
Otra empresa regional al borde del cierre
Serpecom pasó de 140 trabajadores a apenas 17 en un año
La crisis que atraviesan las empresas de servicios petroleros en la Cuenca del Golfo San Jorge sigue profundizándose y suma nuevos casos emblemáticos. Serpecom, una firma histórica nacida tras la privatización de YPF en los años ’90 y conformada originalmente por ex trabajadores de la petrolera estatal, se encuentra hoy al límite de su continuidad operativa, tras perder contratos clave en el marco del recambio de operadoras luego de la salida de YPF de la región.
En apenas un año, la compañía pasó de contar con más de 140 trabajadores a solo 17, una caída que refleja el impacto directo del nuevo esquema operativo y la falta de previsibilidad para las pymes locales.
“Estamos cerca de que suceda lo mismo que a Montajes Industriales; de hecho, ya estamos en una etapa de venta de activos”, reconoció Sebastián Pedroni, gerente de Serpecom e integrante de la Cámara de Empresas Regionales de Servicios Petroleros, al describir un proceso que avanza hacia un cierre ordenado si no se logra sostener el último contrato activo.
La pérdida del contrato histórico y el efecto dominó
Según explicó Pedroni, Serpecom mantiene hoy un único contrato vigente, vinculado al área Restinga Alí, bajo condiciones que arrastran desde su relación histórica con YPF. Sin embargo, el contrato “madre” —el que dio origen a la empresa y la sostuvo durante décadas— fue transferido a otra prestadora tras el cambio de operador.
“Fuimos la última empresa en bajar, con todo lo que conlleva eso”, señaló, al graficar el impacto que tuvo el traspaso de personal y la pérdida de servicios en áreas como Campamento Central, Escalante y Trébol, las primeras en salir de la órbita de YPF.
Traspasos, intermediarios y recortes abruptos
El proceso, según relató el gerente, se dio en varias etapas y con decisiones tomadas sin margen de negociación real. Tras la salida de YPF, Serpecom continuó operando con PECOM, hasta que el contrato fue cedido a la firma NCY, que actuó como intermediaria.
“Siempre persiguiendo el objetivo de bajar costos; de un día para otro nos dijeron que debíamos bajar 40 personas”, recordó.
Más tarde, con la disolución de NCY, PECOM aseguró que la empresa seguiría vinculada. Sin embargo, pocos días después llegó un nuevo golpe:
“Nos llamaron un día a las cuatro de la tarde para decirnos que al otro día, a las once de la mañana, se hacía el traspaso de nuestra gente a otra empresa”.
El traspaso se concretó el 12 de noviembre para el personal convencional y el 13 para el jerárquico, con destino principal a Copesa, actual responsable de operación y mantenimiento para PECOM.
Venta de activos y riesgo de cierre
Pedroni admitió que el futuro de Serpecom depende exclusivamente de la continuidad del contrato en Restinga Alí.
“Si no podemos sostener ese contrato, entraríamos en la misma etapa de Montajes Industriales, en la que en realidad ya estamos: venta de activos y cierre ordenado”, explicó.
El directivo advirtió que esta situación no es un caso aislado, sino que se repite en otras empresas “hermanas” de la región, golpeadas por la pérdida de contratos, la baja de actividad y la falta de reglas claras.
“La incertidumbre es la palabra que se adueñó de toda la industria este año en el Golfo San Jorge”, afirmó, y agregó que muchas definiciones llegan “por los medios”, sin instancias formales de diálogo con las pymes.
Reclamo por participación real en las decisiones
Desde la Cámara de Empresas Regionales, Pedroni cuestionó con dureza la falta de inclusión de las firmas locales en las mesas de diálogo anunciadas por operadoras y autoridades.
“Se habla de mesas de productividad y de diálogo, pero ninguna empresa estuvo sentada ahí. Nunca fuimos parte”, remarcó.
En ese sentido, contrastó la situación de Chubut con lo ocurrido recientemente en Santa Cruz, donde la operadora Brest comunicó con antelación a las contratistas la necesidad de una reducción de tarifas del 35%.
“Eso es algo que nosotros reclamamos cuando vino NCY: que nos avisen, que nos digan ‘necesitamos recortar este porcentaje’ y sentarnos a ver cómo llevarlo adelante”, explicó.
Para el sector, ese esquema permite a las empresas reorganizarse, ajustar estructuras o incluso decidir retirarse, en lugar de enfrentar recortes abruptos de personal definidos de manera unilateral.
Un síntoma de una crisis más profunda
El caso Serpecom expone una problemática que atraviesa a toda la cuenca: la reconversión del negocio petrolero sin una transición ordenada para las empresas de servicios regionales.
Mientras las operadoras buscan eficiencia y reducción de costos, las pymes locales advierten que sin previsibilidad, diálogo y reglas claras, el resultado será una pérdida sostenida de empleo, cierre de empresas y un deterioro del entramado productivo que durante décadas sostuvo la actividad en la región.
“Ojalá que las empresas puedan ser parte de la solución, no desde lo discursivo, sino de manera real”, concluyó Pedroni.
Fuente: vmo