
Pampa Energía apuesta fuerte en Vaca Muerta y busca el RIGI para destrabar una inversión clave en Rincón de Aranda
Pampa Energía dio un paso decisivo para consolidar su crecimiento en Vaca Muerta.
La compañía solicitó formalmente su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con el objetivo de desarrollar la infraestructura central de Rincón de Aranda, el yacimiento shale que se convirtió en el eje de su estrategia petrolera en Neuquén.
El proyecto contempla una inversión de US$ 426 millones destinada a la construcción de una Planta Central de Tratamiento (CPF), una obra clave para procesar, almacenar y evacuar la producción de petróleo y gas del área, habilitando un salto de escala en la operación.
Infraestructura para crecer sin cuellos de botella
Desde la compañía explicaron que la planta permitirá captar la totalidad de la producción del bloque, que se extiende sobre unos 240 kilómetros cuadrados, y vincularla de manera eficiente con los sistemas de transporte troncales existentes.
El desarrollo incluye:
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Oleoductos y gasoductos para conectar el área con infraestructuras estratégicas como el Gasoducto Perito Moreno y el Oleoducto Vaca Muerta Sur.
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Instalaciones de almacenamiento, bombeo y procesamiento, diseñadas para acompañar un esquema de producción en crecimiento.
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Obras civiles y de superficie que apuntan a sostener un desarrollo intensivo y continuo del shale.
El CEO de Pampa Energía, Gustavo Mariani, remarcó que la iniciativa es determinante para ordenar la logística, reducir restricciones operativas y ganar eficiencia en una etapa donde el volumen empieza a exigir infraestructura de escala.
Rincón de Aranda, el corazón del plan petrolero
El bloque Rincón de Aranda concentra cerca del 80% del presupuesto de inversión de Pampa Energía para el año en curso, dentro de un plan integral que apunta a multiplicar por diez la producción de petróleo del área.
Actualmente, la compañía ya perforó cinco pads y cuenta con 35 pozos en distintas fases de desarrollo. Los resultados iniciales superaron las expectativas: el primer pad en producción, con cuatro pozos, alcanzó una producción inicial de 7.200 barriles diarios, por encima de las proyecciones internas.
En el corto plazo, la empresa apunta a llegar a 20.000 barriles por día, apoyada en una planta de producción temprana que ya se encuentra operativa.
El salto de escala llega en 2026
La hoja de ruta prevé un punto de inflexión en 2026, cuando entre en funcionamiento la planta de procesamiento definitiva, diseñada para manejar hasta 45.000 barriles diarios. En ese contexto, la adhesión al RIGI aparece como una herramienta clave para asegurar previsibilidad fiscal, estabilidad cambiaria y reglas claras para una inversión intensiva en capital y de largo plazo.
Mirada VMO
El movimiento de Pampa Energía confirma una tendencia clara en Vaca Muerta: la etapa del shale masivo exige infraestructura propia y planificación de largo plazo. El RIGI se convierte así en un factor decisivo para destrabar proyectos que ya no dependen solo de la geología, sino de la capacidad de evacuar, procesar y exportar.
Rincón de Aranda empieza a posicionarse como uno de los desarrollos a seguir en el mapa petrolero neuquino, en un momento donde Vaca Muerta acelera y la competencia por escala, costos y eficiencia se vuelve cada vez más intensa.
Fuente: vmo