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Mercado argentino

Septiembre terminó con más riesgo, menos apetito y una señal que también mira Vaca Muerta.

Mercado argentino

Septiembre terminó con más riesgo, menos apetito y una señal que también mira Vaca Muerta.

La suba del riesgo país y la caída de acciones y bonos muestran que el mercado argentino llegó a octubre con una combinación incómoda: financiamiento internacional más caro, dudas sobre las reservas y mayor sensibilidad al escenario de 2027.

Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline

Septiembre dejó una señal difícil de ignorar para los activos argentinos: el mercado volvió a exigir una prima mayor para financiar al país.

El riesgo país avanzó casi 100 puntos durante el mes y el S&P Merval profundizó su retroceso. Los bonos soberanos, especialmente los de mayor duración, también recibieron un castigo significativo.

La particularidad de este movimiento es que no puede explicarse únicamente por lo que ocurre dentro de Argentina.

El mercado está recibiendo simultáneamente tres señales: un mundo con tasas de interés más elevadas, una economía argentina que mostró debilidad en algunos indicadores y una mirada cada vez más enfocada sobre las necesidades financieras de 2027.

Y en esa ecuación hay un elemento que interesa especialmente al sector energético: la capacidad de Argentina para generar dólares genuinos.

Un mes negativo para acciones y bonos

El S&P Merval terminó septiembre con una caída de aproximadamente 7,1% en pesos y 8,4%-8,5% en dólares.

Desde comienzos de 2026, el índice acumula una baja cercana al 13%.

El comportamiento fue amplio: de los 19 papeles relevados en el mes, 18 terminaron con pérdidas y solamente Metrogas cerró en terreno positivo.

Los bancos estuvieron entre los activos más castigados:

  • Supervielle: -16,8%.
  • BBVA: -14,2%.
  • Banco Macro: -13,6%.
  • Galicia: -13%.

El sector financiero explicó más de la mitad de la caída del índice durante septiembre.

En cambio, YPF mostró una caída mucho más moderada, cercana al 1,3%, y el sector energético presentó una resistencia relativa dentro del mercado.

Ese comportamiento sectorial empieza a marcar una diferencia importante.

El riesgo país vuelve a mirar las necesidades de 2027

El otro indicador que concentró la atención fue el riesgo país.

El índice elaborado por J.P. Morgan aumentó casi 100 puntos básicos durante septiembre y más de 200 puntos desde los mínimos registrados en julio.

En los bonos soberanos, el castigo se concentró especialmente en los vencimientos largos.

Los Globales registraron una pérdida promedio cercana al 4,7% en dólares, mientras algunos títulos tuvieron bajas mucho mayores:

  • AL41: -8,6%.
  • AL35: -8%.
  • AE38: -7,4%.
  • GD35: -6,4%.
  • GD46: -6,3%.

Los títulos más cortos tuvieron una resistencia mayor.

La diferencia es relevante porque muestra que el mercado no está mirando solamente la situación financiera actual: está colocando un precio cada vez más alto sobre el riesgo asociado a los años posteriores.

El problema internacional: dinero más caro

El escenario externo tampoco ayudó.

Según el análisis incluido en el informe, el rendimiento del Treasury estadounidense a diez años superó el 5,2%, mientras el bono estadounidense a 30 años se acercó al 5,6%.

Cuando aumenta el rendimiento de los activos considerados de menor riesgo, los inversores tienden a exigir mayores retornos para mantener posiciones en mercados de mayor riesgo.

Para Argentina, ese mecanismo es especialmente relevante.

Un país que todavía necesita recuperar plenamente el acceso al financiamiento internacional queda más expuesto a cada movimiento de las tasas estadounidenses.

El conflicto en Medio Oriente y la suba del petróleo agregaron además presión sobre las expectativas de inflación y sobre la trayectoria de las tasas internacionales.

Pero Argentina tiene un problema propio

El factor externo explica una parte del movimiento, pero no todo.

El EMAE de julio cayó 2,9% mensual desestacionalizado y 1,4% interanual, según los datos citados en el informe.

A esto se sumó una caída de 5,9% en el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, hasta 1,94 puntos.

Para los analistas citados en el informe, la combinación de actividad más débil, confianza deteriorada y dudas financieras comienza a influir en la forma en que los inversores observan el horizonte de 2027.

