
La hora decisiva para la soberanía energética argentina
Este lunes 15 de julio se convierte en una fecha clave para el futuro de YPF y, por extensión, de la soberanía energética nacional.
Este lunes 15 de julio, la jueza Loretta Preska, del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, tomará una decisión que puede marcar un antes y un después en la historia reciente de YPF. La magistrada definirá si acepta el pedido de la Argentina de suspender la entrega del 51% de las acciones de la petrolera estatal a los fondos Burford y Eton Park, en el marco del juicio por la expropiación de 2012.
La disputa, que lleva años en los tribunales, llegó a un punto crítico. Si Preska rechaza el pedido del Gobierno argentino, se abrirá la puerta para que los acreedores ejecuten la sentencia que obliga al país a entregar el control accionario mientras se tramita la apelación en la Cámara del Segundo Circuito. El monto total del fallo asciende a más de 17.000 millones de dólares.
🛑 ¿Qué se juega hoy?
El Gobierno argentino solicitó un stay (suspensión) para evitar entregar las acciones antes de que se resuelva la apelación. De no concederse esta medida, Argentina deberá depositar el paquete accionario en custodia en un banco de Nueva York, lo que podría implicar la pérdida irreversible del control estatal sobre YPF.
Desde el Ministerio de Economía y la Procuración del Tesoro, argumentan que el traspaso forzado violaría la ley argentina de expropiación de 2012, que exige una mayoría de dos tercios del Congreso para cualquier cesión de acciones estatales. Además, alegan que afectaría la soberanía nacional y sería un golpe financiero en medio de las negociaciones por la deuda y el ajuste fiscal.
⚖️ El eje del conflicto
El caso judicial no tiene a YPF como demandada directa. Preska quitó a la petrolera del expediente principal, concentrando la responsabilidad en el Estado argentino. Sin embargo, el daño colateral podría ser severo. Según fuentes oficiales, los fondos litigantes planean vender inmediatamente las acciones si las reciben, generando un “daño irreparable”, incluso si la apelación argentina prosperara.
El corazón del conflicto se remonta a la decisión del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en 2012, de expropiar el 51% de YPF, entonces en manos de Repsol. Si bien Repsol fue compensada, los accionistas minoritarios —como el grupo Petersen— no lo fueron. Burford compró los derechos de litigio del grupo español y emprendió la demanda que derivó en esta sentencia.
💬 Reacciones y estrategias
En declaraciones recientes, el presidente de YPF, Horacio Marín, subrayó que la empresa no tiene participación alguna en la causa judicial ni en la defensa legal. El expediente es dirigido exclusivamente por el Gobierno nacional.
Mientras tanto, el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo siguen el caso con atención. En las últimas semanas, reforzaron el equipo legal y presentaron la apelación anticipadamente, buscando evitar el peor escenario.
Según el analista Sebastián Maril, experto en litigios contra el Estado argentino, “si Preska concede la suspensión, los fondos no podrán ejecutar la sentencia hasta que se resuelva la apelación. Si no lo hace, Argentina quedará expuesta a un embargo inmediato”.
📉 Impacto en el mercado y en Vaca Muerta
La causa sacudió al mercado local, donde se analiza el posible impacto en el valor de YPF, la prima de riesgo país y la ya delicada posición argentina en el sistema financiero internacional. La pérdida del control estatal en una empresa clave para el desarrollo de Vaca Muerta y la seguridad energética nacional es vista como una amenaza estructural.
Además, el caso sienta un precedente: ¿puede un tribunal extranjero obligar a un Estado soberano a entregar activos estratégicos violando sus propias leyes?
🔎 ¿Qué sigue?
Si el tribunal de Preska niega el pedido de suspensión, el Gobierno podría apelar en instancias superiores, incluso ante la Corte Suprema de los Estados Unidos. Pero el tiempo juega en contra.
Fuente: vmo