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Exportaciones récord, inversiones millonarias y la carrera para superar a Chile

Las exportaciones de litio alcanzaron los US$ 1.467 millones entre enero y agosto de 2026, con un crecimiento interanual del 190,5%.

Exportaciones récord, inversiones millonarias y la carrera para superar a Chile

Las exportaciones de litio alcanzaron los US$ 1.467 millones entre enero y agosto de 2026, con un crecimiento interanual del 190,5%.

La Secretaría de Minería proyecta que la Argentina podría convertirse en el tercer productor mundial hacia 2029 y superar las 570.000 toneladas de carbonato de litio equivalente en 2035. El desafío será transformar los recursos naturales en empleo, infraestructura y mayor valor agregado.

La minería argentina atraviesa una etapa de expansión exportadora y el litio se consolida como uno de los principales motores de crecimiento del sector. El aumento de la demanda internacional, la puesta en marcha de nuevos proyectos y las ampliaciones de capacidad productiva están modificando el peso de este mineral dentro de la economía minera nacional.

Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron los US$ 6.059 millones, un récord histórico para ese período, con un incremento interanual del 65,7%. Dentro de ese resultado, el litio aportó US$ 1.467 millones, con una suba del 190,5% frente al mismo período del año anterior.

El mineral explicó así cerca de una cuarta parte de las ventas externas mineras del país. Aunque el oro continúa liderando las exportaciones del sector, el ritmo de crecimiento del litio anticipa un cambio progresivo en la estructura de la minería argentina.

Las cifras corresponden al informe de mercado y a las estadísticas de exportación atribuidas a la Secretaría de Minería. Las proyecciones de producción, sin embargo, dependen de que los proyectos anunciados alcancen sus metas de inversión, construcción y operación.

Argentina busca escalar posiciones en el mercado mundial

La Argentina ocupó el quinto puesto entre los productores mundiales de litio en 2025, con aproximadamente 120.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), según los datos citados en el informe oficial.

Australia encabezó la producción global, seguida por China y Chile. Sin embargo, el crecimiento de la capacidad instalada argentina podría modificar esa distribución durante los próximos años.

Las proyecciones oficiales contemplan la posibilidad de que el país supere a Chile y se ubique como tercer productor mundial hacia 2029. Para 2035, la producción argentina podría alcanzar aproximadamente 573.000 toneladas de LCE, mientras que la capacidad instalada superaría las 680.000 toneladas anuales.

La diferencia entre producción efectiva y capacidad instalada es importante: disponer de plantas preparadas para producir no garantiza que funcionen a pleno rendimiento. Los resultados dependerán de la ejecución de las inversiones, la disponibilidad de infraestructura, los costos operativos y las condiciones del mercado internacional.

El Triángulo del Litio concentra la oportunidad

Jujuy, Salta y Catamarca concentran los principales desarrollos argentinos y forman parte del denominado Triángulo del Litio, una región compartida con Chile y Bolivia que reúne importantes recursos de este mineral.

En esas provincias avanzan proyectos de distintas dimensiones y etapas de desarrollo, desde operaciones consolidadas hasta emprendimientos que todavía necesitan completar inversiones, instalaciones y procesos de puesta en marcha.

Entre los proyectos productivos mencionados en el informe se encuentran Fénix, Olaroz y Cauchari-Olaroz. A esa base se suman desarrollos como Centenario-Ratones, Sal de Oro, Tres Quebradas y Mariana, con potencial para ampliar la producción nacional a medida que consoliden sus operaciones.

La cartera también incluye iniciativas en etapas avanzadas, como Rincón, Río Grande, Salar Tolillar, Arizaro, Kachi y Pozuelos-Pastos Grandes.

El desafío para las provincias no se limita a atraer capital. También incluye garantizar infraestructura eléctrica y vial, disponibilidad de agua bajo controles ambientales adecuados, servicios industriales, capacitación laboral y mecanismos para que las empresas locales puedan participar de la cadena de proveedores.

La demanda mundial abre una nueva ventana

El crecimiento argentino se produce en un mercado internacional que podría experimentar una expansión significativa durante la próxima década.

Según las proyecciones citadas de la Secretaría de Minería, la demanda mundial pasaría de alrededor de 1,5 millones de toneladas de LCE en 2025 a 3,5 millones en 2035.

