
La industria metalúrgica se hunde y golpea a la cadena energética
Uso de capacidad al nivel de la pandemia.
La industria metalúrgica argentina atraviesa su peor momento desde la pandemia. En septiembre, la producción cayó 5,2% interanual, y la utilización de la capacidad instalada se desplomó hasta 44,5%, el nivel más bajo desde junio de 2020. El dato alarma a todo el entramado industrial, pero tiene un impacto especial en la cadena energética y petrolera, que depende directamente de los bienes metalúrgicos para sostener su expansión.
Un golpe directo a la industria del gas y el petróleo
El enfriamiento metalúrgico llega en el peor momento posible para el sector energético. Con obras estratégicas en marcha como la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, el oleoducto Vaca Muerta Sur y los proyectos de LNG, la caída en la producción nacional de bienes metalmecánicos pone presión sobre la cadena de suministros y podría incrementar la dependencia de importaciones en rubros críticos: válvulas, estructuras, cañerías, remolques, tanques y componentes eléctricos.
Los fabricantes locales de equipos y estructuras metálicas advierten que los plazos de entrega se estiran y los costos logísticos se disparan. La apertura importadora, que crece un 28,4% interanual, se consolida como respuesta a la parálisis productiva. Sin embargo, el reemplazo por importaciones genera un efecto dominó negativo en el empleo y la competitividad local, especialmente en provincias con fuerte peso industrial como Córdoba, Buenos Aires y Mendoza.
Capacidad ociosa y pérdida de empleo
El informe de ADIMRA detalla que la producción está un 18% por debajo de los niveles máximos recientes y 30% por debajo de los históricos, mientras que el empleo cayó 3,2% interanual.
El 77% de las empresas prevé que su producción se mantendrá o caerá, y el 90% no espera contratar personal en los próximos meses. La crisis afecta transversalmente a todos los subsectores: autopartes (-10,8%), fundición (-9,7%), bienes de capital (-3,1%), y maquinaria agrícola (-4,8%).
Solo carrocerías y remolques muestran una leve mejora (+5,4%), impulsadas por la demanda de transporte pesado en el sector hidrocarburífero.
Un cuello de botella para la expansión industrial
El desafío para el próximo año será evitar que la caída de la metalúrgica frene la expansión de Vaca Muerta y de las obras energéticas nacionales.
La demanda de insumos industriales —estructuras metálicas, piping, equipos eléctricos y sistemas de control— será clave para sostener el ritmo de inversiones proyectadas en gasoductos, plantas compresoras y proyectos de licuefacción.
Sin una recuperación del entramado metalúrgico nacional, el país podría perder parte del efecto multiplicador que genera cada dólar invertido en energía.
Hacia un nuevo equilibrio productivo
El futuro inmediato del sector dependerá de la articulación entre energía, industria y pymes metalmecánicas. La visión que comienza a plantearse desde Neuquén —donde parte de las regalías petroleras se destinan a infraestructura y educación técnica— apunta a recuperar la producción local y la mano de obra calificada.
En un contexto de crisis industrial, la energía vuelve a ser el motor potencial de la recuperación: si se reinvierten los recursos de Vaca Muerta en la industria argentina, el ciclo puede revertirse.
La clave será no perder esa oportunidad.
Por Diego Gabriel Chauqui | Vacamuertaonline.com.ar
Fuente: vmo