
Reforma laboral y RIGI Neuquén
El acuerdo político que reordena a Vaca Muerta.
El tablero energético argentino acaba de moverse. En medio de la avanzada de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, se consolidó un entendimiento político que impacta de lleno en el corazón productivo del país: Vaca Muerta.
La incorporación del upstream al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), pedida por la provincia de Neuquén y acordada con el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo, marca un punto de inflexión. En paralelo, el acompañamiento legislativo del espacio del gobernador Rolando Figueroa a la reforma laboral terminó de cerrar el círculo político.
La pregunta de fondo ya no es técnica. Es profundamente social y productiva.
Un RIGI que seduce al capital
Desde la óptica del Gobierno nacional y de la provincia, la jugada es clara: dar previsibilidad de largo plazo para acelerar inversiones en perforación, desarrollo y exportación de hidrocarburos.
La lógica económica es conocida:
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estabilidad fiscal por hasta 30 años
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beneficios arancelarios
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previsibilidad cambiaria
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mejora en la ecuación financiera de proyectos integrados
En un mundo donde el capital energético compite globalmente, Argentina necesita reglas claras para no perder la ventana de oportunidad del shale. Neuquén lo sabe: hoy concentra más de la mitad del gas y cerca del 60% del petróleo del país.
También las pymes proveedoras, nucleadas en la Federación de Cámaras del Sector Energético del Neuquén (FECENE), salieron a respaldar la medida bajo un argumento central: sin inversión no hay actividad, y sin actividad no hay empleo.
Hasta ahí, la foto es coherente desde la macro.
El silencio sindical y la grieta en el campo
Pero la película cambia cuando se baja al yacimiento.
Los principales gremios petroleros de la cuenca neuquina optaron por no adherir al paro general convocado por la CGT. La decisión —comunicada más por omisión que por explicación— dejó un ruido que todavía resuena en los equipos.
En el campo, la percepción está lejos de ser uniforme:
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hay trabajadores que ven en el RIGI más actividad y continuidad laboral
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otros advierten que la reforma laboral los deja más expuestos
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muchos, directamente, desconocen qué se votó en el Congreso
Esta desinformación es, quizás, el dato más preocupante.
Porque cuando las bases no comprenden el alcance de los cambios laborales, la representación sindical entra en zona de riesgo.
¿Competitividad o vulnerabilidad?
La reforma introduce modificaciones sensibles:
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nuevas modalidades de contratación
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cambios en el esquema indemnizatorio
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posibilidad de fondos de cese laboral
En sectores intensivos en mano de obra como el petrolero, estos cambios no son neutros.
El oficialismo sostiene que el nuevo marco reduce litigiosidad y facilita la contratación.
Los críticos advierten que puede aumentar la rotación y debilitar la protección del trabajador.
La verdad —como suele ocurrir en energía— probablemente no esté en los extremos.
Pero sí hay una certeza: el equilibrio entre competitividad y protección laboral será el verdadero termómetro del modelo.
Neuquén en modo pragmático
Para la administración de Figueroa, la prioridad es sostener el ritmo de inversión y asegurar escala exportadora, especialmente en proyectos de GNL como Argentina LNG.
La provincia juega a largo plazo. Su diagnóstico es que sin un shock de inversiones, la ventana de Vaca Muerta puede achicarse frente a competidores globales.
El Gobierno nacional comparte esa lectura.
El interrogante es otro: cómo se distribuyen los beneficios de ese crecimiento.
Lo que viene: la hora de la implementación
El debate político ya ocurrió. Ahora empieza la fase que realmente importa:
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qué proyectos se inscriben en el RIGI
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cuánto se acelera la perforación
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qué pasa con el empleo real en campo
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cómo evolucionan los salarios frente a la nueva normativa
Y, sobre todo, si la promesa de más inversión se traduce en trabajo de calidad.
La advertencia que surge desde el yacimiento
Hoy el mapa muestra decisiones divididas en el campo y una porción importante de trabajadores que aún no dimensiona el alcance de lo votado.
Si el RIGI logra motorizar inversiones y empleo sostenido, el oficialismo habrá consolidado su apuesta.
Pero si la actividad crece sin derrame laboral o con mayor precarización, la tensión social en Vaca Muerta puede escalar.
En la industria petrolera hay una regla no escrita: los cambios estructurales se miden en el equipo, no en el Congreso.
El tiempo —y el ritmo de los equipos en el shale— será el que dicte el veredicto final.
Fuente: vmo