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El impacto de la eliminación de las mantas oleofílicas

Un retroceso para la industria y sus trabajadores.

El impacto de la eliminación de las mantas oleofílicas

Un retroceso para la industria y sus trabajadores.

La reciente resolución del gobierno de Neuquén, que elimina la obligatoriedad del uso de mantas oleofílicas en los yacimientos petroleros, ha generado preocupación y descontento en el sector. Esta medida, que busca reducir costos operativos, podría traer serias consecuencias para el medio ambiente, la salud de los trabajadores y la eficiencia operativa en el corazón de Vaca Muerta.

El trabajo en el campo: una realidad difícil de ignorar

Quienes han trabajado en la industria petrolera saben que los derrames son una realidad inevitable. Ya sea por una salpicadura de aceite, lodo o fluidos de perforación, el riesgo siempre está presente. Es un trabajo exigente, comparable al esfuerzo de construir una losa o un encadenado bajo presión, en un ambiente hostil y con tiempos ajustados.

Las mantas oleofílicas, introducidas hace más de una década, vinieron a transformar esta realidad. Diseñadas para absorber derrames rápidamente y minimizar el impacto en el suelo, no solo representan una mejora ambiental significativa, sino también un avance en las condiciones laborales. Antes de su implementación, los trabajadores debían lidiar directamente con los fluidos derramados, exponiéndose a riesgos químicos y físicos que afectaban su salud.

Barreras y métodos complementarios

Es cierto que en los yacimientos se utilizan bandejas colectoras y barreras de contención, pero estas no son infalibles. Las mantas oleofílicas se convirtieron en una capa adicional de seguridad, reduciendo los impactos inmediatos tanto en el terreno como en los trabajadores. Su ausencia significa volver a depender exclusivamente de métodos que, aunque útiles, son menos eficientes y demandan un mayor esfuerzo físico.

La presión de los costos versus la seguridad

La eliminación de las mantas responde a la presión de las grandes operadoras por reducir costos. En el campo, los costos operativos son siempre una preocupación, pero las mantas ya forman parte de la rutina diaria del trabajo. Sacarlas del sistema no solo complica las tareas de limpieza y contención, sino que también incrementa los riesgos para quienes están en primera línea.

El costo humano y ambiental

El principal impacto de esta medida será sentido por los trabajadores. Sin las mantas, serán ellos quienes enfrentarán directamente los derrames, asumiendo riesgos que podrían haberse evitado. Además, el daño ambiental derivado de derrames mal contenidos puede generar problemas a largo plazo, afectando la reputación de Vaca Muerta como un polo de desarrollo sostenible.

Palabras del trabajador petrolero  "Quienes toman estas decisiones jamás usaron una pala ni estuvieron en el campo enfrentando un derrame". Esta afirmación pone de relieve el divorcio entre las decisiones administrativas y la realidad operativa del trabajo en los pozos.

Conclusión

El desarrollo de Vaca Muerta debe ser un ejemplo de equilibrio entre eficiencia operativa, cuidado ambiental y bienestar laboral. Las mantas oleofílicas, lejos de ser un gasto innecesario, representan un estándar mínimo de seguridad y sostenibilidad. Su eliminación no solo pone en riesgo la salud de los trabajadores y el medio ambiente, sino que también amenaza con desandar el camino hacia una industria más responsable y moderna.

La industria y el gobierno tienen en sus manos la posibilidad de corregir este error. Asegurar el uso de herramientas como las mantas oleofílicas no es un lujo, es una necesidad. En Vaca Muerta, no puede valer todo.

Fuente: VMO

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