendoza.
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Gestión de campo: Presencia directa y toma de decisiones técnica en el lugar de la operación, reduciendo la burocracia corporativa.
Fuente: vmo