
Si no tuviéramos Vaca Muerta, estaríamos en el horno
El ex ministro de Energía destacó el rol estratégico de shale oil & gas en la matriz energética y su aporte decisivo a la balanza comercial. Aseguró que el yacimiento ya está salvando al país.
Vaca Muerta: el salvavidas energético de Argentina y el desafío de sostener inversiones
En un contexto económico desafiante, Vaca Muerta se consolida como el pilar de la producción energética argentina. Así lo destacó el ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien afirmó que sin el aporte de los yacimientos no convencionales, el país "estaría en el horno". Su declaración subraya la relevancia de este recurso en la balanza comercial y la necesidad de generar condiciones estables para atraer inversiones al sector.
Según Aranguren, Vaca Muerta representa actualmente el 60% de la producción de petróleo y el 70% del gas en Argentina. "No nos va a salvar, nos está salvando", remarcó, haciendo hincapié en el impacto que ha tenido en la reducción del déficit comercial energético, un problema que se profundizó en los últimos años debido a políticas que restringieron el desarrollo del sector.
El potencial de Vaca Muerta, sin embargo, sigue estando lejos de su techo. De acuerdo con las proyecciones del ex funcionario, en dos años el sector podría generar USD 15.000 millones y, en un horizonte de cuatro años, alcanzar entre USD 25.000 y 30.000 millones en exportaciones. "Es una diversificación de la matriz económica de la Argentina. Y atrás de eso viene la minería", sostuvo.
El desafío no solo radica en la producción, sino también en la inversión. Para que el sector alcance su máximo desarrollo, Aranguren enfatizó la importancia de ofrecer estabilidad y previsibilidad a los inversores. "Si pueden ir a Guyana o Namibia, Argentina tiene que ofrecer al menos las mismas condiciones. Si no, el capital se va a otro lado", advirtió. En esa línea, destacó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) propuesto por el Gobierno, aunque señaló que es fundamental resolver el cepo cambiario para garantizar la llegada de capital extranjero.
En cuanto al ajuste tarifario que lleva adelante la administración de Javier Milei, Aranguren destacó que el recorte de subsidios no generó el nivel de resistencia esperado. "Las distribuidoras ofrecieron cuotas para pagar la factura, pero prácticamente nadie lo tomó. La cobrabilidad hoy está en el 98%", señaló, lo que indicaría una mayor capacidad de pago y aceptación por parte de los consumidores.
Vaca Muerta es, sin duda, una política de Estado que trascendió diferentes administraciones, pero su desarrollo pleno dependerá de garantizar las condiciones necesarias para atraer inversiones y acelerar los proyectos en curso. Con el tiempo como factor determinante, la pregunta es si Argentina podrá capitalizar su riqueza energética antes de que otras oportunidades globales desplacen el interés por su potencial petrolero y gasífero.
Fuente: vmo