
La inflación volvió a superar el 2% en julio, pero los analistas mantienen expectativas de desaceleración
El IPC alcanzó el 2,1% impulsado por el turismo de invierno, alimentos y servicios. En los primeros siete meses del año acumula una suba del 19,3%, mientras el mercado proyecta que agosto podría volver a ubicarse por debajo del 2%.
Luego de tres meses consecutivos de desaceleración, la inflación volvió a ubicarse por encima del 2% en julio. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual del 2,1%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), impulsado principalmente por el aumento de los servicios vinculados a las vacaciones de invierno, el turismo y algunos alimentos estacionales.
Con este resultado, la inflación acumulada en los primeros siete meses de 2026 alcanzó el 19,3%, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,8%, consolidando un proceso de desaceleración respecto de los niveles registrados en años anteriores, aunque todavía con desafíos para alcanzar una estabilidad sostenida.
Turismo y alimentos impulsaron la suba
El comportamiento de julio estuvo fuertemente condicionado por factores estacionales.
Las vacaciones de invierno generaron aumentos en servicios turísticos, alojamiento, restaurantes, recreación y actividades culturales, sectores que tradicionalmente registran mayores niveles de demanda durante este período del año.
A ello se sumó el incremento en verduras, productos lácteos, panificados y cereales, lo que llevó al rubro Alimentos y Bebidas no Alcohólicas a registrar una suba del 2% mensual.
En contraste, Prendas de vestir y calzado fue el único capítulo que mostró una baja, con una caída del 1,3%, favorecida por las liquidaciones de temporada.
La inflación núcleo continúa contenida
Uno de los datos que siguieron de cerca los analistas fue la evolución de la denominada inflación núcleo, que excluye los componentes más volátiles de la economía.
Este indicador pasó del 1,6% al 1,8%, reflejando cierta estabilidad en la dinámica inflacionaria de fondo.
Los incrementos en alquileres y algunos servicios fueron parcialmente compensados por menores costos en expensas, luego de la eliminación de cargos extraordinarios aplicados durante junio.
Por su parte, los precios estacionales crecieron un 4,5%, mientras que los precios regulados avanzaron un 2,1%, impulsados por aumentos en transporte público, medicina prepaga y tarifas eléctricas.
Vivienda continúa liderando las subas anuales
En la comparación interanual, el rubro con mayor incremento volvió a ser Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que acumuló una variación del 48,9%.
El aumento responde principalmente a la actualización de alquileres, tarifas de servicios públicos y mayores costos de mantenimiento de edificios.
También se destacaron los incrementos en:
- Transporte: 40,9%
- Educación: 40%
Estos sectores continúan ubicándose por encima del promedio general de inflación.
La canasta básica también aumentó
Durante julio, la Canasta Básica Alimentaria, que determina el umbral de indigencia, aumentó 2,6%.
En tanto, la Canasta Básica Total, utilizada para medir la línea de pobreza, registró una suba del 2,2%.
Esto significa que, pese al proceso de desaceleración inflacionaria observado durante el último año, el costo de vida continúa incrementándose y sigue afectando el poder adquisitivo de los hogares.
¿Qué esperan los economistas para agosto?
Las proyecciones privadas mantienen un escenario relativamente optimista para los próximos meses.
Diversas consultoras estiman que, una vez finalizado el impacto estacional de las vacaciones de invierno, la inflación podría retomar una trayectoria descendente.
Las principales estimaciones ubican el IPC de agosto entre 1,6% y 1,8%, con expectativas de que el proceso de desaceleración continúe durante el segundo semestre.
De mantenerse esa tendencia, varias consultoras proyectan que 2026 podría cerrar con una inflación cercana al 30% anual, muy por debajo de los registros observados en los últimos años.
El tipo de cambio sigue bajo observación
Los analistas también siguen de cerca el comportamiento del dólar mayorista y su impacto sobre los precios.
La depreciación cambiaria registrada entre mayo y julio comenzó a trasladarse parcialmente a algunos bienes transables, especialmente alimentos y productos con componentes importados.
Si bien el denominado pass through continúa siendo moderado, su evolución será uno de los factores clave para determinar el ritmo de la inflación durante el resto del año.
Análisis de Vaca Muerta Online
El dato de julio muestra que el proceso de desaceleración inflacionaria continúa, aunque con interrupciones provocadas por factores estacionales. Superar nuevamente el 2% mensual no modifica, por ahora, la tendencia general observada durante 2026.
Para la industria energética, la estabilidad de precios resulta un elemento central. Una inflación en descenso mejora la previsibilidad para las inversiones de largo plazo, reduce la incertidumbre financiera y favorece proyectos de gran escala como los que hoy se desarrollan en Vaca Muerta, minería e infraestructura energética.
Sin embargo, el desafío sigue siendo consolidar una inflación baja de manera sostenida sin afectar el consumo, la actividad económica ni el empleo. Si las proyecciones privadas se cumplen y el IPC vuelve a ubicarse por debajo del 2% en agosto, el Gobierno sumará un nuevo argumento para respaldar su estrategia de estabilización macroeconómica. La verdadera prueba será mantener esa tendencia durante los próximos meses mientras avanzan las inversiones y la recuperación de la economía real.
Fuente: VMO