
“La caja del poder”
Francos se quedó en YPF con un sueldo millonario mientras la petrolera busca récords de eficiencia.
Mientras YPF celebra sus menores costos de extracción en años y bate récords de productividad en Vaca Muerta, las noticias políticas que rodean a la compañía estatal vuelven a mostrar la otra cara del poder: los sillones dorados del directorio, donde la política se recicla con sueldos millonarios y pocos controles.
Según trascendió, Guillermo Francos, ex jefe de Gabinete y hombre de confianza del presidente, sigue formando parte del directorio de YPF a pesar de haber dejado el Gobierno. El cargo le otorga un ingreso mensual estimado en 70 millones de pesos, aunque desde la empresa no hubo confirmación oficial sobre si continúa percibiéndolo.
Francos había llegado al directorio en 2024, cuando reemplazó a Nicolás Posse, y tras su salida del gabinete no presentó la renuncia. En su momento, el funcionario declaró que no cobraría honorarios, pero el hermetismo dentro de la compañía alimenta las dudas sobre si esa decisión sigue vigente.
Los sillones que no se sueltan
El caso de Francos no es aislado. En el directorio también se mantiene José Rolandi, ex vicejefe de Gabinete, que sobrevivió a los cambios de Posse y del propio Francos, y que ahora busca conservar su posición con la llegada de Manuel Adorni.
A esto se suma Lisandro Catalán, ex ministro del Interior, quien ya habría solicitado formalmente una silla en el directorio.
Todo indica que los puestos estratégicos en YPF se transformaron en una “zona de retiro” de la política, donde las decisiones de Estado y los negocios energéticos se mezclan con una lógica de privilegio que choca de frente con el discurso de eficiencia y recorte que se le exige a las empresas públicas.
La distancia entre el campo y la oficina
Mientras tanto, en los pozos de Vaca Muerta, los trabajadores siguen sosteniendo los récords de productividad con jornadas de 12 horas, viajes eternos hasta Añelo y presiones cada vez mayores.
Los mismos que celebran el barril más barato en años ven con desconfianza los millones que se mueven en los despachos de Buenos Aires.
“Acá en el campo todo se mide por hora, por metro y por presión. Pero arriba todo sigue igual: cargos que no se sueltan y sueldos que no bajan”, dice un operario desde una locación cercana a Loma Campana.
La brecha entre quienes perforan el futuro energético del país y quienes se reparten los asientos del poder se hace cada vez más evidente.
En un contexto donde YPF se presenta como modelo de eficiencia y productividad, el caso de Francos reabre una pregunta incómoda:
¿eficiencia para quién?
Fuente: vmo