
Empresarios cuestionan la reforma laboral y advierten
“Si sigue castigando a las pymes y a los trabajadores, va a fracasar otra vez”
Mientras el Gobierno busca avanzar con la reforma laboral en el Senado, las críticas ya no provienen solo del sindicalismo, sino también de sectores empresariales vinculados a la economía real. Esta semana, Armando Farina, vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), expuso ante legisladores y dejó una advertencia contundente: si la reforma no corrige los costos que hoy asfixian a las pymes y quitan recursos al trabajador, volverá a fracasar.
La intervención se dio en el marco del debate parlamentario y puso el foco en un punto sensible que el proyecto oficial, según CADAM, no aborda de manera estructural: los costos “ocultos” incorporados en paritarias y convenios colectivos, que terminan impactando en precios, empleo y competitividad.
El reclamo empresario: el problema no es el salario, sino lo que se suma por detrás
Desde CADAM remarcan que el salario no es el principal obstáculo para generar empleo, sino la acumulación de cargas adicionales que se incorporan en las negociaciones colectivas y que muchas veces no están directamente relacionadas con el ingreso del trabajador.
En ese sentido, Farina cuestionó con dureza los acuerdos firmados en paritarias recientes y lamentó la ausencia del secretario de Trabajo, Julio Cordero, durante la audiencia en el Senado.
“Nos hubiera gustado que esté el secretario de Trabajo para explicar por qué en las últimas paritarias se firmaron acuerdos en una mesa de amigos, con sectores de cámaras empresarias, por fuera de los convenios”, señaló.
Según explicó, esos acuerdos terminan trasladando costos a empresas que no participaron de la negociación, y finalmente se reflejan en precios más altos o menor capacidad de sostener puestos de trabajo.
Aportes obligatorios, el eje de la polémica
Uno de los puntos más cuestionados por CADAM es la persistencia de aportes obligatorios incluidos en los convenios colectivos, que consideran una distorsión del sistema laboral.
El caso más emblemático es el del INACAP, que impone a los empleadores un aporte del 0,5% del salario de la categoría Maestranza A por cada trabajador, independientemente de que la empresa esté afiliada o no a la cámara que administra esos fondos.
Desde el sector empresario advierten que:
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Estos aportes crecen automáticamente con cada aumento salarial
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No siempre existe transparencia sobre el destino de los fondos
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Benefician a quienes negocian las paritarias, generando un conflicto de intereses
Si bien el Gobierno avanzó con el Decreto 149/2025, que prohíbe imponer cargas a empleadores no asociados, una medida judicial permitió que el INACAP continúe cobrando, bajo el argumento de ser una entidad “independiente”. En ese proceso, el propio instituto reconoció una recaudación anual superior a los $30.000 millones.
Las propuestas concretas de CADAM
Lejos de rechazar de plano una reforma, el sector mayorista llevó al Senado una serie de propuestas concretas para corregir el esquema laboral:
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Nuevo sistema de actualización de deudas laborales
Volver a un esquema basado en tasas bancarias que promedie tasas activas y pasivas, para evitar montos imprevisibles y litigiosidad excesiva. -
Eliminación de cuotas solidarias y aportes obligatorios
Consideran que estos mecanismos funcionan como un impuesto encubierto que no siempre llega al trabajador. -
Aportes patronales estrictamente voluntarios
Todo aporte acordado en convenios debería depender de la voluntad del empleador, y no ser impuesto de manera generalizada. -
Fin del empleador como agente de retención sindical
Si un trabajador decide afiliarse, debería pagar directamente al sindicato, sin que la empresa funcione como intermediaria administrativa y financiera.
Una advertencia que cruza la grieta
El planteo de CADAM introduce un dato clave en el debate: sin alivio real para las pymes, no hay creación de empleo sostenible. Para el sector, una reforma laboral que no revise los mecanismos que encarecen artificialmente el costo laboral termina perjudicando tanto a empresas como a trabajadores.
En un contexto de caída del consumo, cierre de comercios y pérdida de empleo, la advertencia empresarial se suma a las protestas sindicales y pone en evidencia que la reforma enfrenta resistencias desde ambos lados de la relación laboral.
El debate seguirá en el Congreso, pero el mensaje es claro: sin atacar los costos estructurales y los privilegios del sistema, la reforma corre el riesgo de convertirse en otro intento fallido.
Fuente: vmo