
Alarma mundial
El petróleo podría trepar a u$s250 si se profundiza la pinza geopolítica entre Ormuz y Rusia.
Ígor Sechin, CEO de la gigante rusa Rosneft, advirtió sobre este escenario extremo en el Foro Económico de San Petersburgo. El cálculo surge de combinar un bloqueo prolongado en el estrecho de Ormuz con nuevas sanciones a las exportaciones rusas. Qué impacto tendría esta volatilidad en los planes de Vaca Muerta.
En un contexto de altísima volatilidad global, Ígor Sechin, director ejecutivo de la petrolera estatal rusa Rosneft, lanzó una advertencia que sacudió los tableros energéticos: el precio del petróleo crudo podría superar los u$s250 por barril. Este escenario catastrófico para los países importadores se concretaría si se profundizan simultáneamente las tensiones en Medio Oriente, afectando rutas críticas, y las sanciones occidentales contra el crudo ruso.
La declaración tuvo lugar durante el prestigioso Foro Económico Internacional de San Petersburgo, un escenario donde Rusia suele marcar su postura sobre los mercados globales. Sechin describió un "embudo" sobre la oferta global, presionada por dos frentes clave.
La matemática del desastre: Ormuz y Sanciones
El jefe de Rosneft fundamentó su dramática proyección sumando dos factores de riesgo existencial para el mercado energético:
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El Factor Ormuz: Sechin señaló que el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz permanece limitado, afectando el movimiento de aproximadamente 16 millones de barriles diarios (mbd). Cualquier interrupción total en esta vía por donde circula gran parte del crudo de la OPEP dispara las cotizaciones de inmediato.
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El Factor Ruso: A esto se suma la posibilidad de nuevas restricciones sobre los cerca de 7 mbd que exporta Rusia.
Para respaldar su cálculo, Sechin citó al exdirector ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Nobuo Tanaka. Según Tanaka, una nueva ofensiva de sanciones contra las exportaciones rusas podría llevar el barril por encima de los u$s170.
El argumento de Sechin es que Tanaka solo calcula el efecto de las sanciones. Si a ese escenario se le suma la "prima de riesgo" y el impacto físico de un cuello de botella en Ormuz, habría que agregar u$s100 adicionales por encima de la proyección de Tanaka, catapultando el precio final por encima de los u$s250.
Realidad actual vs. Proyecciones
A pesar de estas advertencias extremas, el mercado operó recientemente con cautela. Las versiones de incidentes en el Golfo Pérsico dispararon los precios momentáneamente, pero retrocedieron cuando Omán informó que las operaciones en el puerto clave de Mina al Fahal se desarrollaban con normalidad, desmintiendo reportes de explosiones.
El pasado viernes, los precios cerraron lejos de la zona de alarma:
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Brent (referencia para Argentina): u$s93,09 por barril (caída del 2,04%).
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WTI (Estados Unidos): u$s90,54 por barril (retroceso del 2,69%).
El escenario "moderado" y el factor político
Más allá de la alerta, Sechin también delineó una proyección más conservadora en caso de que se "normalice" el tránsito por el estrecho de Ormuz y se reduzcan las tensiones geopolíticas sin nuevas sanciones a Rusia:
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Fin de este año: El precio promedio podría ubicarse entre u$s95 y u$s96.
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Año próximo (2027): El crudo podría retroceder hacia la zona de u$s80 y u$s85.
Esta postura contrasta con la visión de la OPEP, que mantuvo su previsión de crecimiento de la demanda mundial en 1,2 mbd para este año, sosteniendo que la demanda sigue firme a pesar del riesgo geopolítico. Al Ghais, secretario general de la OPEP, minimizó el impacto por ahora.
En el plano político, el presidente estadounidense Donald Trump minimizó la reciente suba del crudo, enmarcada en las estancadas negociaciones con Irán para descomprimir el conflicto y el bloqueo naval de EE. UU. que llevó las exportaciones iraníes a su mínimo en seis años. "La gente creía que iba a llegar a 300", afirmó Trump, sugiriendo que el salto actual estaba dentro de lo esperado por los mercados.
¿Qué significa esto para Vaca Muerta?
Para la industria no convencional en Argentina, este escenario de volatilidad y precios potencialmente altísimos es una espada de doble filo:
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Incentivo a la inversión: Precios sostenidos por encima de u$s90 (y más aún si escalan) hacen que los proyectos en Vaca Muerta sean extremadamente rentables, acelerando planes de inversión, la necesidad de infraestructura de exportación (como oleoductos y terminales) y el interés de actores internacionales por asegurar suministro fuera de las zonas de conflicto.
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Riesgo de costos y divisas: Si Argentina sigue siendo un importador neto de combustibles (especialmente gas en picos invernales), precios superiores a u$s170 o u$s250 representarían una sangría catastrófica de divisas para el Banco Central y una presión inflacionaria directa en los surtidores locales. La urgencia por alcanzar la soberanía energética total se vuelve vital.
Vaca Muerta se posiciona, ante este mapa de crisis global, como una de las pocas fuentes de crudo y gas "seguras" y fuera del eje de tensión directa entre las superpotencias, siempre y cuando la estabilidad macroeconómica local permita capturar esa oportunidad.
Fuente: VMO