
“Neuquén recibe el 13% del barril y todo termina siendo costo”
Figueroa puso el foco en la renta de Vaca Muerta
El gobernador reclamó revisar cómo se distribuye la riqueza generada por los hidrocarburos y defendió el RIGI como herramienta para multiplicar la actividad. También cuestionó a las grandes empresas de servicios por trasladar ajustes a las pymes y pidió que la competitividad alcance a toda la cadena energética.
El debate sobre quién se queda con la riqueza que genera Vaca Muerta volvió a ocupar el centro de la agenda neuquina.
El gobernador Rolando Figueroa aprovechó la Jornada Comex Norpatagónica 2026, realizada en Neuquén, para plantear una discusión que trasciende la producción de petróleo y gas: cuánto valor genera la formación, cómo se distribuye entre Nación, provincias y empresas y cuánto de ese dinero vuelve efectivamente a las regiones donde se produce.
Su planteo fue directo: Neuquén soporta buena parte del costo económico y social que genera el crecimiento de Vaca Muerta, pero captura una porción limitada del valor del barril.
Según el esquema presentado por el gobernador, sobre un barril de petróleo de US$100, a Neuquén le quedaría alrededor del 13%, mientras que otros recursos se distribuyen entre las empresas, el Estado nacional y el conjunto de las provincias.
“Lo que recibe Neuquén y que contribuye a todo un círculo virtuoso, es todo costo”, sostuvo Figueroa.
La discusión adquiere especial relevancia en un momento en que la provincia enfrenta una presión creciente sobre rutas, viviendas, servicios públicos, infraestructura, seguridad, salud, educación y capacidad logística como consecuencia de la expansión de la actividad hidrocarburífera.
El verdadero costo de producir en Vaca Muerta
Figueroa buscó poner sobre la mesa una cuestión que suele quedar escondida detrás de las estadísticas de producción.
Vaca Muerta genera petróleo, gas, exportaciones y dólares. Pero también demanda carreteras, hospitales, escuelas, viviendas, energía, agua, tratamiento de residuos, seguridad y servicios públicos.
Es decir, la producción tiene un costo territorial que recae especialmente sobre Neuquén.
El gobernador planteó que mientras algunos recursos se perciben sin afrontar directamente ese costo territorial, la provincia debe reinvertir una parte importante de lo que recibe para sostener las condiciones que permiten que la actividad continúe creciendo.
La discusión podría resumirse en una pregunta:
¿Cuánto de cada dólar que genera Vaca Muerta vuelve al territorio donde se produce?
Y esa pregunta empieza a ganar peso a medida que la Argentina se prepara para una nueva etapa exportadora.
Neuquén ya es una provincia exportadora
El gobernador también destacó el cambio de escala de la economía neuquina.
Durante 2025, las exportaciones de bienes con origen en Neuquén superaron los US$6.300 millones, según los datos citados durante el encuentro.
Con aproximadamente el 1,5% de la población argentina, Figueroa sostuvo que Neuquén genera más del 5% del PBI nacional.
La provincia, además, ya superó a tradicionales potencias exportadoras como Chubut y Mendoza y apunta a seguir escalando posiciones.
El próximo salto podría llegar de la mano del GNL.
La producción de gas de Vaca Muerta y su posterior licuefacción en Río Negro pueden transformar definitivamente la relación de la Patagonia con el comercio exterior.
Para Neuquén, significa pasar de exportar principalmente hidrocarburos a participar de una cadena mucho más amplia de producción, procesamiento, infraestructura y servicios.
El desafío: que el 13% genere más valor
Figueroa no planteó solamente aumentar la participación provincial en la renta hidrocarburífera.
También habló de multiplicar el valor económico generado con esos recursos.
Uno de los ejemplos mencionados fue la planta de separación de gases que YPF proyecta en Cutral Co y Plaza Huincul, vinculada al desarrollo de Argentina LNG.
La lógica es clara: si Neuquén obtiene recursos de la producción de hidrocarburos, debe intentar que una mayor proporción de esa renta se transforme en actividad económica, empleo, infraestructura y exportaciones.
El desafío es pasar de una economía que solamente extrae recursos a una que también captura una mayor parte de la cadena de valor.
RIGI: Figueroa volvió a respaldar el modelo
El gobernador también defendió nuevamente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Consideró que las herramientas de estabilidad e incentivos para inversiones de gran escala fueron importantes para acelerar proyectos de largo plazo.
Su argumento es que el Estado puede resignar determinados ingresos fiscales inicialmente si, como contrapartida, consigue una expansión mucho mayor de la actividad económica.
