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Vaca Muerta apunta a 39.000 fracturas en 2027

El próximo cuello de botella estará arriba del pozo.

Vaca Muerta apunta a 39.000 fracturas en 2027

El próximo cuello de botella estará arriba del pozo.

La actividad podría crecer más de 39% el próximo año y obligar a la industria a ejecutar unas 107 etapas de fractura por día. El desafío ya no pasa solamente por perforar más: habrá que mover millones de toneladas de arena, garantizar agua, multiplicar equipos y sostener una logística capaz de acompañar el nuevo ritmo del shale.

Vaca Muerta está entrando en una etapa en la que el subsuelo dejó de ser el principal límite. El verdadero desafío comienza a trasladarse hacia la superficie.

Una proyección de la Fundación Contactos Energéticos, elaborada a partir de un relevamiento entre empresas del sector, estima que Vaca Muerta podría alcanzar unas 39.000 etapas de fractura durante 2027.

La cifra representa un salto de aproximadamente 39% respecto de las 28.000 etapas previstas para 2026 y confirma algo que la industria viene mostrando desde hace varios años: el shale neuquino está entrando en una nueva dimensión operativa.

Pero detrás del número hay una pregunta mucho más importante:

¿Está preparada la infraestructura de Vaca Muerta para soportar más de 100 fracturas por día?

La respuesta determinará buena parte del crecimiento de los próximos años.

107 etapas de fractura por día: el nuevo desafío

Para alcanzar las 39.000 etapas, la industria debería completar alrededor de 750 pozos durante 2027.

Eso llevaría el ritmo promedio a aproximadamente 107 etapas de fractura diarias, frente a unas 77 etapas por día que se proyectan para 2026.

No se trata simplemente de sumar equipos.

Cada etapa requiere una cadena logística que debe funcionar prácticamente sin interrupciones:

  • arena;
  • agua;
  • químicos;
  • equipos de bombeo;
  • transporte pesado;
  • mantenimiento;
  • repuestos;
  • personal especializado;
  • plantas de almacenamiento;
  • infraestructura vial;
  • coordinación entre compañías y contratistas.

Cuando el sistema funciona al límite, una demora de pocas horas puede terminar impactando toda la programación de un pad.

Y Vaca Muerta ya comenzó a experimentar ese problema.

La arena será uno de los grandes protagonistas

El crecimiento de la actividad tendrá un impacto directo sobre uno de los insumos fundamentales del shale: la arena de fractura.

Con un consumo estimado de aproximadamente 240 toneladas por etapa, las 39.000 fracturas requerirían más de 9,4 millones de toneladas de arena durante 2027.

Eso significa agregar alrededor de 2,6 millones de toneladas respecto del volumen proyectado para 2026.

El número permite dimensionar el desafío.

No estamos hablando únicamente de producir o importar arena.

Hay que transportarla, almacenarla, clasificarla, distribuirla y llevarla hasta el pad exactamente cuando la operación la necesita.

La logística de última milla vuelve a aparecer como uno de los puntos críticos.

Más fracturas también significan más camiones

El crecimiento de Vaca Muerta genera una paradoja.

La industria busca reducir tiempos improductivos y aumentar la eficiencia de cada pozo, pero simultáneamente necesita mover cantidades cada vez mayores de materiales.

Más arena significa más viajes.

Más pozos significan más movimientos de equipos.

Más fracturas significan mayor demanda de agua, químicos y combustibles.

Y una mayor actividad simultánea aumenta la presión sobre las rutas.

El próximo salto de Vaca Muerta no será solamente petrolero: será logístico.

¿Hay suficientes equipos para 2027?

La proyección sectorial contempla también un aumento de los equipos de perforación.

Actualmente trabajan alrededor de 40 rigs en la cuenca y la expectativa es llegar a aproximadamente 55 equipos durante 2027.

Cada rig requiere personal especializado, mantenimiento, repuestos, logística y una enorme cantidad de servicios asociados.

Por eso, detrás de cada nuevo equipo que llega a Vaca Muerta aparece una oportunidad para decenas de proveedores.

Y también un problema:

la disponibilidad de trabajadores capacitados.

El crecimiento de la actividad está obligando a las empresas a competir no solamente por equipos, sino también por técnicos, operadores, ingenieros, especialistas en fluidos, control de sólidos, mantenimiento, logística y seguridad.

El límite puede estar en los servicios de fractura

Otro de los puntos que merece atención es la capacidad instalada de los sets de fractura.

Según la estimación sectorial, actualmente existe aproximadamente un 30% de capacidad ociosa.

