
Ormuz casi se detiene
El colapso del tránsito marítimo vuelve a poner a Vaca Muerta en el centro del mapa energético.
Menos de 20 buques atravesaron el estrecho durante el fin de semana y el tráfico se encuentra alrededor de un 90% por debajo de los niveles previos al conflicto. La crisis vuelve a poner en primer plano la seguridad del suministro mundial y el valor estratégico de nuevas rutas de exportación como el VMOS.
El estrecho de Ormuz atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Durante el último fin de semana, menos de 20 buques de mercancías fueron detectados cruzando uno de los pasos marítimos más importantes del planeta, en un contexto marcado por las restricciones impuestas por Irán y Estados Unidos.
Los datos preliminares de seguimiento marítimo muestran la magnitud del desplome: cuatro buques cruzaron Ormuz el domingo y 13 lo hicieron el sábado. La cifra contrasta con los niveles habituales de circulación por esta vía estratégica para el comercio mundial de petróleo, gas y derivados.
La información puede presentar variaciones debido a que algunos barcos navegan con sus sistemas de identificación apagados, pero la tendencia general resulta contundente.
Según el reporte de la UKMTO, basado en información del sistema AIS, durante la semana que terminó el 21 de agosto se registraron 89 buques saliendo del estrecho y 103 ingresando, mientras que los tránsitos detectados permanecieron aproximadamente 90% por debajo de los niveles de referencia anteriores al conflicto.
La crisis dejó de ser solamente una disputa diplomática.
El problema ahora es logístico y energético.
El petróleo queda en el centro de la tormenta
Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y constituye una de las principales arterias para el movimiento internacional de hidrocarburos.
El tránsito de petroleros representa aproximadamente el 45% del movimiento registrado, con una fuerte participación de buques que transportan crudo, productos petrolíferos y químicos.
Durante los últimos días, incluso algunos grandes petroleros ingresaron al Golfo Pérsico con sus sistemas de seguimiento apagados, mientras que otros operadores directamente cancelaron sus itinerarios o buscaron rutas alternativas.
El dato más significativo para el mercado energético es que la circulación no se está normalizando.
Y cuando una arteria de semejante importancia pierde cerca del 90% de su tránsito, el mercado comienza a incorporar una pregunta inevitable:
¿De dónde saldrá el petróleo si la crisis se prolonga?
El mundo energético empieza a mirar hacia afuera del Golfo
La situación de Ormuz modifica la percepción sobre la seguridad energética mundial.
Durante décadas, buena parte del sistema petrolero internacional se estructuró alrededor de la capacidad de producción del Golfo Pérsico y de las rutas marítimas que permiten llevar esos barriles hacia Asia, Europa y otros mercados.
Ahora, una parte de ese supuesto de seguridad está siendo cuestionada.
Esto coloca en una posición estratégica a los productores capaces de incrementar rápidamente su oferta y disponer de infraestructura independiente para llevar el crudo hacia los mercados internacionales.
Y ahí aparece nuevamente Vaca Muerta.
Argentina no puede reemplazar por sí sola los millones de barriles que normalmente atraviesan Ormuz. Sería exagerado plantearlo de esa manera.
Pero la crisis demuestra por qué el desarrollo de una nueva plataforma exportadora argentina adquiere una importancia que excede ampliamente a la industria nacional.
VMOS: una salida estratégica para el crudo argentino
El Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) está próximo a completar una infraestructura que puede modificar definitivamente la capacidad exportadora argentina.
El oleoducto ya completó los 437 kilómetros entre Allen y Punta Colorada, mientras avanzan los trabajos de la terminal marítima en Río Negro.
Las dos monoboyas que serán utilizadas para la carga de grandes petroleros también se encuentran en camino hacia la costa rionegrina.
Cada una pesa 272 toneladas y tiene un diámetro de 15,3 metros.
Su función será permitir la carga de crudo en buques VLCC, que podrán operar a varios kilómetros de la costa sin necesidad de ingresar a un puerto convencional.
Esto es mucho más que una obra de infraestructura.
Es una nueva puerta de salida para Vaca Muerta.
Y la crisis de Ormuz permite entender con mayor claridad su dimensión estratégica.
El nuevo valor de tener barriles disponibles
La industria petrolera argentina atraviesa un cambio de escala.
Vaca Muerta ya representa más del 70% de la producción petrolera nacional, mientras la Argentina se aproxima a un nivel de producción cercano al millón de barriles diarios.
El desafío dejó de ser solamente producir.
Ahora es necesario evacuar, almacenar, transportar y exportar esos barriles.
El VMOS forma parte de esa transformación.
Con una salida directa al Atlántico, Argentina puede reducir su dependencia de determinadas infraestructuras portuarias y ampliar su capacidad para colocar crudo en mercados internacionales.
En un escenario mundial donde la seguridad de las rutas marítimas volvió a convertirse en una variable crítica, cada barril que pueda llegar al mercado por una ruta segura adquiere un valor estratégico adicional.
La geopolítica vuelve a modificar el mapa petrolero
La disputa entre Washington y Teherán agrega todavía más incertidumbre.
Donald Trump volvió a plantear públicamente una posición de máxima presión sobre Irán, mientras Teherán rechaza cualquier intento estadounidense de imponer condiciones sobre el estrecho.
Mientras tanto, las empresas navieras toman sus propias decisiones.
Y en el mercado petrolero eso significa una sola cosa:
más riesgo, más costo logístico y mayor incertidumbre sobre el suministro.
El precio del petróleo no responde únicamente a cuánto crudo existe debajo de la tierra. También responde a la capacidad de llevarlo desde el yacimiento hasta el consumidor.
Ormuz es el ejemplo más claro.
Vaca Muerta frente a una nueva oportunidad
La crisis también plantea una oportunidad para la Argentina, aunque no automática.
Para aprovecharla será necesario mantener el crecimiento de la producción, acelerar las inversiones en infraestructura, garantizar capacidad de transporte y consolidar una plataforma exportadora competitiva.
El país tiene el recurso.
Tiene compañías internacionales invirtiendo.
Tiene una curva de producción creciente.
Y está construyendo una salida marítima de gran escala.
Lo que todavía debe demostrar es que puede transformar esa combinación en un flujo exportador estable, competitivo y confiable durante las próximas décadas.
La crisis de Ormuz deja una enseñanza para Vaca Muerta:
en el nuevo mapa energético mundial, producir petróleo será importante. Pero poder sacarlo del país cuando el mundo lo necesita será todavía más importante.
La mirada de Vaca Muerta Online
Ormuz vuelve a demostrar que la energía y la geopolítica ya no pueden analizarse por separado.
Una crisis localizada a miles de kilómetros de Neuquén puede terminar modificando precios, inversiones, costos logísticos y decisiones de producción en la Cuenca Neuquina.
Por eso, mientras el tránsito por Ormuz se desploma, Argentina avanza en sentido contrario: construye una nueva ruta para que el petróleo de Vaca Muerta llegue directamente al mercado internacional.
El verdadero desafío para la industria argentina será llegar a tiempo.
Porque cuando el mundo busca nuevos barriles, no alcanza con tener petróleo bajo tierra: hay que tener la infraestructura para ponerlo en el barco.
Fuente: VMO