Figueroa sostuvo que cada peso sacrificado mediante incentivos puede generar un retorno muy superior a través de regalías, empleo, inversión y actividad económica.
La discusión vuelve así sobre uno de los grandes debates del modelo Vaca Muerta:
¿cuánto debe resignar el Estado para atraer inversiones y cuánto termina recuperando cuando esas inversiones comienzan a producir?
Halliburton y el límite de la reducción de costos
El discurso del gobernador tuvo otro capítulo especialmente relevante para las empresas neuquinas.
Aunque no mencionó directamente a Halliburton, Figueroa se refirió al conflicto generado por los intentos de reducir los precios pagados a proveedores locales.
El mandatario cuestionó que las grandes compañías internacionales de servicios pretendan trasladar el ajuste hacia las pymes.
Según su planteo, algunas empresas internacionales estarían cobrando en Vaca Muerta precios superiores a los que manejan en el Permian Basin, y la discusión debería centrarse en revisar sus propios márgenes antes que descargar toda la reducción sobre los proveedores más pequeños.
“Ellos tenían que bajar su ganancia, no ir a atacar a las empresas más chicas”, afirmó.
La frase tiene especial importancia para la cadena de proveedores neuquina.
Las pymes, en el medio de la transformación
El crecimiento de Vaca Muerta generó una enorme oportunidad para las empresas locales, pero también las colocó frente a una paradoja.
Las operadoras necesitan bajar costos para competir internacionalmente.
Las grandes empresas de servicios buscan preservar rentabilidad.
Y las pymes necesitan sostener estructuras de costos cada vez más elevados mientras enfrentan plazos de pago, financiamiento caro y mayores exigencias técnicas.
En ese escenario, una reducción abrupta de contratos puede poner en riesgo empresas que durante años construyeron capacidades específicas para trabajar en la industria.
Por eso, la discusión sobre competitividad no puede limitarse al precio final.
También debería contemplar:
- productividad;
- tecnología;
- financiamiento;
- escala;
- plazos de pago;
- capacitación;
- eficiencia logística;
- costos laborales;
- infraestructura;
- y capacidad de inversión.
Todos tienen que ser más competitivos
Figueroa planteó que la competitividad debe alcanzar a toda la cadena.
No solamente a las pymes.
También a las operadoras, grandes empresas de servicios y trabajadores.
El gobernador destacó el acuerdo de productividad alcanzado en el sector petrolero y sostuvo que los trabajadores están comprendiendo que producir más y reducir costos también puede traducirse en mejores ingresos.
La idea es construir una cadena donde cada eslabón gane productividad sin que el ajuste recaiga exclusivamente sobre el más débil.
El nuevo debate de Vaca Muerta
La discusión planteada por Figueroa llega en un momento particularmente importante.
Argentina está dejando atrás la etapa en la que Vaca Muerta era presentada principalmente como una oportunidad geológica.
Ahora comienza la etapa de monetizar masivamente ese recurso.
Oleoductos, terminales portuarias, GNL, plantas de procesamiento, nuevos pozos, exportaciones y grandes inversiones están configurando una industria de escala internacional.
Pero ese crecimiento obliga a responder una pregunta que será cada vez más difícil de evitar:
¿Cómo se distribuye la riqueza de Vaca Muerta?
Neuquén quiere una mayor participación.
La Nación necesita dólares y equilibrio fiscal.
Las operadoras buscan rentabilidad y competitividad internacional.
Las grandes empresas de servicios necesitan escala.
Las pymes reclaman condiciones para sobrevivir y crecer.
Y los trabajadores esperan que el aumento de productividad también llegue a sus ingresos.
Vaca Muerta Online | Nuestra mirada
El verdadero desafío para Neuquén no parece ser solamente producir más petróleo y gas.
La provincia necesita conseguir que una mayor parte de esa producción se transforme en desarrollo económico permanente.
Porque un barril adicional genera regalías, pero también genera tránsito, desgaste de rutas, demanda de viviendas, presión sobre hospitales, escuelas y servicios.
Por eso, la discusión sobre la renta de Vaca Muerta debería incorporar una variable que muchas veces queda afuera:
el costo territorial del desarrollo.
Si Argentina consigue producir más de un millón de barriles diarios, aumentar fuertemente sus exportaciones de gas y convertirse en un jugador internacional de GNL, el debate sobre la distribución de esa riqueza será inevitable.
Vaca Muerta ya demostró que puede generar dólares.
Ahora la discusión es otra:
cómo hacer para que esos dólares se conviertan también en infraestructura, industria, empleo y desarrollo en el territorio que hace posible la producción.
Fuente: VMO