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Producción en equilibrio: Vaca Muerta perfora al límite de su potencial

Aunque sigue siendo el motor energético del país, Vaca Muerta enfrenta un desafío técnico estructural: la necesidad de perforar constantemente para evitar que la producción caiga.

Producción en equilibrio: Vaca Muerta perfora al límite de su potencial

Aunque sigue siendo el motor energético del país, Vaca Muerta enfrenta un desafío técnico estructural: la necesidad de perforar constantemente para evitar que la producción caiga.

Con una curva de declino propia de las formaciones no convencionales, cada pozo aporta mucho al inicio, pero pierde rendimiento de forma acelerada en pocos meses. Y el 2025 ya muestra signos de estabilización en los volúmenes totales.

La matemática del shale: más pozos, misma producción

Los datos que manejan los especialistas en reservorios son contundentes. Más del 60% de los pozos en la formación produce menos de 20 m³ por día, y casi el 80% no supera los 50 m³. Además, ningún pozo con más de cuatro años de antigüedad mantiene niveles significativos de producción.

Esto refleja una dinámica clara: para sostener los actuales niveles, cada año hay que perforar más y mejor. No se trata solo de crecimiento, sino de evitar la caída. A este fenómeno se lo conoce como “carrera contra el declino”, una característica inherente al shale.

En 2025, la producción de Vaca Muerta se mantiene en una especie de meseta: los nuevos pozos solo alcanzan a compensar la caída natural de los más antiguos. Es decir, no hay crecimiento neto, a pesar de la mejora técnica y operativa.

Tres pilares para sostener el desarrollo

El camino hacia la estabilidad de largo plazo no pasa solo por perforar más. Los especialistas proponen una estrategia basada en tres ejes fundamentales:

  1. Perforación sostenida: mantener un ritmo constante de actividad para evitar baches productivos. Si se detiene la operación —como ocurrió durante la pandemia— la caída es inmediata.

  2. Tecnologías de recuperación: aplicar reestimulaciones, reterminaciones y estudiar alternativas de recuperación mejorada (EOR) específicas para shale. Muchos pozos aún tienen potencial que puede ser recuperado con técnicas adecuadas.

  3. Abandono responsable: con miles de pozos que quedarán fuera de operación en pocos años, es clave anticiparse con políticas de cierre seguras y ambientalmente controladas.

Más eficiencia, pero aún sin salto cualitativo

En comparación con el año anterior, los pozos perforados en 2025 presentan una mejor performance inicial. Además, se resolvieron varios cuellos logísticos que antes complicaban el abastecimiento de materiales y el transporte. Sin embargo, el repunte en productividad no es suficiente para compensar la agresiva caída de los pozos maduros.

“La productividad individual mejora, pero si no se mantiene el ritmo de conexión a la red, la producción total se estanca”, es la frase que se escucha con más fuerza entre los operadores.

El mensaje es claro: Vaca Muerta no se detiene, pero tampoco avanza si no hay inversión, planificación y tecnología. Lo que está en juego no es solo el rendimiento de un yacimiento, sino la continuidad de un modelo energético para toda la Argentina.

Fuente: vmo

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