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Tras celebrar el fin de las retenciones, ¿qué piensa Jorge Ávila sobre la reforma laboral que impulsa el Gobierno?

La eliminación de las retenciones al petróleo convencional descomprimió el clima político y gremial en la Cuenca del Golfo San Jorge.

Tras celebrar el fin de las retenciones, ¿qué piensa Jorge Ávila sobre la reforma laboral que impulsa el Gobierno?

La eliminación de las retenciones al petróleo convencional descomprimió el clima político y gremial en la Cuenca del Golfo San Jorge.

Jorge “Loma” Ávila, aseguró que con esta medida “se terminaron los despidos en la provincia”. Sin embargo, el nuevo escenario abre otra discusión inevitable: ¿cómo se posicionará Ávila frente a la reforma laboral que promueve el Gobierno nacional, especialmente considerando su alineamiento con el oficialismo y su rol como diputado?


Ávila celebró el acuerdo petrolero, pero evita pronunciarse sobre el frente laboral

Durante el encuentro multisectorial convocado por el gobernador Ignacio Torres, Ávila fue categórico al afirmar que la quita de las retenciones marca “el fin de la etapa de desinversión” en la cuenca y que permitirá recuperar actividad y empleo. Pero mientras respalda esta parte del plan económico del Gobierno, el dirigente mantiene prudencia frente a otro tema central: la reforma laboral que avanza en el Congreso y que es rechazada por la CGT y todos los gremios tradicionales.

Ávila aún no se expresó públicamente sobre el contenido del borrador, pero el proyecto incluye puntos que impactan directamente en la actividad petrolera:

  • Nuevas modalidades de contratación.

  • Topes y rediseño de indemnizaciones.

  • Cambios en el régimen de enfermedades y ausentismo.

  • Posibilidad de integrar “bancos de horas”.

  • Redefinición de servicios esenciales durante conflictos.

Y la gran pregunta es: ¿cómo reaccionará un gremio históricamente duro como el petrolero ante una reforma que flexibiliza herramientas sindicales?


Un dirigente aliado al oficialismo, pero con una base que exige resultados

Ávila mantiene un vínculo cercano con el Gobierno nacional y con la administración provincial. Esa alianza política quedó ratificada al integrar la mesa que destrabó el esquema de retenciones y garantizar su aprobación legislativa. Pero el sindicalista enfrenta un dilema complejo:

  • Si respalda la reforma laboral en su totalidad, corre el riesgo de ser acusado por su base de “ceder derechos”.

  • Si la rechaza públicamente, rompe con el Gobierno y pierde poder de negociación para garantizar inversiones en la cuenca.

La estrategia más probable, según fuentes de la industria y del propio sindicato, será una posición intermedia: apoyar lo vinculado a creación de empleo y competitividad para la cuenca, pero intentar negociar excepciones específicas para el sector petrolero, tal como ocurre con casi todas las leyes laborales desde hace décadas.


El riesgo de quedar atrapado entre la CGT y el Gobierno

La CGT ya expresó su rechazo frontal a la reforma. Si Ávila se distancia de esa postura, quedaría políticamente expuesto frente al resto del sindicalismo.

Pero al mismo tiempo, la actividad petrolera vive un momento crítico:

  • caída de equipos en Chubut,

  • conflictos por retiros voluntarios,

  • operadoras que ajustan costos,

  • transición hacia el shale que deja al convencional con menos inversión.

En ese contexto, para Ávila, mantener una relación fluida con Nación puede ser la diferencia entre recuperar 10  equipos de perforación… o perderlos definitivamente.


Las señales políticas: apoyo condicionado y defensa de la actividad

Aunque el dirigente no habló públicamente del borrador de la reforma, en su discurso en Comodoro dejó una pista clave:

“El principal objetivo sindical será asegurar que los 240 millones de dólares recuperados se traduzcan directamente en nuevos puestos de trabajo para Chubut”.

Esa frase revela su enfoque: empleo real y continuidad de la actividad por encima de la disputa ideológica. Una señal de que su postura sobre la reforma laboral podría alinearse con la búsqueda de estabilidad para la cuenca, siempre que no implique pérdida directa de beneficios centrales para sus afiliados.


¿Apoyo a la reforma? Sí, pero bajo condiciones: la postura que se perfila

Fuentes del sector anticipan que Ávila podría adoptar un posicionamiento similar al de otros gremios ligados a industrias estratégicas:

  1. Aceptar cambios que impulsen la inversión en la Cuenca del Golfo San Jorge.

  2. Buscar un “régimen especial petrolero” que quede al margen de algunos artículos más sensibles.

  3. Negociar con las operadoras un nuevo alcance, como él mismo adelantó, para garantizar que cualquier flexibilización se traduzca en más equipos y más trabajo.

En la práctica, Ávila podría transformarse en un “interlocutor” entre el Gobierno y la CGT, defendiendo puntos críticos del modelo sindical, pero sin romper el puente político que hoy sostiene la reactivación petrolera en Chubut.


Conclusión: una alianza tensa que marcará el ritmo del 2025

Mientras festeja el fin de los despidos y proyecta una recuperación de la cuenca recién para el próximo año, Ávila enfrenta un desafío mayor: decidir hasta dónde apoyar la reforma laboral sin poner en riesgo su liderazgo gremial.

La relación entre el sindicalismo petrolero, las operadoras y el Gobierno nacional será uno de los ejes que definirá si la cuenca vuelve a crecer o si la incertidumbre vuelve a paralizar equipos.

Y en ese equilibrio delicado, Ávila se convierte en una figura clave.

Fuente: vmo

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