
El dólar recalienta los combustibles y deja en pausa la crisis en Vaca Muerta
La reciente suba del dólar oficial, que trepó hasta los $1.375, volvió a tensionar el tablero energético.
El alza impactará de lleno en los precios de los combustibles y en los costos operativos del sector, justo cuando Vaca Muerta muestra signos de desaceleración y la amenaza de un conflicto gremial persiste, aunque momentáneamente neutralizada por la conciliación obligatoria.
En este escenario volátil, dos factores se cruzan y definen el arranque de agosto para la industria: por un lado, la caída en las etapas de fractura, que retrocedieron un 9% en julio respecto al mes anterior; por otro, el congelamiento del paro petrolero que había sido convocado por el Sindicato de Petroleros Privados ante el despido de 1.200 trabajadores.
Inflación, dólar y naftas en la mira
El impacto del tipo de cambio ya se empieza a sentir en los surtidores, en un momento crítico para el gobierno nacional que busca contener la inflación como bandera de gestión. Sin embargo, los precios de los combustibles están bajo una presión creciente, no solo por la escalada del dólar, sino también por la actualización impositiva que comenzó en agosto y se completará en septiembre.
Esta tensión se traslada a los costos del upstream. Las operadoras que trabajan en Vaca Muerta aseguran que el actual esquema de dólar oficial contenido, junto a una inflación acumulada que no cede, está generando un desfasaje en sus márgenes. Esto repercute en decisiones de inversión, en la cantidad de servicios contratados y en el ajuste de personal.
Una tregua forzada en los yacimientos
El conflicto entre el gremio y las empresas del sector por la ola de despidos quedó en pausa, al menos por ahora. La intervención de la Secretaría de Trabajo de la Nación frenó el paro anunciado con una conciliación obligatoria de 15 días, pero las diferencias de fondo siguen sin resolverse.
Las compañías señalan que el ajuste responde al contexto económico y la necesidad de eficientizar costos, mientras desde el sindicato denuncian un recorte injustificado en plena expansión del sector. La incertidumbre persiste y, si no hay avances en las negociaciones, no se descartan nuevas medidas de fuerza en la segunda quincena del mes.
La actividad muestra señales de agotamiento
Según datos de la industria, en julio se realizaron 1.793 etapas de fractura en Vaca Muerta, marcando el segundo registro más bajo del año. La baja respecto de junio fue del 9%, y se acumulan dos meses consecutivos de retroceso.
YPF lideró nuevamente la actividad, con el 61% de las fracturas realizadas. Le siguieron Vista, Chevron, Shell, Pan American Energy y Pluspetrol. Aunque los niveles totales siguen siendo elevados en términos históricos, esta ralentización podría ser un anticipo de un segundo semestre más moderado, a la espera de la finalización del Oleoducto Vaca Muerta Sur, previsto para 2026, que permitirá ampliar la capacidad exportadora del shale oil.
Exportaciones récord, pero ¿con futuro incierto?
Mientras tanto, las productoras remarcan que el sector energético es uno de los pilares actuales del ingreso de divisas al país. En el primer semestre del año, el superávit comercial energético superó los 3.700 millones de dólares, según cifras difundidas por el sector. Para fin de año se proyecta que el número ronde los 6.000 millones, un aporte clave en un país con escasez crónica de dólares.
El desafío será sostener ese nivel en un entorno donde los precios internos están cada vez más desalineados con los costos reales de operación, y donde las tensiones sociales y políticas —en plena cuenta regresiva electoral— pueden reconfigurar nuevamente el mapa energético.
Fuente: vmo