
Vuelve el “barril criollo”
El congelamiento de combustibles impulsado por YPF por 45 días trajo alivio inmediato a los surtidores.
Pero detrás de esa decisión, bautizada como “amortiguador de precios”, reaparece una discusión estructural en la Argentina energética: quién paga realmente el costo de esa estabilidad.
La respuesta, una vez más, apunta a las provincias productoras.
Un mecanismo conocido con otro nombre
El esquema anunciado por el CEO de YPF, Horacio Marín, implica desacoplar el precio interno del petróleo respecto del internacional. En términos concretos, mientras el Brent se mueve por encima de los 100 dólares, el mercado local operará con un barril en torno a los 85–88 dólares.
Aunque no haya sido formalizado por decreto, el mecanismo replica lo que históricamente se conoció como “barril criollo”.
Un sistema que Argentina aplicó durante más de dos décadas para evitar que la volatilidad internacional impacte de lleno en los combustibles.
Regalías: el punto crítico
El eje del conflicto está en cómo se calculan las regalías.
Las provincias productoras —como Chubut, Santa Cruz y Neuquén— no cobran en base al precio internacional del crudo, sino sobre el precio interno.
Esto implica un efecto directo:
👉 si el barril local se mantiene por debajo del internacional, las regalías caen
👉 si se alineara al precio global, los ingresos provinciales serían mayores
Entre 2003 y 2023, Chubut resignó más de 1.500 millones de dólares por estos esquemas, según datos provinciales. Un número que refleja la magnitud de la transferencia de recursos desde las provincias hacia el sostenimiento del mercado interno.
Un alivio parcial, con techo
El nuevo “amortiguador” genera una mejora respecto a meses anteriores, pero con límites claros.
- Precio febrero: ~63 USD
- Precio estimado marzo: ~85 USD
- Suba: +35%
Sin embargo, ese impacto positivo se ve recortado por otro factor clave: la caída de producción, que ronda el 10% mensual en Chubut.
El resultado es una mejora moderada en la recaudación:
- Febrero: ~24 millones USD
- Proyección abril: ~30 millones USD
Es decir, una suba cercana al 25%, pero aún lejos de lo que se obtendría con precios plenamente internacionales.
El costo silencioso del sistema
El “amortiguador” funciona, en la práctica, como un mecanismo de transferencia indirecta:
- Protege al consumidor final
- Contiene la inflación
- Pero reduce los ingresos de las provincias productoras
No es un esquema nuevo, pero sí recurrente.
Cada vez que el Estado —o una empresa dominante como YPF— busca estabilizar precios, el ajuste se traslada parcialmente a las jurisdicciones donde se genera el recurso.
La paradoja fiscal
El punto más sensible aparece cuando se observa el contexto financiero.
Mientras las provincias resignan ingresos por el precio interno del barril, al mismo tiempo:
👉 deben recurrir a asistencia de Nación
👉 y devolver esos fondos con tasas cercanas al 15%
Esto genera una tensión evidente:
las provincias financian indirectamente la estabilidad del sistema, pero no reciben un esquema de compensación equivalente.
Una discusión de fondo: quién se queda con la renta
El regreso del “barril criollo”, ahora bajo el nombre de “amortiguador”, vuelve a poner sobre la mesa una discusión estructural que Argentina nunca terminó de resolver:
👉 cómo se distribuye la renta petrolera
👉 quién absorbe los costos de la estabilidad
👉 y cuál es el equilibrio entre política energética y federalismo fiscal
En un contexto de precios internacionales altos y creciente protagonismo de Vaca Muerta, el debate ya no es solo técnico.
Es político, económico y profundamente federal.
Lo que viene
Si el conflicto internacional se prolonga y los precios del crudo se mantienen elevados, el “amortiguador” podría extenderse o institucionalizarse.
Y con eso, también se profundizará una tensión que atraviesa a toda la industria:
📌 precios contenidos en surtidores
📌 pero presión creciente sobre las provincias productoras
El equilibrio, una vez más, será frágil.
Fuente: vmo