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Ormuz entra en una zona crítica

Irán prepara un perímetro de exclusión y el petróleo vuelve a quedar bajo presión.

Ormuz entra en una zona crítica

Irán prepara un perímetro de exclusión y el petróleo vuelve a quedar bajo presión.

Teherán anunció que establecerá una nueva zona restringida frente al Estrecho de Ormuz, mientras el tránsito de buques permanece en niveles mínimos. La tensión militar entre Irán y Estados Unidos vuelve a impactar sobre una de las principales arterias energéticas del planeta y ya llevó al Brent hacia los US$97 por barril.

Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline

El Estrecho de Ormuz volvió a convertirse en el punto más sensible del mercado petrolero mundial.

Irán anunció que establecerá una zona de exclusión marítima cerca del estrecho y advirtió que los buques que ingresen sin autorización podrían quedar expuestos a sanciones o medidas de fuerza.

El anuncio se produce mientras el enfrentamiento militar con Estados Unidos escala nuevamente y el tránsito comercial por esa vía estratégica se encuentra severamente reducido.

La señal del mercado fue inmediata: este lunes el Brent llegó a US$97,07 por barril y el WTI a US$92,28, después de fuertes subas durante la semana anterior. Reuters señaló que el promedio diario de tránsito de tanqueros cayó a unos 10 buques, el nivel más bajo desde mayo.

El problema ya no es solamente cuánto petróleo existe.

El problema es cuánto petróleo puede salir del Golfo Pérsico y llegar físicamente al mercado mundial.

Irán busca convertir el estrecho en una zona de riesgo

El anuncio fue realizado por el nuevo responsable del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei.

Según Associated Press, Teherán planea establecer una “zona de exclusión” fuera del Estrecho de Ormuz, dirigida contra embarcaciones que intenten atravesar el área en las actuales condiciones militares.

Reuters también confirmó que Irán avanza con la creación de una zona marítima restringida, en un contexto en el que ya fueron incorporados más barcos a listas de embarcaciones consideradas no autorizadas y expuestas a eventuales multas, confiscaciones o detenciones.

Esto introduce un elemento nuevo.

El riesgo no está limitado a una acción militar directa.

Ahora también existe riesgo regulatorio, de navegación y de seguridad para cualquier compañía que intente cruzar la zona.

El tránsito marítimo se derrumbó

El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y constituye una de las principales rutas de salida para el crudo producido por los países del Golfo.

La interrupción actual ya está afectando los flujos petroleros.

Reuters informó que el tráfico de tanqueros se redujo a aproximadamente 10 embarcaciones diarias, mientras que las estimaciones difundidas por autoridades iraníes hablan de un flujo aún menor en determinados momentos.

La diferencia entre un estrecho con circulación normal y uno prácticamente paralizado tiene consecuencias enormes.

Porque el petróleo puede seguir estando almacenado en Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Irán.

Pero si no puede embarcarse, deja de funcionar como oferta efectiva para el mercado internacional.

El mercado ya está pagando la prima geopolítica

El Brent rozó los US$100 en medio de la nueva escalada.

La cotización todavía no significa que el mundo haya quedado sin petróleo, pero sí refleja que los operadores están incorporando una prima cada vez mayor por el riesgo de interrupción del suministro.

La semana pasada el Brent había avanzado 7,8%, mientras el WTI había subido casi 10%. El nuevo salto llevó al crudo internacional hacia los US$97.

Y hay otro dato preocupante.

Asia está comenzando a sentir con mayor fuerza la reducción de los flujos de crudo y combustibles.

Las importaciones marítimas de crudo de Asia cayeron alrededor de 16% desde febrero y las importaciones asiáticas de productos refinados descendieron a 5,10 millones de barriles diarios en agosto, según Reuters.

Diesel: la señal más peligrosa para la economía

El petróleo suele ocupar los titulares.

Pero para la economía real hay un producto todavía más sensible:

el diesel.

Camiones.

Maquinaria agrícola.

Construcción.

Transporte.

Minería.

Industria.

Generación eléctrica.

Todo depende, directa o indirectamente, de combustibles derivados del petróleo.

En Estados Unidos, el precio promedio del diesel llegó a niveles récord en los últimos días, en torno de US$5,85 por galón, según Associated Press.

Esto muestra cómo una crisis localizada en una ruta marítima puede trasladarse rápidamente a la logística y al costo de producción de todo el planeta.

La disputa militar se acerca cada vez más al comercio

La tensión ya dejó de ser exclusivamente una confrontación entre fuerzas militares.

Los buques comerciales están empezando a quedar atrapados en el medio.

Reuters informó que la actividad militar en torno al estrecho incluye ataques y operaciones contra embarcaciones petroleras, mientras la navegación comercial se encuentra cada vez más restringida.

Estados Unidos, por su parte, mantiene operaciones para impedir que Irán utilice el estrecho como vía de exportación de petróleo y ha desplegado una fuerte presencia naval.

Associated Press informó que más de 20 buques militares estadounidenses participaron en operaciones que desviaron decenas de embarcaciones comerciales.

El resultado es una ecuación peligrosa:

más presencia militar + menos navegación comercial + mayor riesgo para los tanqueros = petróleo más caro.

El problema no es solamente Irán

Una crisis prolongada en Ormuz golpea a prácticamente todos los grandes consumidores de petróleo.

China.

India.

Japón.

Corea del Sur.

Europa.

Y también a Estados Unidos.

