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EL GLP PODRÍA GENERAR MÁS DE US$2.000 MILLONES POR AÑO

Petróleo y GNL ya no son las únicas apuestas. El crecimiento de la producción gasífera de Vaca Muerta abre una tercera oportunidad: transformar propano, butano y otros líquidos asociados al gas en una nueva fuente de divisas.

EL GLP PODRÍA GENERAR MÁS DE US$2.000 MILLONES POR AÑO

Petróleo y GNL ya no son las únicas apuestas. El crecimiento de la producción gasífera de Vaca Muerta abre una tercera oportunidad: transformar propano, butano y otros líquidos asociados al gas en una nueva fuente de divisas.

El desafío será industrializar, transportar y exportar ese volumen.

Por Diego Chauqui | Análisis Vaca Muerta Online

Vaca Muerta está dejando de ser solamente una historia de petróleo y gas. La expansión de la producción no convencional comienza a abrir negocios derivados que pueden modificar de manera significativa la matriz exportadora energética argentina.

Entre ellos aparece uno que hasta ahora ocupó un lugar secundario en la agenda: el mercado de GLP y de los líquidos asociados al gas natural, principalmente propano y butano.

Las proyecciones elaboradas por el Instituto de Energía de la Universidad Austral muestran que este negocio podría adquirir una escala considerable durante la próxima década. En un escenario de crecimiento de la producción y ejecución de los proyectos de infraestructura previstos, Argentina podría superar los US$2.000 millones anuales de exportaciones de estos productos a partir de 2030.

El dato obliga a mirar a Vaca Muerta con otra perspectiva.

La pregunta ya no es solamente cuánto petróleo puede producir la formación neuquina. También es cuánto valor puede capturar Argentina de cada molécula de gas que extrae del subsuelo.

DEL GAS A LOS DÓLARES: EL NEGOCIO QUE ESTÁ DETRÁS DE CADA POZO

El desarrollo del gas no convencional genera algo más que metano destinado al consumo interno, la industria o futuras plantas de GNL.

Durante el procesamiento del gas natural se separan distintos componentes con valor comercial. Entre ellos aparecen etano, propano, butano y gasolina natural.

El propano y el butano pueden convertirse en GLP y comercializarse tanto en el mercado interno como en el exterior.

Según el estudio de la Universidad Austral, Argentina produjo alrededor de 3 millones de toneladas anuales de GLP y líquidos del gas natural comercial durante 2025, mientras que las exportaciones rondaron las 1,63 millones de toneladas.

Pero esa fotografía puede quedar rápidamente desactualizada.

Las proyecciones ubican la producción argentina entre 4,4 y 4,8 millones de toneladas anuales hacia 2030, y entre 5,5 y 6,5 millones hacia 2035.

En un escenario de mayor ejecución de inversiones, el volumen podría incluso acercarse a 8 o 9 millones de toneladas anuales.

El salto productivo tendría una consecuencia directa: más producto disponible para exportar y una nueva corriente de divisas para el país.

MÁS DE US$2.000 MILLONES: EL NUEVO OBJETIVO EXPORTADOR

La proyección más interesante aparece cuando se analiza el potencial exportador.

Argentina podría pasar de aproximadamente 1,6 millones de toneladas exportadas actualmente a entre 3 y 3,4 millones hacia 2030.

Hacia 2035, el volumen exportable podría superar las 5 millones de toneladas.

En términos económicos, las estimaciones del Instituto de Energía proyectan ingresos superiores a US$2.000 millones anuales desde 2030.

Y existe un elemento adicional que puede ampliar todavía más esa oportunidad: los proyectos de GNL que se desarrollan sobre la costa de Río Negro.

La industrialización del gas destinado a la licuefacción también puede generar corrientes comerciales de propano, butano y gasolina natural.

Es decir, el GNL podría generar otro negocio energético paralelo.

MEGA: MÁS CAPACIDAD PARA PROCESAR LOS LÍQUIDOS DE VACA MUERTA

Uno de los proyectos centrales para capturar este valor es la expansión de Compañía Mega.

La iniciativa contempla incrementar la capacidad de procesamiento desde aproximadamente 4.800 hasta 7.200 toneladas diarias, un aumento cercano al 50%.

La primera etapa demandaría una inversión estimada de entre US$250 millones y US$260 millones, dentro de un programa integral que rondaría los US$650 millones.

El objetivo es aumentar la capacidad para separar y procesar los distintos componentes líquidos contenidos en el gas natural.

La importancia estratégica es evidente:

cuanto mayor sea la capacidad de procesamiento, mayor será la posibilidad de convertir la producción gasífera de Vaca Muerta en productos de mayor valor y destinados a mercados internacionales.

TGS Y EL GRAN PROYECTO DE LÍQUIDOS

Otra pieza fundamental aparece en el proyecto impulsado por Transportadora de Gas del Sur (TGS) para desarrollar infraestructura de líquidos entre Tratayén, General Cerri y Bahía Blanca.

La iniciativa contempla inversiones superiores a los US$3.000 millones y una capacidad estimada de entre 2,7 y 2,8 millones de toneladas anuales de líquidos C3+.

