
Fin de la tregua geopolítica
El Brent se desploma a USD 72 y abre el debate por una posible baja de combustibles en Argentina.
El cese del conflicto en Medio Oriente provocó una fuerte caída en la cotización internacional del crudo. Sin embargo, el vencimiento del "buffer" de precios de YPF y el atraso impositivo que arrastra el Gobierno postergarían el alivio en los surtidores locales hasta la primavera.
Por Redacción Vaca Muerta Online
La distensión en el plano internacional ha modificado drásticamente el escenario del mercado energético global. La tregua alcanzada entre Estados Unidos e Irán no solo desactivó la escalada bélica, sino que también provocó un derrumbe inmediato en el precio del barril de petróleo. Tras haber tocado un techo de USD 127 en el pico de las hostilidades a finales de abril, el barril de Brent —referencia directa para el mercado argentino— se desplomó por debajo de los USD 72, registrando su valor más bajo desde antes de que se iniciaran los ataques.
Este reacomodamiento bajista se aceleró drásticamente en los últimos días debido a la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde circula el 20% del suministro mundial de crudo y gas natural licuado (GNL). Con la normalización del tránsito y un pacto de paz inicial por 60 días entre Washington y Teherán, los temores a una crisis prolongada de oferta global se disiparon. Sin embargo, el traslado de esta tendencia a las estaciones de servicio argentinas no será automático.
1. El peso del "buffer de precios" y la prioridad técnica
Durante los meses de mayor volatilidad internacional, YPF —titular de más del 55% del mercado de combustibles en el país— implementó un mecanismo de amortiguación denominado "buffer de precios" para evitar que el disparo del Brent golpeara de lleno a los consumidores. Este esquema, que congeló el litro de nafta súper en torno a los $2.043 en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) durante abril, mayo y junio, venció formalmente este domingo 29 de junio.
A pesar de la caída del crudo, las refinadoras locales advirtieron que la baja no se reflejará de inmediato en los surtidores. Las empresas del sector explicaron que el precio interno actual todavía responde a una cotización técnica más alta que los USD 72 internacionales. La prioridad de la industria en esta nueva etapa será recomponer los márgenes de ganancia que fueron resignados durante el conflicto bélico; recién cuando se equilibre ese spread técnico se evaluará una reducción efectiva del precio final.
2. Impacto en el bolsillo y efecto deflacionario
El encarecimiento de los combustibles ha sido uno de los factores de mayor presión sobre el poder adquisitivo en lo que va del año.
- En CABA, el litro de nafta súper promedió los $2.043 en junio, mostrando un fuerte salto frente a los $1.566 con los que inició el año.
- Esto provocó que el costo de llenar un tanque estándar de 50 litros se incrementara de $78.300 a casi $102.150 en apenas cinco meses.
En este contexto, un informe del Banco Galicia remarcó que una eventual reducción del 20% en las naftas —en sintonía con un Brent estabilizado en el eje de los USD 70— tendría un impacto directo en la macroeconomía, restando aproximadamente 0,9 puntos porcentuales al índice de inflación del mes en que se aplique la rebaja.
3. La encrucijada fiscal del Gobierno
La caída del precio internacional del crudo le otorga al equipo económico una herramienta clave para resolver un frente fiscal pendiente. Según estimaciones de la consultora Economía & Energía, el Estado arrastra un atraso en la actualización de los impuestos a los combustibles de $256,20 por litro en la nafta y de $114,50 en el gasoil.
Con el desplome del costo del insumo internacional, el Gobierno cuenta ahora con la ventana de oportunidad para actualizar estos tributos pendientes de forma gradual, permitiendo que las empresas refinadoras absorban el componente impositivo con la baja del crudo sin necesidad de trasladar nuevos aumentos al precio final en el surtidor.
4. Mirada en Vaca Muerta y estrategia corporativa
Por fuera de la política de precios, la sensible baja del petróleo enciende luces de alerta respecto a la velocidad de los desarrollos en la Cuenca Neuquina. Un Brent en niveles prebélicos presiona las tasas de rentabilidad de los proyectos de hidrocarburos no convencionales.
Por este motivo, YPF mantiene una postura de extrema cautela, priorizando sostener sus flujos de ingresos internos para garantizar el financiamiento de sus masivos planes de inversión en el shale y la infraestructura asociada al proyecto Argentina LNG. El resto de las firmas operadoras en el mercado local, como Shell, Axion y Puma Energy, adoptaron una posición de "wait and see" (esperar y ver), proyectando que de consolidarse el escenario de paz internacional, las primeras bajas reales en los precios podrían materializarse recién con el inicio de la primavera.
Fuente: VMO