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Más producción, menos derechos

Récords de producción, despidos y un modelo que excluye a trabajadores y pymes

Más producción, menos derechos

Récords de producción, despidos y un modelo que excluye a trabajadores y pymes

Mientras los gráficos de producción marcan récords históricos y los dólares frescos de la energía engrosan las arcas fiscales, otra Vaca Muerta emerge con fuerza: la de los trabajadores en conflicto, las pymes ahogadas y el capital local desplazado por un modelo de enclave que avanza sin equidad ni sostenibilidad.

El contraste es brutal. Entre enero y junio de 2025, la balanza comercial energética dejó un superávit de 3.761 millones de dólares, el mayor en 35 años. Las exportaciones de shale oil y gas crecieron con fuerza, apalancadas por nuevos ductos y la eficiencia de los yacimientos neuquinos. Sin embargo, al mismo tiempo, más de 1.200 trabajadores fueron despedidos, 2.000 suspendidos, empresas multinacionales se retiran y las pymes regionales están al borde del colapso financiero.

Una postal partida al medio

Desde el centro hacia el norte de la cuenca, cientos de torres de fracking se elevan en medio del desierto patagónico, dando la ilusión de un auge sin fisuras. Pero en el subsuelo económico y social, el escenario es otro: salarios desfasados, paritarias sin cerrar, contratos que se licúan, servicios tercerizados con pagos atrasados y familias endeudadas por alquileres e impuestos que no se pueden pagar con los sueldos actuales.

Multinacionales como ExxonMobil y Petronas abandonaron sus activos y los transformaron en dólares fuera del país. TotalEnergies busca comprador para sus posiciones en Neuquén, y NRG Argentina, una de las mayores proveedoras de arena para fracking, entró en convocatoria de acreedores en 2024, dejando una estela de despidos y deudas.

Mientras tanto, los sindicatos intensifican los reclamos. Camioneros, Petroleros Privados y la UOCRA de Añelo denuncian recortes, despidos y precarización. El paro convocado por el gremio petrolero fue neutralizado con conciliación obligatoria, pero el malestar sigue: los trabajadores sienten que el ajuste cayó sobre sus espaldas.

El precio oculto del récord

La lógica empresarial actual se basa en mayor velocidad operativa, automatización, recortes de tareas y polivalencia forzada. Se pide más con menos. Los trabajadores lo viven como una sobreexigencia silenciosa que impacta en la salud física, mental y familiar.

Las pymes regionales, que constituyen el verdadero tejido del desarrollo local, son presionadas a dar descuentos de hasta un 10%, mientras enfrentan costos financieros exorbitantes (hasta 25% anual en dólares) y plazos de pago eternos. La ecuación es inviable.

“Hablan de libertad de mercado, pero en los hechos solo hay beneficios para unos pocos. Las reglas están escritas por los que manejan el Excel desde Buenos Aires o Houston”, desliza un empresario neuquino del sector servicios.

¿Para quién es Vaca Muerta?

El presidente Javier Milei visitó Vaca Muerta una sola vez. En esa oportunidad no se reunió ni con trabajadores ni con pymes, solo posó para la foto en un simulacro de respaldo a la inversión. La falta de diálogo con los verdaderos sostenes de la industria —el capital humano y el entramado productivo local— habla por sí sola.

En paralelo, desde la Provincia se intenta contener el malestar con mesas tripartitas, promesas de financiamiento blando y agilización de certificados PyME. Pero la lentitud de ejecución y la falta de medidas concretas solo profundizan la desconfianza.

No se puede matar a la gallina de los huevos de oro

El petróleo es una industria de alto costo. Siempre lo fue. Pero ahora se intenta exprimir al máximo, reemplazando personas por máquinas, ajustando a los proveedores y desatendiendo la inversión en desarrollo humano.

Este modelo puede mejorar la cuenta de exportaciones, pero no garantiza sustentabilidad social ni desarrollo económico regional. Vaca Muerta corre el riesgo de consolidarse como un enclave extractivo, sin integración ni redistribución. Un “milagro económico” montado sobre una crisis silenciosa.

¿Hasta dónde vamos a llegar?

En las ciudades petroleras ya se siente el impacto: comercios vacíos, consumo retraído, alquileres impagables, escuelas privadas con morosidad récord. La cadena está tensionada hasta el límite.

El trabajador petrolero ha vivido muchas crisis, pero esta tiene un sabor amargo: producen más que nunca, pero ganan menos que nunca. Trabajan en multitareas, con más presión, más riesgo, y menos reconocimiento. Y mientras tanto, se los excluye de las decisiones.

“No somos un costo a recortar, somos la columna vertebral del sistema”, repiten en los pasillos de las bases y obradores.

El desafío: extracción con equidad

El futuro de Vaca Muerta —y buena parte de la economía argentina— depende de una pregunta clave: ¿quién se queda con la renta de los recursos?. Si la respuesta sigue siendo “los de siempre”, el proyecto energético más ambicioso del país podría terminar dejando tierra arrasada donde prometía desarrollo.

Fuente: vmo

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