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Qué riesgos enfrenta Vaca Muerta y el convencional

El derrumbe del precio internacional del crudo enciende alertas en Argentina.

Qué riesgos enfrenta Vaca Muerta y el convencional

El derrumbe del precio internacional del crudo enciende alertas en Argentina.

La caída global del precio del petróleo vuelve a poner presión sobre la industria energética argentina. El barril Brent —referencia clave para el país— profundizó su tendencia bajista y, de acuerdo con las proyecciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), podría ubicarse en torno a 55 dólares en 2026, uno de los valores más bajos de los últimos años.
Si esta estimación se confirma, implicaría una contracción cercana al 20% respecto de los niveles actuales.

El escenario internacional explica parte del problema: el mundo está produciendo más petróleo que nunca, pero a un precio que castiga los márgenes. Y Argentina no queda afuera. La baja ya empieza a sentirse en proyectos locales, sobre todo en aquellos de menor competitividad, donde cada dólar puede definir la continuidad de las operaciones.


Vaca Muerta seguirá en marcha, pero con el freno de mano puesto

En el shale argentino no se espera un freno abrupto. La productividad de los pozos, la eficiencia operativa alcanzada y los costos que se redujeron a niveles récord permiten sostener la actividad incluso en un contexto de precios deprimidos.

Pero hay un matiz clave:
las inversiones nuevas —las que expanden la capacidad, perforan más rápido y conectan más producción— sí pueden demorarse.
Ese retraso no se verá hoy, sino en un año o dos, cuando el precio defina si vale la pena acelerar o esperar.

En cambio, el petróleo convencional, que ya transita una curva descendente hace más de una década, queda en una situación mucho más frágil. Con costos altos y productividad menguada, un barril a 55 dólares amenaza seriamente su rentabilidad.

Por eso Nación avanzó en un paquete de alivio:

  • Eliminación de retenciones a la exportación del convencional.

  • Acuerdos con Neuquén, Chubut y Santa Cruz para reducir regalías e impuestos provinciales.

El objetivo es claro: evitar una ola de cierres y caída de empleo en cuencas maduras.


Un mundo que produce más petróleo pero gana menos

La paradoja del mercado global hoy es evidente: los precios caen mientras la producción sube.

En octubre, la oferta mundial alcanzó 108 millones de barriles por día, unos 4,4 millones más que en 2024. La expansión fue del 4,3% interanual.

Cómo se reparte el mapa petrolero mundial

  • OPEP (miembros originales): 34 MMbbl/d – 32% del total global.
    Arabia Saudita y Emiratos impulsan el crecimiento.

  • OPEP+ (incorporados desde 2016): 17 MMbbl/d – 16%.
    Rusia y Kazajistán compensan la caída del resto.

  • Resto del mundo: 24 MMbbl/d – 23%.
    Crecimiento fuerte en Brasil y China.

  • América del Norte: 32 MMbbl/d – 30%.
    Estados Unidos continúa como el mayor productor mundial.


El shale estadounidense se estanca y abre una ventana para Argentina

Estados Unidos mantiene su liderazgo global gracias al shale: dos tercios de su oferta provienen de formaciones no convencionales. Permian sigue siendo el gigante dominante, pero ya muestra señales de maduración. Lo mismo ocurre en Eagle Ford y otras cuencas.

La producción total norteamericana sigue creciendo, pero el aporte del shale cayó 2% interanual, una señal que el mercado observa con atención.

Ese declive marca un punto estratégico para Argentina:
Vaca Muerta es hoy la única formación shale fuera de Norteamérica que logró escalar a niveles comerciales y rentables.

Su nivel de desarrollo ronda apenas el 9%, lo que significa que aún tiene un enorme margen para crecer, incluso si los precios globales no acompañan del todo.


El desafío argentino: producir más en un mundo que paga menos

Con un Brent en baja y un mercado global inundado de oferta, la industria argentina enfrenta un doble reto:

  1. Sostener el ritmo y la inversión en Vaca Muerta, sin perder competitividad.

  2. Evitar el colapso del convencional, indispensable para miles de empleos y economías regionales.

Mientras tanto, las empresas ajustan planes, reevalúan proyectos y analizan cada dólar invertido.
Y los trabajadores —los que mueven la maquinaria real del sector— ya sienten la incertidumbre en un contexto donde los récords de producción contrastan con la sensación de que la bonanza nunca llega del todo al bolsillo.

Fuente: vmo

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