
Veto único y cuentas abiertas
E Congreso debate jubilaciones, moratoria y discapacidad en medio de la campaña.
El Gobierno busca blindar el veto a tres leyes sociales mientras la oposición evalúa cuándo y cómo dar la pelea en Diputados
El presidente Javier Milei vetó por decreto un paquete de tres leyes sensibles para millones de argentinos: la nueva fórmula de movilidad jubilatoria, la restitución de la moratoria previsional y la declaración de emergencia en discapacidad. La decisión fue publicada este lunes en el Boletín Oficial, mediante el Decreto 534/25, y abrió una nueva batalla política en el Congreso, con derivaciones directas en el calendario electoral.
El veto único obliga a los diputados a rechazar o insistir con todo el paquete, aunque la oposición ya anticipó que buscará forzar votaciones separadas. Mientras tanto, el oficialismo confía en reunir el tercio necesario para sostener el veto y frenar la avanzada legislativa que pone en jaque su ajuste fiscal.
¿Qué se vota y cuándo?
La Cámara de Diputados, como cámara de origen, deberá decidir si insiste o no con las leyes. No se vota el veto, sino la ratificación o el rechazo de las normas. Para insistir, se requieren dos tercios de los votos presentes.
Aunque la urgencia social apremia, el tratamiento en el recinto no será esta semana. La oposición está enfocada en una sesión especial prevista para este miércoles, donde se abordarán temas como el presupuesto universitario, la emergencia en el hospital Garrahan y la asistencia a Bahía Blanca, afectada por inundaciones y también vetada por Milei.
El debate del veto podría llegar al recinto entre el 13 y el 20 de agosto, pero hay un factor clave: el calendario electoral. El cierre de alianzas es este jueves y el de listas, el 17 de agosto. Algunos sectores de la oposición prefieren votar el veto durante la campaña, para exponer los costos políticos de respaldar las medidas del oficialismo.
"Los vetos pueden ser derrotados en la calle, con una movilización amplia y medidas de lucha", advirtieron desde la izquierda, mientras otros sectores centristas apuntan a exponer a quienes avalan “la política de la crueldad”.
Gobernadores, el voto impredecible
Cinco gobernadores han emergido como actores clave en esta pulseada: Llaryora (Córdoba), Pullaro (Santa Fe), Torres (Chubut), Vidal (Santa Cruz) y Sadir (Jujuy). Formaron un bloque propio y buscan marcar distancia de la Casa Rosada.
Entre ellos, Llaryora se perfila como el más confrontativo: subió las jubilaciones en Córdoba y ya aportó cinco votos a favor de la ley nacional. La conducta de los diputados provinciales alineados con estos mandatarios será crucial para definir el resultado.
En paralelo, los gobernadores empujan proyectos de coparticipación del impuesto a los combustibles y de los ATN, que ya tienen media sanción en el Senado y que buscan debatirse este miércoles. Sus votos para los vetos podrían depender de la negociación de esos fondos.
La matemática del veto
Para blindar el veto, el oficialismo necesita 86 votos, siempre que estén los 257 diputados presentes. La Libertad Avanza y sus aliados libertarios suman 46, por lo que deberán seducir a parte del PRO, la UCR, y lograr que muchos opositores se ausenten o se abstengan, lo que reduce la base de cálculo.
-
En la ley de aumento jubilatorio (7,2% + bono de $110.000), el oficialismo parte con ventaja: la norma no logró los dos tercios. Votaron 142 a favor, 67 en contra, 19 se abstuvieron y 28 estuvieron ausentes.
-
En la moratoria previsional, las chances son aún menores: obtuvo solo 110 votos positivos.
-
En la ley de discapacidad, el Gobierno enfrenta su mayor desafío: fue aprobada con 148 votos afirmativos, es decir, superó los dos tercios.
Allí es donde más ruido interno hay en el oficialismo. Incluso los radicales afines al Gobierno ven con preocupación el impacto social y político de vetar una ley que protege a uno de los sectores más vulnerables del país.
El PRO y la UCR, en el centro de las negociaciones
Muchos votos en juego vienen del radicalismo y del PRO, partidos que ya mostraron fisuras. En la votación original, 9 de los 14 radicales y 9 del PRO se abstuvieron. El oficialismo apuesta a que, tras los acuerdos electorales provinciales, esas abstenciones se conviertan en votos a favor del veto.
Ejemplos:
-
Pamela Verasay y Lisandro Nieri, radicales mendocinos, podrían respaldar el veto tras el pacto de su gobernador Cornejo con Milei.
-
Rodrigo De Loredo, jefe del bloque radical, también evalúa realinear su voto si hay acuerdo en Córdoba.
-
En el PRO, María Sotolano, que se abstuvo, es ahora candidata en alianza con los libertarios.
Sin embargo, otros casos como María Eugenia Vidal, quien volvió a abstenerse, y Héctor Baldassi, que votó a favor del aumento, muestran que no todos están dispuestos a convalidar el veto.
También hay dudas sobre bloques menores como el MID y Independencia, este último alineado con el gobernador tucumano Jaldo, que votó a favor de las tres leyes.
El juego de las ausencias
Para el oficialismo, cada ausencia cuenta. Cuantos más diputados opositores falten, menor es el número necesario para alcanzar el tercio que sostiene el veto. Por eso, no se busca solo sumar apoyos activos, sino también desmovilizar.
El bloque Innovación Federal, con legisladores de Salta, Misiones y Río Negro, es otro frente clave. Solo dos diputadas votaron a favor; el resto se ausentó. El Gobierno apuesta a que sigan ausentes.
¿Qué está en juego?
La ley de discapacidad, que podría dar marcha atrás al veto si se mantiene el respaldo original, representa un punto crítico para la imagen del Gobierno. Las otras dos leyes —jubilaciones y moratoria— están más cuesta arriba para la oposición.
Sin embargo, el impacto político no se limita al resultado parlamentario. La votación se proyecta como un gesto simbólico en plena campaña, donde Milei se juega su narrativa de austeridad extrema frente al reclamo de millones de argentinos que ven sus ingresos y derechos recortados.
Fuente: vmo