
La trastienda de la crisis PyME
Se perdieron más de 5.600 empresas en 2026 y la mora financiera enciende alarmas.
Mientras la actividad petrolera en la Cuenca Neuquina vuela a fuerza de récords de fracturas y exportaciones, el tejido productivo tradicional del país acusa un desgaste severo. Los datos de la era Milei, el ahogo fiscal y el impacto en la cadena de valor local.
La economía argentina consolida su dinámica de dos velocidades. Por un lado, el desarrollo no convencional de Vaca Muerta funciona como un imán para las grandes inversiones globales; por el otro, la economía real del llano enfrenta un proceso de contracción que golpea con especial dureza a los sectores más vulnerables de la cadena de valor: las pequeñas y medianas empresas.
Durante los primeros cuatro meses de 2026, un total de 5.654 empresas debieron cesar sus actividades en el país. Este declive operativo mostró una marcada aceleración durante el bimestre de marzo y abril, período que concentró 3.825 de esas bajas (prácticamente dos tercios del total anual). En abril, la pérdida neta de compañías empleadoras alcanzó las 1.814 firmas.
El impacto en el empleo y el tejido productivo
La caída del número de empresas registradas se traduce de forma directa en una retracción del mercado laboral formal, dado que cada baja representa a un empleador que desaparece de los registros oficiales.
Balance de empresas y empleo bajo la lupa de la SRT
| Variable Económica | Impacto Registrado en la Gestión | Fuente de Datos |
|---|---|---|
| Empresas cerradas (Ene-Abr 2026) | 5.654 | SRT (Sistema de Riesgos del Trabajo) |
| Total empresas cerradas (Gestión Milei) | 28.262 (-5,5%) | SRT (Sistema de Riesgos del Trabajo) |
| Puestos de trabajo formal perdidos | 341.396 | SRT (Sistema de Riesgos del Trabajo) |
Desde sectores de análisis como la organización Fundar advierten que el impacto de estas bajas suele estar invisibilizado por los cambios de categoría. Aunque el Gobierno nacional ha relativizado las estadísticas señalando que las bajas corresponden mayoritariamente a micro y pequeñas empresas, los especialistas señalan que una firma de mayor porte suele atravesar un proceso previo de achicamiento (mediante despidos, jubilaciones no reemplazadas o retiros voluntarios) hasta encuadrar en una escala menor antes de tomar la decisión de quebrar o cerrar sus puertas definitivamente.
El ahogo financiero y la suba de la morosidad PyME
La combinación de un consumo interno deprimido y la falta de financiamiento accesible genera un cuello de botella letal para las finanzas de las firmas de menor envergadura.
- El ahogo financiero: El sector de las pequeñas y medianas empresas valora la desaceleración inflacionaria y el saneamiento macroeconómico que muestra la gestión nacional, pero insiste en que estas variables resultan insuficientes si no se complementan con medidas que incentiven el consumo y faciliten el acceso al crédito.
- La mora al límite: Diego Rivas, CEO de Banco Galicia, reveló que mientras el nivel de morosidad de las carteras de individuos parece haber encontrado un techo, en el segmento corporativo menor la situación es inversa. Las PyMEs presentan actualmente los indicadores de mora más elevados del sistema financiero y todavía no han alcanzado un techo en su curva de irregularidad crediticia.
- La brecha de escala corporativa: Los analistas del sector coinciden en que, a diferencia de las grandes corporaciones que cuentan con mayor educación financiera, espaldas de capital y acceso a financiamiento internacional, las PyMEs son mucho más ineficientes para capear las fases de crisis económica, quedando expuestas en la primera línea de fuego ante la falta de liquidez.
La soga fiscal y la superposición de tasas
Ante la asfixia del sector, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) ha reclamado activamente asistencia y alivio al fisco para sostener la actividad. En respuesta, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) lanzó un plan de facilidades de pago de hasta 18 cuotas para deudas tributarias. Sin embargo, la medida es catalogada como insuficiente por consultores y empresarios, dado que las firmas vuelven a acumular deudas de forma recurrente debido a que las ventas no terminan de repuntar.
A este complejo panorama se suma el reclamo por la alarmante superposición tributaria que ejercen los distintos estamentos del Estado. El titular de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, advirtió que la demanda de reducción de la presión impositiva no debe enfocarse únicamente en el Gobierno nacional, sino que debe trasladarse con igual énfasis a los gobernadores e intendentes.
"Ingresos Brutos es el peor de los tributos", sentenció Grinman al referirse al gravamen provincial que encarece de forma acumulativa el precio final de cada insumo y producto elaborado por las PyMEs del país.
El impacto en el ecosistema de Vaca Muerta: Una señal de alerta silenciosa
Para la Cuenca Neuquina, este escenario nacional opera como una advertencia que demanda atención urgente. Si bien las PyMEs de servicios petroleros directos logran sortear la tormenta gracias a la millonaria inyección de capital que realizan las grandes operadoras, el tejido de servicios indirectos, los comercios locales y los subcontratistas logísticos de la región patagónica sufren el impacto del "Costo Neuquén" y de la restricción del crédito generalizada que afecta a todo el país. Sostener la competitividad de Vaca Muerta requiere que las herramientas de financiamiento regional y de fomento a las PyMEs locales actúen con rapidez antes de que la recesión del llano golpee los bordes de la cuenca.
Fuente: VMO