
Figueroa en Houston
Neuquén quiere que Vaca Muerta financie la provincia que viene.
El gobernador llevó a Houston una definición que va más allá del crecimiento petrolero: la estrategia neuquina apunta a transformar la renta de Vaca Muerta en infraestructura, educación, producción y nuevas oportunidades. Mientras la actividad acelera, Neuquén busca evitar que el boom energético termine sin dejar una estructura económica para la próxima generación.
Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline
Hay una frase que dejó Rolando Figueroa en Houston que resume buena parte de la estrategia neuquina:
“Estamos construyendo la provincia del mañana”.
No es solamente un concepto político.
Es, en realidad, una de las preguntas centrales que enfrenta Neuquén frente al crecimiento de Vaca Muerta.
La provincia tiene delante una oportunidad extraordinaria: aumentar la producción, atraer inversiones, generar empleo y multiplicar sus ingresos. Pero también enfrenta un riesgo evidente: que el crecimiento de la actividad hidrocarburífera avance mucho más rápido que la capacidad de las ciudades, las rutas, los servicios públicos y la formación de los trabajadores.
Por eso, para Figueroa, el desafío ya no es solamente producir más petróleo y gas. Es construir la infraestructura y el capital humano que permitan convertir ese crecimiento en desarrollo permanente.
Houston como vidriera, pero también como mesa de negociación
Durante la quinta edición de “Shale in Argentina: Unleashing Vaca Muerta to the World”, realizada en Houston, Figueroa presentó la visión de Neuquén para los próximos años y planteó una meta ambiciosa: duplicar la actividad de la industria hacia 2030, acompañando esa expansión con infraestructura.
La provincia ya está trabajando para atraer nuevos capitales.
En agosto recibió ofertas de diez empresas para ocho de las 15 áreas incluidas en la primera ronda del Plan Exploratorio Neuquén y prepara una segunda ronda que incorporará nuevos bloques, entre ellos cuatro áreas que YPF devolverá a la provincia.
El mensaje hacia los inversores es claro:
Neuquén quiere más actividad, pero también quiere capturar una parte mayor del valor que genera esa actividad.
El petróleo crece y las ciudades deben crecer detrás
Vaca Muerta está modificando el territorio neuquino.
Más trabajadores.
Más empresas.
Más tránsito pesado.
Más demanda de viviendas.
Más consumo de agua.
Más necesidad de escuelas y hospitales.
Más presión sobre las rutas.
Es una consecuencia natural de una economía que crece a una velocidad muy superior a la de otros sectores.
Figueroa viene insistiendo con que el principal desafío es acelerar las inversiones en infraestructura para que el desarrollo energético no genere un cuello de botella.
Y ya hay una decisión concreta sobre la mesa: la provincia anunció un acuerdo con las principales operadoras para prefinanciar obras viales que permitirían llevar a construcción unos 1.000 kilómetros de nuevas rutas antes de fin de año.
Eso representa un cambio importante en la relación entre Estado y empresas.
El nuevo modelo: las operadoras también ayudan a construir infraestructura
Vaca Muerta está obligando a repensar cómo se financia el crecimiento.
La provincia está buscando que parte de las inversiones privadas asociadas al desarrollo hidrocarburífero se traduzcan también en infraestructura pública y territorial.
Ese cambio de paradigma ya fue señalado por el propio gobierno neuquino: mayor participación del sector privado en rutas, infraestructura social, capacitación, empleo y diversificación productiva.
No se trata solamente de pedirle más dinero a las compañías.
La lógica es otra:
si la producción necesita rutas, y las rutas permiten producir más, la infraestructura también forma parte de la ecuación económica del negocio.
Un ejemplo concreto: Tecpetrol prepara US$6.400 millones
La magnitud de lo que viene ayuda a entender la presión sobre la infraestructura.
Tecpetrol incorporó al RIGI un proyecto de US$6.400 millones para Los Toldos II Este, en el Hub Norte de Vaca Muerta, con participación del 10% de Gas y Petróleo del Neuquén.
El desarrollo contempla una planta central de procesamiento, 50 MW de generación eléctrica, 40.000 HP de compresión, ductos de evacuación y sistemas de captación de agua.
Durante el pico de construcción se prevén más de 3.100 puestos de trabajo y la participación de unas 800 empresas nacionales en las tareas de construcción.
Es decir, una inversión petrolera termina generando una demanda gigantesca de infraestructura y proveedores.
Y ese es exactamente el fenómeno que Figueroa quiere aprovechar.
Neuquén ya no piensa solamente como una provincia productora
Durante décadas, el petróleo permitió que Neuquén creciera.
Ahora Vaca Muerta introduce otra escala.
El objetivo ya no es únicamente extraer hidrocarburos.
Es construir alrededor de ellos una economía con mayor capacidad de permanencia.
Energía + infraestructura + conocimiento + producción + servicios.
Ese es el ecosistema que la provincia intenta consolidar.
Figueroa sostiene que Neuquén es una provincia petrolera desde hace más de un siglo y que la política hidrocarburífera se mantuvo como una política de Estado más allá de los cambios políticos. En su visión, la seguridad jurídica es una condición indispensable para atraer capital de largo plazo.
El gas puede llevar el desarrollo mucho más lejos
El siguiente salto no pasa solamente por el petróleo.
