
Vaca Muerta ha convertido a Neuquén en una isla de crecimiento dentro de una Argentina que todavía lucha por estabilizar su empleo privado. Según los últimos datos de la Fundación Mediterránea, mientras el país muestra una retracción en el mercado laboral, la provincia brilla con números positivos. Sin embargo, para el trabajador de a pie, esa luz es a veces un espejismo: la riqueza que se extrae del subsuelo convive con un costo de vida que asfixia a quienes no pertenecen a la élite del overol.
1. La Cuenta que no Cierra: Alquileres y Colegios en la Estratosfera
Ser un trabajador en Neuquén hoy significa enfrentarse a una economía "petrolizada". Los sueldos que en otras provincias parecerían fortunas, aquí apenas sirven para cubrir lo básico.
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Vivienda: Alquilar se ha vuelto una misión imposible. El mercado inmobiliario local mira el recibo de sueldo de un operario de pozo para fijar precios, dejando fuera de juego al empleado de comercio, al docente o al administrativo.
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Educación: La canasta escolar en 2026 ya superó los $242.000, un aumento constante que, sumado a las cuotas de colegios privados —muchas veces la única opción ante el colapso del sistema público por la demanda—, devora gran parte del ingreso familiar.
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Comer: El costo de los alimentos en la región suele estar un 20% o 30% por encima de la media nacional. El resultado es la paradoja del "empleado pobre": aquel que tiene un trabajo formal pero termina el mes "empatado" o, peor aún, en rojo.
2. La "Optimización" que Duele
El sector hidrocarburífero ha entrado en una fase de madurez técnica donde la consigna es la eficiencia. Lo que las empresas llaman "optimización de costos", el trabajador lo vive como una sobrecarga: tareas que antes realizaba una cuadrilla de cinco personas, hoy recaen sobre tres.
Esta mayor productividad por pozo ha disparado los récords de exportación hacia Estados Unidos, pero a menudo a costa de una mayor intensidad laboral. El estado, por su parte, acompaña este proceso con una presión impositiva y de tasas que se siente en cada litro de combustible y en cada servicio, alimentando un ciclo donde el que trabaja siente que solo lo hace para "seguir con vida".
3. El Derrame que "se va" por las Provincias Limítrofes
El informe de la Mediterránea advierte que el "efecto derrame" es limitado, y hay una razón geográfica para esto. Gran parte de la mano de obra que sostiene los récords de Vaca Muerta proviene de provincias vecinas o del resto del país.
Estos trabajadores operan bajo diagramas de rotación, consumen lo mínimo indispensable en Neuquén y envían el grueso de sus sueldos a sus lugares de origen (Mendoza, Río Negro, La Pampa o Córdoba). Allí es donde ese dinero se gasta en construcción, consumo y servicios, sosteniendo economías regionales ajenas mientras Neuquén se queda con el desgaste de la infraestructura y el alto costo social.
Conclusión: ¿Ganancia para quién?
Neuquén es, sin duda, el motor energético del país, pero la brecha entre el éxito macroeconómico y la realidad del bolsillo ciudadano se ensancha. Para que el crecimiento sea real, el desafío no es solo bombear más crudo hacia el puerto, sino lograr que el trabajador local deje de ser un espectador de una riqueza que ve pasar por las rutas, pero que no logra retener en su mesa.
Fuente: vmo