La dependencia no es simétrica, pero el impacto se distribuye por el mercado global.

China, por ejemplo, está absorbiendo parte del golpe recurriendo a otras fuentes y aumentando compras desde Rusia. Sin embargo, sus importaciones marítimas de crudo en agosto todavía quedaron aproximadamente 40% por debajo de los niveles previos al conflicto, según Reuters.

La sustitución tiene límites.

No todos los barriles son iguales.

No todos los puertos pueden recibirlos.

No todas las refinerías pueden procesarlos.

Y mover petróleo por rutas alternativas cuesta dinero.

El mapa energético mundial empieza a cambiar

Hay una consecuencia estratégica que puede terminar siendo más importante que el precio del barril.

Las crisis de Ormuz están acelerando la búsqueda de rutas alternativas.

Reuters ya detectó que los países del Golfo están aumentando las inversiones en infraestructura alternativa, incluyendo oleoductos, puertos y nuevas rutas de exportación para reducir su dependencia del estrecho.

Esto podría acelerar una transformación del mapa energético mundial.

Los países que poseen petróleo pero dependen de un único corredor de exportación tienen un problema.

Los países que disponen de rutas alternativas, puertos profundos y sistemas logísticos redundantes adquieren mayor valor estratégico.

Y acá aparece Vaca Muerta

Para Argentina, Ormuz ofrece una lectura que va mucho más allá del conflicto militar.

El país está intentando transformar a Vaca Muerta en un proveedor internacional de petróleo.

La construcción del Oleoducto Vaca Muerta Sur, la ampliación de capacidad de transporte y el crecimiento de Puerto Rosales forman parte de esa estrategia.

En un mundo donde vuelven a aparecer interrupciones en las grandes rutas petroleras, la seguridad del suministro comienza a tener un valor adicional.

Un comprador internacional no observa solamente el precio del barril.

También quiere saber:

¿De dónde viene?

¿Cómo llega?

¿Existe un puerto confiable?

¿Hay capacidad de transporte?

¿Puede aumentar el volumen?

¿Existe riesgo geopolítico?

Ahí Argentina puede tener una oportunidad.

El petróleo argentino puede ganar relevancia estratégica

Vaca Muerta no puede reemplazar por sí sola los volúmenes que salen del Golfo Pérsico.

Pero Argentina sí puede convertirse en un proveedor adicional y confiable para mercados que necesitan diversificar su abastecimiento.

Ese proceso requiere algo más que producir.

Hay que poder exportar.

Oleoductos.

Almacenamiento.

Terminales.

Buques.

Seguridad logística.

Y contratos de largo plazo.

La crisis de Ormuz vuelve a demostrar por qué toda esa infraestructura es tan importante.

OPEP+ mantiene su política sin cambios

En medio de este escenario, OPEP+ decidió el 6 de septiembre mantener sin cambios su política de producción para octubre.

Eso agrega otra capa de incertidumbre: el mercado enfrenta una interrupción geopolítica importante mientras el grupo productor no modifica inmediatamente su estrategia de oferta.

La cuestión central será cuánto tiempo pueda sostenerse la interrupción.

Porque una cosa es una crisis de algunos días.

Otra muy diferente es un bloqueo prolongado.

El riesgo de una crisis que se retroalimenta

El peor escenario para el mercado sería una combinación de factores:

menos petróleo circulando por Ormuz;

ataques contra tanqueros;

seguros marítimos más caros;

buques evitando la zona;

menor disponibilidad de combustibles refinados;

y consumidores comenzando a competir agresivamente por cargamentos alternativos.

Eso puede generar una segunda ola de inflación.

Primero sube el petróleo.

Después sube el combustible.

Luego sube el transporte.

Y finalmente aumenta el costo de producir y trasladar prácticamente todo.

EDITORIAL VMO | Cuando un estrecho se convierte en un interruptor del mundo

Hay lugares del planeta que parecen pequeños en el mapa pero tienen capacidad para mover la economía mundial.

Ormuz es uno de ellos.

Durante años la industria energética construyó sus modelos suponiendo que el petróleo podía circular desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales.

Ahora esa certeza está siendo puesta a prueba.

Irán amenaza con restringir aún más el tránsito.

Estados Unidos intenta garantizar la navegación y bloquear las exportaciones iraníes.

Los buques comerciales quedan en el medio.

Y cada día que pasa con menos barcos atravesando el estrecho aumenta el costo de conseguir petróleo y combustibles en otros lugares.

Por eso VacaMuertaOnline considera que esta crisis tiene una enseñanza directa para Argentina.

Vaca Muerta no es solamente una oportunidad para producir petróleo. Es una oportunidad para convertirse en parte de la seguridad energética de otros países.

Pero para lograrlo hay que terminar de construir la infraestructura.

Porque el mundo puede necesitar nuestro petróleo.

Lo que no podemos permitir es no tener cómo llevarlo.

La geopolítica acaba de recordarnos algo que la industria conoce desde hace décadas:

en energía, producir es importante. Poder transportar y entregar en forma segura puede ser todavía más importante.

Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline

La información sobre la nueva zona de exclusión fue contrastada con reportes recientes de Reuters y Associated Press. Las cotizaciones de petróleo corresponden a la información de mercado reportada el 7 de septiembre de 2026. Las interpretaciones sobre el impacto en Vaca Muerta corresponden al análisis editorial de VacaMuertaOnline.

VacaMuertaOnline — Periodismo energético desde el corazón de la industria.

Fuente: vmo

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