No significa que el mercado esté anticipando necesariamente un resultado político determinado.

Sí significa que el período posterior a las elecciones comienza a incorporarse con mayor peso en la valuación de los activos.

El verdadero punto de tensión: los dólares

Detrás de bonos, riesgo país y tipo de cambio aparece una cuestión estructural.

Argentina necesita dólares.

Los necesita para pagar deuda, acumular reservas, financiar importaciones y sostener el funcionamiento de una economía que pretende crecer.

Por eso adquiere importancia la evolución de las reservas y la capacidad del Banco Central para comprar divisas.

El informe de Research 1816 citado en el artículo advierte sobre la presión financiera potencial que podría representar 2027, mientras los rendimientos de algunos bonos soberanos volvieron a ubicarse en niveles elevados.

Cuanto más caro resulta volver a los mercados internacionales, mayor importancia adquieren los dólares que Argentina pueda generar por exportaciones.

Y ahí aparece Vaca Muerta.

Petróleo y gas: de sector energético a fuente de dólares

Para la economía argentina, Vaca Muerta no representa solamente más producción de petróleo y gas.

Representa una posibilidad de aumentar de manera estructural la generación de divisas.

Petróleo exportado, gas vendido al exterior, infraestructura de transporte, oleoductos, terminales portuarias, GNL y servicios asociados forman parte de una misma cadena.

La discusión financiera argentina suele concentrarse en bonos, riesgo país, reservas y deuda.

Pero existe otra variable que puede modificar esa ecuación:

cuántos dólares genuinos puede generar el país sin endeudarse.

En ese sentido, el crecimiento de las exportaciones energéticas puede convertirse en uno de los elementos que el mercado observe con mayor atención durante los próximos años.

No resuelve por sí solo las necesidades financieras del Estado, pero puede mejorar la disponibilidad estructural de divisas de la economía.

La diferencia entre petróleo y deuda

Hay una diferencia fundamental.

Cuando Argentina toma deuda, obtiene dólares hoy y debe devolverlos posteriormente.

Cuando aumenta sus exportaciones energéticas, genera divisas a partir de producción real.

Ese es uno de los motivos por los que la infraestructura de Vaca Muerta adquiere una importancia que va mucho más allá de la industria petrolera.

Cada nuevo oleoducto, ampliación de capacidad, terminal de exportación o proyecto de GNL puede aumentar la capacidad argentina de convertir recursos naturales en ingresos externos.

El desafío pasa entonces de producir más a poder evacuar, transportar y vender más.

Octubre comienza con una pregunta central

Después de un septiembre negativo para los activos argentinos, octubre encuentra al mercado observando varias variables simultáneamente:

tasas internacionales, petróleo, inflación, actividad, reservas, financiamiento y escenario político.

En este contexto, la renta fija de mayor duración continúa siendo especialmente sensible a cualquier cambio en las expectativas.

Los activos energéticos, en cambio, cuentan con un elemento adicional: su potencial de crecimiento operativo y exportador.

Eso no significa que estén aislados de la volatilidad financiera. Las empresas energéticas también sufren cambios en las tasas, valuaciones internacionales, precios del crudo y condiciones de financiamiento.

Pero existe una diferencia fundamental: detrás de sus valuaciones hay una expansión productiva que puede generar ingresos y divisas.

El mercado está mirando 2027, pero Vaca Muerta está construyendo 2030

El contraste es interesante.

Mientras el mercado financiero argentino empieza a poner mayor atención en las necesidades de financiamiento de 2027, la industria energética está tomando decisiones de inversión con horizontes mucho más largos.

Pozos, ductos, plantas, terminales, infraestructura eléctrica y proyectos de GNL no se construyen pensando únicamente en el próximo trimestre.

Se diseñan para producir durante décadas.

Ese desacople temporal puede ser una de las claves de la economía argentina que viene.

El mercado financiero mira el riesgo del corto y mediano plazo. Vaca Muerta necesita demostrar que puede convertirse en una fuente creciente y sostenida de dólares durante los próximos 10, 15 y 20 años.

La cuestión central para Argentina no será solamente cuánto vale el riesgo país mañana.

Será también cuántos dólares puede generar el país cada año con producción propia.

Y en esa discusión, la energía vuelve a ocupar el centro del escenario.

VacaMuertaOnline — Periodismo energético desde el corazón de la industria.

Fuente: vmo

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