Los vehículos eléctricos continúan siendo un factor central de esa demanda, pero los sistemas de almacenamiento estacionario de energía también adquieren mayor relevancia. Las baterías permiten almacenar electricidad procedente de fuentes renovables y mejorar la flexibilidad de los sistemas eléctricos.

Esta tendencia amplía el horizonte comercial del litio: además de abastecer a la industria automotriz, el mineral resulta estratégico para el almacenamiento energético y otras aplicaciones industriales.

El informe proyecta la posibilidad de un déficit estructural de oferta desde 2033. No obstante, ese escenario dependerá del ritmo de incorporación de nuevas minas, la evolución tecnológica, el reciclaje de baterías y la demanda efectiva.

US$ 12.700 millones de inversión hasta 2030

La expansión proyectada requiere inversiones de gran escala. El informe estima necesidades de capital por aproximadamente US$ 12.700 millones entre 2026 y 2030, con un promedio anual cercano a US$ 2.500 millones.

Una parte de esa inversión estará vinculada con nuevas plantas, ampliaciones productivas e incorporación de tecnologías de extracción.

Entre ellas se encuentra la Extracción Directa de Litio (DLE), un conjunto de procesos que busca recuperar el mineral de las salmueras mediante técnicas selectivas. Según la tecnología aplicada y las características de cada salar, estos sistemas pueden mejorar las tasas de recuperación y modificar los tiempos de procesamiento.

Sin embargo, no existe una solución universal. Los requerimientos de energía, agua, reactivos, infraestructura y capital varían según el proyecto. La evaluación económica y ambiental debe realizarse en cada operación antes de considerar sus beneficios potenciales.

China domina las compras y plantea un desafío comercial

El crecimiento de las exportaciones también expone una vulnerabilidad: la concentración de los destinos comerciales.

De acuerdo con las cifras de 2025 incluidas en el material analizado, China concentró el 81,1% de las exportaciones argentinas de litio. Corea del Sur fue otro destino relevante, en un mercado donde Asia ocupa una posición central por su participación en la refinación de compuestos químicos y la fabricación de baterías.

Esta estructura refleja la importancia de China en la cadena global de suministro, pero también plantea interrogantes sobre la capacidad argentina para diversificar compradores y desarrollar nuevos vínculos comerciales.

Para reducir esa dependencia, el país necesita consolidar relaciones con diferentes mercados y evaluar oportunidades para avanzar hacia etapas industriales de mayor complejidad.

Exportar más carbonato de litio genera divisas. Desarrollar proveedores, servicios especializados, tecnología y capacidades industriales puede ampliar el impacto económico de cada proyecto.

El desafío: que las inversiones se traduzcan en trabajo argentino

El crecimiento del litio abre oportunidades para las empresas de servicios industriales, transporte, mantenimiento, construcción, provisión de equipos, ingeniería y capacitación técnica.

La experiencia acumulada por la industria energética y por los proveedores de la cuenca neuquina puede aportar capacidades útiles para atender parte de las necesidades operativas de la minería, aunque cada actividad presenta exigencias técnicas y regulatorias específicas.

La oportunidad también alcanza a las economías regionales. La instalación de proyectos productivos puede impulsar nuevas actividades comerciales y generar demanda de trabajadores calificados, siempre que exista articulación entre empresas, provincias, instituciones educativas y proveedores locales.

Pero el aumento de las exportaciones no garantiza, por sí solo, una distribución amplia de los beneficios. La cantidad y calidad del empleo dependerán de la etapa de cada proyecto, su estructura de contratación, el grado de integración local y la continuidad de las inversiones.

La discusión central pasa por cómo convertir el crecimiento minero en desarrollo económico sostenible.

El litio puede cambiar la escala de la minería argentina

Con exportaciones en expansión, una cartera de proyectos en desarrollo y perspectivas de crecimiento de la demanda mundial, el litio se perfila como uno de los sectores con mayor potencial de la minería argentina.

La posibilidad de superar a Chile hacia 2029 y alcanzar 573.000 toneladas de LCE en 2035 representa una proyección relevante, pero todavía requiere concretar inversiones y consolidar capacidad productiva.

La oportunidad no consiste únicamente en producir más. También exige mejorar la infraestructura, fortalecer los proveedores nacionales, diversificar mercados y generar empleos calificados.

Argentina tiene recursos y proyectos para ganar protagonismo en el mercado mundial del litio. La verdadera medida del éxito será cuánto de esa expansión se transforma en producción efectiva, divisas, trabajo y desarrollo para las provincias.

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Fuente: vmo

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