
El desafío del petróleo convencional
Brasil, Canadá y Estados Unidos sostienen sus campos maduros con beneficios fiscales y marcos regulatorios estables.
En la Argentina, la CEPH impulsa un régimen similar para recuperar inversiones y empleo en cuencas tradicionales.
Mientras el desarrollo shale acapara titulares y concentra inversiones, la producción convencional —la de los yacimientos que dieron origen a la historia petrolera argentina— sigue siendo un pilar clave de la seguridad energética y el empleo regional.
Sin embargo, la caída natural de la producción, los costos crecientes y la falta de incentivos han llevado a que muchos campos maduros queden en riesgo de abandono anticipado. En respuesta, la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) presentó una propuesta de Régimen de Reactivación de la Producción Convencional, inspirada en modelos internacionales que lograron frenar el declino en países productores.
🌎 Lecciones del mundo: tres modelos que marcan el camino
🇧🇷 Brasil: menos regalías, más inversión
Brasil adoptó un enfoque pragmático frente al declino. La Agencia Nacional de Petróleo (ANP) autoriza reducciones de regalías para pozos de baja producción, siempre que se presenten planes de reinversión o recuperación secundaria.
Además, extendió los contratos de producción, simplificó los procesos regulatorios y habilitó un sistema de licencias continuo para campos marginales, incentivando a pequeños operadores tras la salida gradual de Petrobras de esas áreas.
El objetivo: mantener el flujo de inversiones, preservar empleos y garantizar ingresos fiscales en regiones dependientes del petróleo.
🇨🇦 Canadá: innovación y créditos fiscales
En provincias como Alberta y Saskatchewan, los gobiernos provinciales aplican regalías diferenciadas para pozos maduros y tecnologías de recuperación mejorada.
Además, impulsan programas como el Site Rehabilitation Program y el Accelerated Site Closure Program, que financian el cierre responsable de pozos inactivos y otorgan créditos fiscales a las empresas que modernizan sus operaciones o invierten en mitigación ambiental.
Canadá combina incentivos económicos con un enfoque ambiental activo, apostando a una transición productiva sin abandonar los activos convencionales.
🇺🇸 Estados Unidos: beneficios fiscales y agilidad
La mayor potencia petrolera del planeta mantiene viva su producción convencional mediante instrumentos impositivos específicos:
-
Deducción porcentual por agotamiento, que permite compensar la pérdida del recurso.
-
Deducción total de los costos de perforación intangibles (IDC) en el año en que se incurre.
-
Regalías reducidas para pozos marginales en tierras federales.
-
Permisos acelerados para reacondicionamientos o nuevos pozos en áreas maduras.
A nivel estadual, se suman créditos fiscales, líneas de financiamiento y exenciones impositivas para productores independientes. El foco está en preservar la competitividad y mantener viva la infraestructura energética histórica.
🇦🇷 Qué propone la CEPH para la Argentina
Tomando estas experiencias como referencia, la CEPH impulsa la creación de un Régimen de Reactivación de la Producción Convencional con beneficios fiscales, estabilidad normativa y estímulos laborales.
Entre sus principales puntos:
-
Reducción de regalías al 6%, o un esquema dinámico según productividad.
-
Eliminación de derechos de exportación y aranceles a la importación de equipos.
-
Amortización acelerada y deducciones adicionales en Ganancias para proyectos de recuperación secundaria o terciaria.
-
Estabilidad fiscal y regulatoria por 30 años.
-
Ventanilla Única Digital, con plazos máximos de respuesta y aplicación del “silencio positivo”.
-
Impulso al trabajo multifunción y capacitación técnica para optimizar dotaciones.
El régimen apunta a recuperar pozos de baja productividad, evitar el abandono de infraestructura y sostener el empleo local en provincias que dependen del petróleo convencional.
🧭 Un desafío estratégico para el país
Aunque Vaca Muerta se consolidó como el gran motor de la nueva etapa energética, el 40% del petróleo y más del 60% del gas natural argentino todavía provienen de yacimientos convencionales.
Estos recursos alimentan las refinerías, sostienen miles de empleos directos e indirectos y mantienen viva la economía regional en provincias como Chubut, Santa Cruz, Mendoza, La Pampa y Tierra del Fuego.
Reactivar el convencional no es mirar atrás: es preservar una base energética y social que el país aún necesita.
🧩 Una política que define el equilibrio
La propuesta de la CEPH reabre un debate de fondo: cómo equilibrar el impulso del no convencional con la preservación de los campos tradicionales, evitando una transición desigual entre regiones.
Si se avanza en un esquema fiscal moderno, con reglas claras y previsibilidad, la Argentina podría extender la vida útil de sus cuencas maduras y aprovechar un capital técnico, humano y operativo que aún tiene mucho por dar.
🛢️ El futuro energético no es sólo shale: es también revalorizar el convencional.
Y en eso, la política y la industria tienen una oportunidad histórica de actuar antes de que sea demasiado tarde.
Fuente: vmo