Si aproximadamente el 85% de ese volumen corresponde a propano y butano, el proyecto podría incorporar cerca de 2,4 millones de toneladas anuales de GLP comercial cuando alcance su capacidad plena.

Esto representa un cambio de escala.

La discusión deja de ser solamente cómo sacar el gas de Vaca Muerta y comienza a incorporar una pregunta industrial:

¿cómo procesarlo y convertirlo en productos exportables de mayor valor?

BAHÍA BLANCA Y RÍO NEGRO, DOS PUERTAS AL MUNDO

La infraestructura será determinante.

Bahía Blanca, General Cerri y Puerto Galván tienen una posición estratégica para convertirse en puntos centrales de procesamiento, almacenamiento y despacho de estos productos.

Pero la expansión de los proyectos vinculados al GNL en Río Negro podría agregar una segunda plataforma exportadora sobre el Atlántico.

La Argentina podría terminar construyendo, de esta manera, una nueva red energética integrada, donde Vaca Muerta sea el origen de la molécula y distintos complejos industriales y portuarios sean los encargados de agregar valor y llevarla al mundo.

El modelo es similar al que comienza a observarse con el petróleo: producción, transporte, almacenamiento, procesamiento y exportación deben crecer coordinadamente.

EL PRÓXIMO DESAFÍO: ASIA

El mercado regional será importante.

Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Perú aparecen como destinos naturales por proximidad y necesidades de abastecimiento.

Pero la verdadera oportunidad está en los mercados asiáticos.

India, China, Japón y Corea del Sur se encuentran entre los grandes consumidores e importadores mundiales de GLP y propano.

India, particularmente, comenzó a aparecer como un destino relevante para las cargas argentinas.

La posibilidad de consolidar esos mercados puede cambiar completamente la dimensión del negocio.

Porque Argentina no estaría limitada a vender sus líquidos a países vecinos.

Vaca Muerta podría colocar propano y butano en las grandes rutas marítimas internacionales de energía.

EL CUELLO DE BOTELLA NO ESTÁ DEBAJO DE LA TIERRA

Argentina tiene el recurso.

Vaca Muerta tiene gas.

El problema puede aparecer en otro lugar.

La infraestructura.

Para transformar el potencial geológico en dólares hacen falta plantas de procesamiento, separación y fraccionamiento; ductos; almacenamiento; terminales marítimas; barcos especializados y capacidad logística.

El desarrollo tiene que ser sincronizado.

No sirve producir millones de toneladas adicionales si no existe capacidad para procesarlas.

Tampoco alcanza con procesarlas si no hay infraestructura suficiente para almacenarlas y exportarlas.

Y mucho menos sirve construir terminales si la producción no alcanza para garantizar una oferta sostenida.

El desafío es construir una cadena completa.

VACA MUERTA PUEDE GENERAR UNA NUEVA PLATAFORMA EXPORTADORA

La Argentina ya está comenzando a experimentar el impacto de Vaca Muerta sobre las exportaciones de petróleo.

El siguiente gran salto podría llegar por el gas y el GNL.

Pero detrás de ese negocio existe otro mercado que merece mayor atención: los líquidos asociados al gas natural.

Propano, butano y gasolina natural pueden transformarse en productos exportables con demanda internacional y capacidad para generar miles de millones de dólares.

Y aquí aparece una cuestión estratégica para el país.

No alcanza con extraer recursos. Hay que capturar valor.

La diferencia entre exportar una molécula sin procesar y desarrollar una cadena industrial alrededor de ella puede representar miles de millones de dólares, además de empleo, infraestructura, proveedores y nuevas inversiones.

EL NUEVO MAPA ENERGÉTICO ARGENTINO

Vaca Muerta comienza a dibujar un mapa energético mucho más amplio.

Petróleo hacia los mercados internacionales.

Gas para el mercado interno y el GNL.

GLP y líquidos del gas para América Latina y Asia.

Infraestructura de transporte conectando la Cuenca Neuquina con los puertos atlánticos.

Y detrás de todo eso, una nueva oportunidad para que Argentina deje de pensar únicamente en producción y comience a pensar en industrialización energética y captura de valor.

El potencial es enorme, pero no automático.

Los proyectos deberán ejecutarse, las inversiones deberán llegar y la infraestructura tendrá que acompañar el ritmo de crecimiento de Vaca Muerta.

Si esa coordinación se consigue, el propano y el butano podrían convertirse en uno de los nuevos grandes negocios exportadores de la Argentina energética.

ANÁLISIS | VACAMUERTAONLINE

Vaca Muerta ya demostró que puede producir. Ahora tiene que demostrar que puede multiplicar el valor de cada molécula que extrae.

El petróleo puede generar exportaciones récord. El GNL puede abrir mercados globales. Y los líquidos del gas pueden convertirse en una tercera pata exportadora.

La próxima batalla energética argentina no será solamente por sacar más hidrocarburos del subsuelo. Será por construir la infraestructura necesaria para transformar esos recursos en industria, empleo y dólares.

Y en esa carrera, quien controle la capacidad de procesar, transportar y exportar tendrá una parte cada vez mayor del negocio de Vaca Muerta.

 

Fuente: vmo

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