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El fin de la energía barata

3 millones de hogares perdieron subsidios bajo el nuevo esquema de focalización.

El fin de la energía barata

3 millones de hogares perdieron subsidios bajo el nuevo esquema de focalización.

La gestión nacional logró un ahorro superior a los US$ 5.600 millones mediante la depuración de padrones y el aumento de tarifas. Ya casi la mitad de los usuarios de gas y electricidad pagan el costo pleno del servicio.

Redacción Vaca Muerta Online

El mapa de los servicios públicos en Argentina atraviesa una transformación estructural que va más allá de un simple ajuste de precios. Según datos oficiales recientes, el Gobierno nacional ha retirado los subsidios a la electricidad a 2,1 millones de hogares, mientras que en el servicio de gas natural por redes la quita alcanzó a casi 900.000 usuarios.

Este giro en la política energética marca el paso de un sistema de asistencia masiva a uno de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), donde la premisa es que solo los sectores de extrema vulnerabilidad reciban ayuda estatal, dejando que el resto de la demanda cubra el costo real de generación y distribución.

La "limpieza" del padrón y el ahorro fiscal

El recorte de subsidios, que representa una caída del gasto público del 1,4% al 0,6% del PBI en apenas dos años, no solo se explicó por los aumentos en las boletas. Una parte fundamental del proceso fue la "depuración" de inconsistencias en los registros oficiales.

Entre los hallazgos de la Secretaría de Energía que justificaron la baja de beneficios se encuentran:

  • 1,59 millones de hogares que, aunque calificaban, nunca solicitaron la asistencia.

  • 370.000 registros a nombre de personas fallecidas.

  • 15.500 hogares ubicados en barrios cerrados y countries que continuaban recibiendo subvenciones.

Este reordenamiento permitió que el Estado ahorrara más de US$ 5.600 millones, una cifra que oxigena las cuentas públicas pero que ha impactado de lleno en la estructura de gastos de la clase media.

Vaca Muerta: El aliado silencioso

Si bien la "motosierra" tarifaria fue el motor principal del ahorro, el incremento en la producción de Vaca Muerta jugó un rol técnico crucial. La mayor disponibilidad de gas local y la mejora en la infraestructura de transporte permitieron reducir los costos de importación de combustibles, bajando el "costo real" del sistema y facilitando que la brecha entre lo que paga el usuario y lo que cuesta producir sea más estrecha.

Actualmente, los usuarios residenciales cubren en promedio el 70% del costo de la energía, un salto significativo respecto al 30% que se cubría al inicio de la actual gestión.

Impacto en el consumo y la inflación

El ajuste no ha sido inocuo. En el primer trimestre de 2026, los servicios públicos fueron el rubro con mayor incidencia en el costo de vida, registrando subas cercanas al 20%, muy por encima de la inflación general.

Servicio Factura con Subsidio (promedio) Factura sin Subsidio (costo pleno)
Electricidad (250 kWh) $21.069 $46.488
Gas Natural (Consumo típico) $33.987 $39.309

Expertos del sector coinciden en que se trata de un cambio de régimen. Mientras que durante las últimas dos décadas se destinaron más de US$ 150.000 millones a sostener tarifas artificialmente bajas, el modelo actual apuesta por precios que reflejen la escasez y el costo de producción, incentivando la eficiencia energética pero presionando el ingreso disponible de los hogares para otros consumos.

El desafío hacia 2026 será alcanzar la meta del 0,5% del PBI en subsidios sin que la morosidad —que hoy se mantiene en un saludable 3%— se dispare ante la pérdida de poder adquisitivo de los usuarios de ingresos medios.

Fuente: vmo

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