Vaca Muerta Escuchar artículo

Competitividad en Vaca Muerta: el precio importa, pero la infraestructura es la batalla que no podemos perder

Bulgheroni y Marín coinciden en que la roca neuquina es más productiva que el Permian, pero advierten que sin rutas, oleoductos y gasoductos listos a tiempo, el mercado global se nos escapa.

Competitividad en Vaca Muerta: el precio importa, pero la infraestructura es la batalla que no podemos perder

Bulgheroni y Marín coinciden en que la roca neuquina es más productiva que el Permian, pero advierten que sin rutas, oleoductos y gasoductos listos a tiempo, el mercado global se nos escapa.

Mientras el precio del crudo flota en torno a los 65 dólares y el mercado global ajusta sus expectativas, dos de las voces más influyentes de la industria petrolera argentina, Marcos Bulgheroni (PAE) y Horacio Marín (YPF), mandaron un mensaje claro: la clave para que Vaca Muerta compita no está solo bajo tierra, sino en el asfalto, el acero y las reglas de juego.

Hoy, la cuenca neuquina produce el 60% del petróleo argentino, pero mover ese recurso hasta los puertos y plantas de procesamiento es todavía una carrera de obstáculos. Oleoductos y gasoductos que tardan años en construirse, rutas colapsadas por el tránsito petrolero, y un “costo argentino” que se cuela en cada etapa: tasas municipales, trámites aduaneros, servicios y materiales facturados por multinacionales a precios de primer mundo.

La productividad de la roca neuquina supera a la del Permian, pero Estados Unidos nos gana por una diferencia decisiva: procesos más ágiles, infraestructura lista antes de que el mercado lo demande y costos controlados. En LNG, donde la competencia es feroz, eso marca la diferencia entre vender o quedarse afuera.

El optimismo está, las inversiones también —solo PAE promedia US$1.500 millones anuales—, pero el reloj corre. Los próximos cinco años serán la ventana para consolidar a Vaca Muerta como jugador global. Sin infraestructura a tiempo y con precios internacionales que no garantizan renta extraordinaria, el riesgo es que el sueño de exportar US$30.000 millones para fin de década se diluya.

La oportunidad no es eterna. Como dijeron los propios protagonistas, se necesita política de Estado, mesa de productividad real y voluntad de todos los actores para que la promesa de Vaca Muerta no se pierda en los atascos de sus rutas y en la burocracia de sus escritorios.

Fuente: vmo

Comentarios
Volver arriba