
YPF reduce costos en Vaca Muerta y se acerca a la eficiencia del Permian
La petrolera logró bajar su costo de producción a US$4,4 por barril equivalente y mejorar los niveles de productividad.
Pero detrás de los récords operativos surge otra pregunta: cómo se comparan los salarios y condiciones de trabajo con los del shale estadounidense.
La petrolera YPF alcanzó en 2025 uno de los niveles de eficiencia más altos de su historia operativa. Según explicó su presidente y CEO, Horacio Marín, la compañía logró reducir su costo de producción a US$4,4 por barril equivalente de petróleo (BOE) en sus principales bloques de Vaca Muerta, un valor incluso por debajo del promedio de la cuenca shale de Permian Basin, que ronda los US$4,9 por BOE.
El desempeño se reflejó también en los resultados financieros: la empresa registró un margen EBITDA ajustado de US$22,6 por barril, impulsado por mejoras en eficiencia operativa, mayor utilización de refinerías —cerca del 100%— y una gestión más estricta de costos.
Durante el año, además, la compañía sumó nuevos activos estratégicos en la formación, entre ellos los bloques La Escalonada y Rincón de la Ceniza, consolidando su presencia en el desarrollo del shale.
Productividad récord en perforación y fractura
La mejora en los costos estuvo acompañada por avances en productividad. En 2025, YPF registró:
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324 metros diarios promedio de perforación, con picos de 540 metros por día.
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262 etapas de fractura por equipo al mes, cifra que en enero trepó a 282.
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Pozos perforados en apenas 11 días con laterales superiores a 3.000 metros.
Estos números reflejan un cambio profundo en la forma de operar en el shale argentino. Hoy, en una misma locación pueden desarrollarse varias operaciones en simultáneo:
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un equipo perforando un nuevo pozo,
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otro completando y cementando el anterior,
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una compañía realizando el perfilaje,
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y otra instalando la boca de pozo.
Todo ocurre prácticamente al mismo tiempo, en una coordinación logística que exige máxima precisión y personal trabajando al límite de su capacidad operativa.
Vaca Muerta: un activo de clase mundial
Marín destacó que la eficiencia lograda también se explica por la calidad geológica del recurso. Según datos de la compañía, el EUR (recuperación estimada por pozo) en los desarrollos de shale oil de YPF en Vaca Muerta se ubica entre 1,2 y 1,5 millones de barriles, más del doble del promedio en muchas áreas del shale estadounidense.
Ese rendimiento posiciona a la formación argentina como uno de los desarrollos no convencionales más competitivos del mundo.
La otra comparación inevitable: los salarios
Sin embargo, detrás de los récords operativos aparece una comparación que suele surgir dentro de la industria: los salarios y condiciones laborales entre Vaca Muerta y el Permian.
Mientras en Argentina los trabajadores petroleros operan con altos niveles de productividad y múltiples tareas coordinadas, los ingresos siguen estando lejos de los estándares del shale estadounidense.
En la cuenca del Permian, un operario especializado puede ganar entre US$7.000 y US$12.000 mensuales, dependiendo de su rol y experiencia. En cambio, en Vaca Muerta los salarios petroleros —aunque altos dentro del mercado argentino— equivalen a una fracción de esos valores si se los mide en dólares.
La diferencia no solo responde al salario base. También influyen factores estructurales:
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el costo laboral total,
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el sistema impositivo,
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la productividad por trabajador,
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y la estructura económica de cada país.
El motor real de la eficiencia
La tecnología, los equipos y la geología explican parte del salto productivo, pero dentro de la industria hay una certeza compartida: el verdadero motor de Vaca Muerta son las personas.
Cada récord de perforación, cada etapa de fractura y cada operación simultánea depende del trabajo coordinado de cientos de técnicos, operarios, ingenieros y especialistas que sostienen la actividad las 24 horas en los yacimientos.
La discusión que empieza a aparecer en el sector es si, a medida que Vaca Muerta se consolida como un activo de clase mundial, también deberá avanzar hacia estándares laborales y salariales más cercanos a los de las grandes cuencas internacionales.
Porque si algo dejó claro el crecimiento del shale argentino es que la eficiencia no solo se mide en dólares por barril: también se mide en el valor que se le reconoce al trabajo que hace posible esa producción.
Fuente: vmo