Un escenario de 39.000 etapas podría absorber prácticamente toda esa reserva.

Esto abre una discusión que ya comenzó dentro de la industria:

¿Las compañías de servicios invertirán en nuevos equipos o Vaca Muerta comenzará a atraer unidades que hoy se encuentran ociosas en otros mercados?

La respuesta dependerá de una variable fundamental: la duración que las operadoras estén dispuestas a garantizar para esos contratos.

Comprar un set de fractura representa una inversión enorme.

Por eso, las empresas de servicios necesitan previsibilidad.

YPF sigue marcando el ritmo

La expansión no será homogénea entre operadores.

YPF continúa siendo el principal motor del desarrollo de Vaca Muerta, concentrando una porción significativa de las etapas de fractura ejecutadas en la formación.

Detrás aparecen jugadores como Vista Energy, Pluspetrol, Pan American Energy, Pampa Energía, Tecpetrol, Shell, TotalEnergies, Chevron y Phoenix Global Resources, entre otros.

La incorporación de nuevos capitales internacionales puede acelerar todavía más esta dinámica.

La reciente expansión de Continental Resources en Phoenix, por ejemplo, demuestra que el interés internacional ya no está puesto únicamente en comprar recursos.

El objetivo es desarrollar escala.

Halliburton, SLB y el mercado de servicios

La carrera también se juega entre las compañías de servicios especiales.

Halliburton y SLB mantienen posiciones centrales dentro del mercado de estimulación hidráulica, acompañadas por otros proveedores como Calfrac, Tenaris y empresas nacionales.

Pero si Vaca Muerta realmente alcanza las 39.000 etapas, el mercado podría comenzar a necesitar algo más que capacidad existente.

Será necesario incorporar:

más bombas, más mantenimiento, más repuestos, más logística y más personal.

Y ahí puede aparecer una nueva etapa de oportunidades para proveedores argentinos.

El dato que debería mirar toda la cadena petrolera

Hay una conclusión que Vaca Muerta Online considera especialmente importante.

Durante años se habló de que el desafío argentino era perforar más pozos.

Después apareció la necesidad de construir oleoductos.

Ahora el problema es diferente.

Hay que conseguir que toda la cadena acompañe simultáneamente la velocidad del subsuelo.

Si las fracturas aumentan 39%, no alcanza con que aumente 39% la cantidad de pozos.

También tienen que responder la arena, el transporte, el agua, los caminos, los equipos, los trabajadores, los talleres, los campamentos, los proveedores y las instalaciones de superficie.

Vaca Muerta entra en la era de la eficiencia

Las próximas etapas de crecimiento probablemente estarán menos determinadas por la capacidad geológica del reservorio y más por cuánto puede optimizarse cada minuto de operación.

Reducir tiempos entre etapas.

Mejorar la logística de arena.

Disminuir movimientos innecesarios.

Optimizar el consumo de agua.

Aumentar la disponibilidad mecánica.

Mejorar el mantenimiento.

Coordinar operaciones simultáneas.

Y lograr que un pad pueda pasar de perforación a fractura y luego a producción cada vez más rápido.

El barril competitivo de Vaca Muerta no dependerá solamente de cuánto petróleo hay debajo de la tierra. Dependerá de cuánto cuesta sacarlo y llevarlo hasta el mercado.

39.000 fracturas: una oportunidad que también puede convertirse en cuello de botella

La proyección de 39.000 etapas para 2027 debe tomarse como un escenario y no como un resultado garantizado. Los presupuestos de las operadoras, el precio internacional del petróleo, la disponibilidad de infraestructura y la evolución de los costos determinarán cuánto de esa expectativa finalmente se transforma en actividad concreta.

Pero hay algo que ya está ocurriendo.

La escala de Vaca Muerta está obligando a pensar como una industria de clase mundial.

Y eso cambia también el mapa de oportunidades.

Para las grandes compañías significa invertir.

Para los contratistas significa aumentar capacidad.

Para las pymes significa especializarse.

Y para los trabajadores significa capacitación.

Vaca Muerta Online | Nuestra mirada

El próximo cuello de botella de Vaca Muerta no necesariamente estará en el pozo. Puede estar en todo lo que tiene que llegar hasta él.

Si Argentina quiere pasar del récord de producción al verdadero salto exportador, tendrá que construir una cadena de servicios capaz de acompañar 100 fracturas por día, todos los días.

Ahí estará una de las grandes batallas de Vaca Muerta durante 2027.

Y también una de las mayores oportunidades de negocios para las empresas que sepan anticiparse.

Fuente: VMO

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