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La apuesta por las represas de Santa Cruz y el dilema Milei–Trump–China

El proyecto de Presupuesto 2026 trae un dato que no pasó desapercibido: las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa, en Santa Cruz, tendrán asignados 200.000 millones de pesos.

La apuesta por las represas de Santa Cruz y el dilema Milei–Trump–China

El proyecto de Presupuesto 2026 trae un dato que no pasó desapercibido: las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa, en Santa Cruz, tendrán asignados 200.000 millones de pesos.

El proyecto de Presupuesto 2026 trae un dato que no pasó desapercibido: las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa, en Santa Cruz, tendrán asignados 200.000 millones de pesos, convirtiéndose en la obra pública más importante de la Patagonia para el año próximo. El contraste es brutal: mientras la inversión en infraestructura vial en la provincia apenas supera los 6.000 millones de pesos, el megaproyecto hidroeléctrico se lleva una cifra equivalente al 6% del gasto de capital total de la Nación.

El financiamiento chino y la llave de ENARSA

La paradoja es que esos fondos no son “inversión real directa” del Tesoro nacional, sino transferencias a ENARSA para que canalice el financiamiento proveniente de bancos chinos. Es decir, el Gobierno no pone recursos propios: facilita el flujo del crédito acordado en 2014 entre China y la Argentina.

Hoy, cerca de 1.900 millones de dólares ya fueron desembolsados, pero el proyecto completo demanda 4.750 millones de dólares. En ese marco, 2026 aparece como un año bisagra: se debe decidir si avanzar en serio con las dos represas o concentrar los esfuerzos en La Barrancosa, que ya tiene un 40% de avance, mientras Cóndor Cliff apenas llega al 20%.

El ruido geopolítico: Milei, Trump y la distancia con China

La gran incógnita es política y geoestratégica. El presidente Javier Milei selló un acercamiento con Donald Trump que incluye, según trascendió, un alejamiento progresivo de la influencia china en sectores estratégicos. Si esa línea se mantiene, ¿qué pasará con el megaproyecto hidroeléctrico de Santa Cruz, que depende exclusivamente del financiamiento de Pekín?

El interrogante no es menor: se trata de la obra de generación hidroeléctrica más grande en construcción en Argentina. Frenarla o ralentizarla enviaría una señal de quiebre en la relación bilateral con China, pero avanzar podría incomodar a la nueva alianza con Estados Unidos.

Impacto regional y nacional

Para Santa Cruz, el contraste duele: mientras se promete una inversión de 200.000 millones para las represas, el resto de la infraestructura provincial (rutas, puentes, obras de mantenimiento) recibe apenas una fracción, unos 6.300 millones de pesos. En localidades como Río Gallegos, Caleta Olivia o El Calafate, la falta de obra pública vial sigue siendo un problema estructural.

En términos energéticos, la apuesta no es menor. Cuando estén terminadas, las represas aportarían 1.310 MW al sistema eléctrico nacional, equivalentes a casi una central nuclear como Atucha II. Esto aliviaría la balanza energética, reduciría importaciones de gas y permitiría exportar excedentes.

Lo que viene

El gobernador Claudio Vidal ya mostró gestos de apoyo al proyecto, recorrió obras y cerró acuerdos para garantizar el pago de salarios, incluso en los meses más duros. Pero la gran pregunta sigue abierta: ¿qué prevalecerá en 2026?

  • La necesidad energética del país.

  • La presión geopolítica de Estados Unidos.

  • O la dependencia financiera de China.

En cualquier escenario, las represas del río Santa Cruz son hoy más que un proyecto hidroeléctrico: son un espejo donde se refleja la falta de una política energética y geopolítica clara de largo plazo.

Fuente: vmo

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