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Un yacimiento con historia… y demasiados dueños

El Sauce tiene décadas de actividad, pero también de vaivenes.

Un yacimiento con historia… y demasiados dueños

El Sauce tiene décadas de actividad, pero también de vaivenes.

Desde sus primeros pozos bajo la órbita de YPF estatal, hasta el paso de Chevron, CGC, Central Resources y, más recientemente, Energía Compañía Petrolera S.A. (ECPSA), el yacimiento fue cambiando de manos tantas veces como promesas incumplidas.

Durante los años 90, Chevron mantuvo el control del área mientras desarrollaba su operación principal en El Trapial, uno de los campos más productivos del país. Con el tiempo, las grandes operadoras se retiraron y el bloque quedó en manos de firmas más pequeñas, que vieron en El Sauce una oportunidad, pero sin el respaldo técnico ni financiero necesario.

Uno de los trabajadores históricos, José Luis Vallejos, lo resume con crudeza:

“Acá pasaron de YPF a Chevron, después a Central y CGC, y ahora nadie sabe quién se hace cargo. Todos prometieron inversión, pero lo único que dejaron fueron deudas.”


 De la inversión al abandono

En 2011, Central Resources tomó el control del área y, dos años después, formó una UTE con CGC. Aquella etapa fue la última con cierta actividad real: se hicieron estudios sísmicos, mantenimiento de pozos y algunas perforaciones. Pero en 2017, Central abandonó la operación y CGC decidió tercerizar para cubrir deudas.
Así nació la participación de ECPSA, una firma que terminaría marcando el punto de quiebre para los trabajadores.

La gestión se fue deteriorando. En 2021, la empresa cambió de dueños y, según los empleados, comenzaron los desmanejos: gastos sin sentido, falta de conocimiento técnico y deudas crecientes con contratistas y personal. Un año después, ECPSA entró en concurso preventivo y la producción se desplomó.


 Dos años sin estabilidad ni sueldos

El conflicto explotó en 2023. Los sueldos dejaron de pagarse con regularidad y la nueva conducción de la empresa desapareció del radar.

“Nos quedamos en el campo sin cobrar, sin tareas y sin respuestas. Nos decían que si nos íbamos era con causa”, relata Vallejos, quien aún espera los haberes adeudados.

A mediados de ese año, apareció un grupo empresario de Buenos Aires que anunció su desembarco. Prometieron reactivar el área, pagaron parte de lo adeudado y subieron la producción sin realizar inversiones reales. “Duró poco —recuerda Vallejos—, porque sin mantenimiento ni equipos no se puede producir. En el petróleo, si no invertís, el pozo muere.”

En diciembre de 2023, una disputa judicial entre las anteriores autoridades derivó en la prohibición de ingreso al área. Desde entonces, los trabajadores quedaron nuevamente en el aire, sin ingresos ni conducción definida.


 La intervención de Hidenesa: esperanza a medias

En agosto de 2024, tras gestiones del Ministerio de Energía y Recursos Naturales de Neuquén, la Secretaría de Hidrocarburos y el Municipio de Picún Leufú, se resolvió colocar el área bajo administración temporal de Hidenesa S.A., la empresa estatal de energía.

El acuerdo judicial buscaba normalizar la situación de los empleados y garantizar el pago de los salarios atrasados. Pero con el correr de los meses, las promesas volvieron a diluirse. Los pagos se tornaron irregulares, parciales y sin fecha fija, según denunciaron los trabajadores a Vacamuertaonline.com.ar.

Cansados de los incumplimientos, en septiembre pasado decidieron cerrar el acceso al yacimiento para exigir definiciones concretas y una nueva licitación del bloque.

“Seguimos en la misma situación que hace dos años: esperando cobrar y que alguien se haga cargo de El Sauce”, resume el vocero del grupo.


 Un símbolo del olvido energético

Mientras Neuquén bate récords de producción gracias a Vaca Muerta, en los márgenes del mapa hidrocarburífero hay realidades que muestran la otra cara del boom petrolero. El Sauce es hoy un reflejo del abandono que viven las áreas maduras y sus trabajadores: pozos inactivos, sueldos en el aire y familias que siguen sosteniendo el yacimiento con su propia presencia.

En tiempos donde se habla de inversiones récord y de expansión energética, los trabajadores de El Sauce recuerdan que ninguna producción vale más que la dignidad de quienes la hacen posible.

Fuente: vmo

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