Neuquén acaba de respaldar mediante la Ley 3566 el acuerdo con YPF para el desarrollo del proyecto de GNL asociado a Vaca Muerta, con un régimen de estabilidad fiscal provincial de 30 años para las áreas alcanzadas por el RIGI.
Esto cambia la dimensión potencial del negocio.
Porque una cosa es producir gas para el mercado interno.
Otra es desarrollar una industria capaz de procesarlo, licuarlo y exportarlo durante décadas.
Y para eso habrá que construir nuevas instalaciones, redes, servicios y capacidades profesionales.
Educación: el otro gran activo de Vaca Muerta
Figueroa puso especial énfasis en un punto que desde VacaMuertaOnline consideramos central:
qué queda cuando el petróleo se vaya.
El gobernador destacó que las empresas petroleras aportan aproximadamente 60% del financiamiento del programa de becas Gregorio Álvarez, y vinculó esta política con el objetivo de preparar a las próximas generaciones.
La provincia también puso en marcha el Instituto Vaca Muerta, orientado a formar mano de obra para las nuevas demandas de la industria. Según el propio gobierno, la institución recibió una demanda inicial muy significativa y busca convertirse en una pieza central del desarrollo de talento neuquino.
Es una discusión decisiva.
Porque una provincia puede tener petróleo y gas durante décadas.
Pero si no transforma esa renta en educación, conocimiento y capacidades productivas, la oportunidad termina siendo mucho más limitada.
El desafío territorial: que Vaca Muerta no termine en Añelo
Hay otro concepto importante detrás del discurso de Figueroa.
El desarrollo debe extenderse a toda la provincia.
Por eso aparecen proyectos de riego, caminos, turismo, infraestructura hídrica y conexión con Chile.
La idea de desarrollar circuitos turísticos y productivos y avanzar en corredores de integración apunta a que la riqueza generada por los hidrocarburos pueda financiar actividades que no dependan directamente del precio del petróleo.
Ese es probablemente el punto más estratégico de todo el planteo.
Diversificar antes de que sea necesario.
No después.
Un fondo soberano para el día después
Figueroa anticipó además una herramienta que, de concretarse, podría tener enorme importancia para la provincia.
Una vez cancelada la deuda de infraestructura, el objetivo sería crear un fondo soberano destinado a continuar financiando inversiones y proyectos que generen beneficios para toda Neuquén.
La lógica es conocida internacionalmente: aprovechar una renta extraordinaria y convertir una parte de ella en un activo financiero que pueda seguir generando recursos cuando la renta original disminuya.
En otras palabras:
transformar petróleo debajo de la tierra en patrimonio arriba de la tierra.
La pregunta que queda abierta
La estrategia es ambiciosa.
Pero también tiene una condición.
Los recursos deben transformarse efectivamente en obras.
Las obras deben terminarse.
Las ciudades deben planificarse.
El crecimiento poblacional debe anticiparse.
La educación tiene que acompañar la demanda.
Y las nuevas empresas deben encontrar un lugar dentro de la cadena de valor.
Porque el riesgo no es que Vaca Muerta deje de crecer.
El riesgo es que crezca tan rápido que la infraestructura quede siempre un paso atrás.
Por eso la planificación hacia 2030 será tan importante como la producción de 2026.
Vaca Muerta como política de Estado, pero también como política de desarrollo
Neuquén está intentando hacer algo que no siempre resulta sencillo en la Argentina:
convertir una ventaja geológica en una estrategia territorial.
El petróleo y el gas son el punto de partida.
Pero el objetivo final debería ser mucho más amplio.
Una provincia con mejores rutas.
Mejores hospitales.
Más viviendas.
Más escuelas.
Más universidades y formación técnica.
Más empresas neuquinas.
Más industria.
Más producción agrícola.
Más turismo.
Más integración con Chile.
Y una estructura financiera capaz de sostener inversiones cuando el ciclo hidrocarburífero cambie.
EDITORIAL VMO | El verdadero petróleo está en lo que queda
Desde VacaMuertaOnline creemos que la frase de Figueroa puede leerse de una manera todavía más profunda.
“Construir la provincia del mañana” significa entender que Vaca Muerta es una ventana de oportunidad, no una garantía eterna.
Hoy Neuquén tiene algo que muchas provincias quisieran tener:
un recurso de clase mundial, inversiones multimillonarias, empresas globales, crecimiento productivo y una demanda energética internacional que puede sostenerse durante décadas.
Pero eso no alcanza.
El verdadero éxito no será sacar un millón de barriles.
Será mirar dentro de veinte o treinta años y encontrar una provincia que tenga más industria, más conocimiento, más infraestructura, más producción y más oportunidades que antes de Vaca Muerta.
Que el petróleo haya financiado rutas.
Que el gas haya financiado escuelas.
Que los dólares de las exportaciones hayan ayudado a construir infraestructura.
Que las empresas hayan formado trabajadores.
Que los trabajadores hayan podido construir sus casas y sus familias.
Y que cuando llegue algún día el momento de discutir qué viene después del shale, Neuquén no tenga que empezar de cero.
Porque la riqueza verdadera de Vaca Muerta no estará solamente en los barriles que salgan de la roca.
Estará en todo lo que la provincia sea capaz de construir mientras esos barriles todavía están saliendo.
Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline
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Fuente: vmo