
Plan Andes: YPF avanza en la venta de campos maduros y define su futuro en el shale
El proceso de desinversión de YPF sigue avanzando con el objetivo de consolidarse como una petrolera enfocada en el no convencional para 2026.
En este contexto, la compañía planea completar la transferencia de áreas incluidas en los planes Andes I y II para el 1 de julio, según fuentes cercanas a las negociaciones con provincias, empresas y sindicatos.
La estrategia, que se lanzó en el primer semestre de 2024, implicó la cesión de 55 áreas convencionales agrupadas en 30 bloques distribuidos en 11 clusters. No obstante, debido a la complejidad del proceso, quedaron fuera activos ubicados en Santa Cruz y Tierra del Fuego, cuya transferencia está prevista para la segunda mitad del año.
A corto plazo, esta reestructuración impactará en las exportaciones de YPF, que no mostrarán un crecimiento significativo en 2025. La empresa, que el año pasado se convirtió en el principal exportador de crudo del país, deberá compensar la menor producción convencional para garantizar el suministro a sus refinerías.
En el primer trimestre del año, ya se habían concretado o estaban en etapa avanzada de negociación acuerdos para la transferencia de bloques en Llancanelo, Mendoza Norte y Sur, Neuquén Norte y Sur, Estación Fernández Oro y Señal Picada (Río Negro), así como en El Trébol-Escalante, Cañadón Central y Restinga Alí (Chubut).
Nuevos actores en el sector petrolero
La venta de estos activos ha despertado el interés de pequeñas y medianas compañías que están redefiniendo el panorama petrolero nacional. Empresas como Quintana Energy, TSB, Aconcagua, CAPSA, Pecom, Crown Point, Roch e Ingeniería Alpa han estado adquiriendo acreaje en estos campos maduros, consolidando su presencia en el sector.
El próximo desafío será concretar la fase II del Plan Andes, que involucra la transferencia de 10 bloques en Santa Cruz y 9 en Tierra del Fuego. En el primer caso, se espera que las áreas pasen a manos de la empresa provincial Fomicruz, que buscará relicitarlas para atraer nuevos operadores. En el segundo, la estatal Terra Ignis está evaluando explotar los bloques directamente o asociarse con nuevos inversores estratégicos.
“Es fundamental saber salir de los campos maduros”, comentó un ejecutivo de YPF, defendiendo la estrategia impulsada por el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín. La meta es consolidar a YPF como una empresa dedicada al shale, lo que requiere completar la desinversión en el resto de las provincias patagónicas y en Mendoza.
Desde la petrolera aseguran que esta transición, aunque implica pérdidas millonarias en activos convencionales, liberará recursos para una “agenda de inversión sin precedentes”. Los fondos se destinarán no solo al desarrollo del upstream en Vaca Muerta, sino también a infraestructura de transporte y mejoras en el segmento de refinación y comercialización. El objetivo final es que la industria alcance exportaciones de u$s 30.000 millones anuales para 2030.
El futuro de Manantiales Behr y otras áreas clave
En este proceso, YPF evalúa el destino de los últimos campos convencionales bajo su control, destacando el caso de Manantiales Behr en Chubut. Este yacimiento, revitalizado mediante técnicas de recuperación terciaria, alcanzó en 2022 un récord histórico de producción. Aunque la compañía no ha tomado una decisión definitiva, las ofertas recibidas podrían acelerar su venta y marcar la salida definitiva de YPF de la producción convencional en la provincia.
En el reciente IEFA Latam Forum, Marín confirmó que YPF invertirá alrededor de u$s 5.000 millones este año, con u$s 3.300 millones destinados a Vaca Muerta. Además, reafirmó que para 2026 la compañía operará exclusivamente en el segmento no convencional.
Siguiendo la tendencia de grandes petroleras globales que optimizan su cartera enfocándose en activos más rentables, YPF está alineando su estrategia para mejorar su eficiencia y rentabilidad. Prueba de ello es el reciente compromiso de inversión de más de u$s 12.000 millones en cuatro nuevas áreas adjudicadas en Neuquén: La Angostura Sur I y II, Narambuena y Aguada de la Arena. Estos bloques serán clave para incrementar la producción de petróleo con vistas a la exportación.
Con este proceso de transformación, YPF busca consolidarse como líder en la explotación de shale, apostando por un modelo de negocio que prioriza la eficiencia y la rentabilidad a largo plazo.
Fuente: VMO