
Vaca Muerta pisa el acelerador
Llegan equipos de perforación high spec para sostener el récord histórico del shale.
El desarrollo no convencional en Vaca Muerta entra en una nueva fase de aceleración operativa. La confirmación de la incorporación de dos equipos de perforación de última generación, a partir de un acuerdo estratégico entre DLS Archer y Patterson-UTI, refuerza una señal clara del mercado: el shale argentino dejó de ser promesa y pasó a ser ejecución a gran escala.
La decisión se enmarca en el mayor contrato de perforación firmado en la historia de Vaca Muerta, suscripto entre DLS y YPF, y apunta a garantizar capacidad operativa en un contexto donde la disponibilidad de equipos High Spec se convirtió en uno de los principales cuellos de botella del sector.
Tecnología pensada para el shale
Los nuevos perforadores están diseñados específicamente para perforación horizontal de ramas largas, un estándar que hoy domina el desarrollo en la cuenca neuquina por su impacto directo en la productividad de los pozos y en la reducción del costo por barril.
Desde DLS Archer, su vicepresidente de Land Drilling, Gerardo Molinaro, destacó que la incorporación de estas unidades permitirá “anticiparse a una demanda creciente de equipos de alta especificación”, alineada con la estrategia que la compañía viene desarrollando desde la adquisición de ADA, especializada en Managed Pressure Drilling (MPD), una tecnología clave para mejorar seguridad, velocidad y control en reservorios no convencionales.
En Vaca Muerta, donde cada hora de equipo cuenta, la combinación de automatización, presión controlada y eficiencia operativa ya no es un diferencial, sino una condición mínima para competir.
Un mercado que exige escala
El acuerdo entre DLS y Patterson-UTI no solo suma fierros: consolida un modelo de negocio basado en servicios integrados y alto valor agregado, en un escenario donde las operadoras buscan:
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Reducir tiempos no productivos.
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Optimizar el costo total por pozo.
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Asegurar continuidad operativa ante planes de desarrollo cada vez más ambiciosos.
La falta de equipos High Spec disponibles a nivel global elevó la competencia por recursos, y Vaca Muerta logró posicionarse como destino prioritario para estas inversiones, impulsada principalmente por la estrategia de YPF y el acompañamiento del resto de las operadoras.
Un récord que explica la urgencia
La aceleración operativa tiene fundamentos sólidos. Vaca Muerta cerró 2025 con 23.896 etapas de fractura, un 34% más que en 2024, y quedó a solo 1.500 etapas de alcanzar las 100.000 fracturas acumuladas desde 2016, un hito histórico para la industria argentina.
Según datos elaborados por Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage, diciembre registró 1.791 etapas, apenas por debajo del récord mensual de noviembre. En total, el acumulado desde el inicio del shale ya alcanza 98.423 etapas, confirmando a la cuenca neuquina como el principal motor productivo del país.
YPF, el tractor del sistema
En paralelo, YPF volvió a marcar un nuevo techo al alcanzar los 200.000 barriles diarios de producción de shale oil en Vaca Muerta. El crecimiento es contundente: en diciembre de 2023, cuando Horacio Marín asumió la conducción de la compañía, la producción rondaba los 110.000 barriles diarios. En menos de dos años, el volumen prácticamente se duplicó.
Este salto explica por qué la industria de servicios se ve obligada a anticipar inversiones, sumar equipos y profesionalizar aún más la operación. El shale argentino ya no admite improvisaciones.
Mirada VMO
La llegada de nuevos equipos de perforación no es una noticia aislada: es parte de un engranaje que combina financiamiento, tecnología, logística y capital humano. Vaca Muerta está entrando en una etapa donde el desafío no es solo crecer, sino sostener el ritmo sin perder eficiencia ni competitividad internacional.
El mensaje del mercado es claro: hay confianza en el largo plazo, pero también exigencia. Y en el shale, quien no acelera, queda afuera.
Fuente: vmo