Generales Escuchar artículo

El último turno de un petrolero y el vacío que queda en el campo

La noticia del fallecimiento de un trabajador petrolero que fue encontrado muerto en su dormitorio conmocionó a la comunidad de Neuquén.

El último turno de un petrolero y el vacío que queda en el campo

La noticia del fallecimiento de un trabajador petrolero que fue encontrado muerto en su dormitorio conmocionó a la comunidad de Neuquén.

La vida en el campo no es para cualquiera. Lo sabemos quienes habitamos el suelo de los yacimientos, quienes convivimos con el viento, el frío y el rigor de una rutina que nos mantiene lejos de lo que más amamos. Por eso, cuando un compañero no llega a la formación, cuando el silencio ocupa el lugar de las herramientas, el golpe se siente en el pecho de toda la familia petrolera.

El fallecimiento de José Petit, en el yacimiento La Calera, no es solo una noticia policial o un dato de la industria. Es el final abrupto del camino de un hombre de 51 años que, como tantos de nosotros, entregaba sus días al sacrificio del campo con la mirada puesta en el regreso a casa.

La huella de un "Sensei"

A veces se piensa que en el petróleo todo es frío y metal, pero los mensajes que inundaron las redes sociales demuestran lo contrario. José no era solo un operario más; era, en palabras de sus propios compañeros, un ser humano extraordinario.

  • Empatía y humanidad: Sus colegas lo recordarán por tratarlos como pares, por esa capacidad de enseñar sin soberbia, ganándose el apodo de "Sensei".

  • Respeto en la línea: Dejó una huella de integridad en Transbox y Pluspetrol, recordándonos que, en medio de la producción y la urgencia, lo que realmente sostiene a un equipo es la calidad de la persona.

El riesgo invisible

Se habla mucho de los accidentes, pero poco se dice del desgaste silencioso que el campo impone al cuerpo y al corazón. Un evento cardiovascular se llevó a José antes de que pudiera marcar su salida definitiva. Es el riesgo invisible de una vida exigida, donde el cuerpo a veces dice "basta" lejos del calor del hogar.

Un consuelo para los que esperan

Desde este espacio, como trabajadores que también conocemos el barro y la distancia, enviamos nuestro más profundo respeto y condolencias a su familia. No hay palabras que llenen el vacío de una silla vacía en la mesa, pero que les sirva de orgullo saber que José se fue siendo admirado por sus pares.

El ambiente petrolero hoy está de luto. Se fue un "crack", un gran amigo, un compañero que supo evolucionar y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Vuela alto, José. Gracias por el compromiso hasta el último minuto. En el campo, tu recuerdo seguirá presente en cada cambio de turno.

Fuente: vmo

Comentarios
Volver arriba