
Reforma laboral: Milei acelera en el Senado bajo máxima tensión sindical y operativo de seguridad
El oficialismo confía en los votos para convertir en ley el proyecto, mientras gremios y organizaciones sociales copan las calles y denuncian pérdida de derechos.
Por estas horas, el pulso político de Argentina late frente al Palacio Legislativo. El gobierno de Javier Milei busca sancionar definitivamente la reforma laboral en el Senado, en una jornada atravesada por movilizaciones sindicales, cortes de tránsito y un fuerte despliegue de seguridad.
El oficialismo asegura tener los números para ratificar la versión modificada del proyecto que regresó desde Diputados sin el controvertido artículo sobre licencias médicas. “Tenemos los votos”, repiten en los despachos libertarios. Afuera, la calle muestra otra temperatura.
La calle: paro, columnas sindicales y tensión
El Frente Sindical de Unidad (FRESU) convocó a un cese de actividades con movilización hacia el Congreso desde las 10 de la mañana. A la protesta adhieren gremios como la Asociación Trabajadores del Estado y sectores de la Central de Trabajadores Argentinos, junto a organizaciones sociales y agrupaciones políticas.
La columna principal partió desde Avenida de Mayo y Salta, en rechazo a lo que consideran una flexibilización que “profundiza la precarización laboral”. En paralelo, trabajadores de Fate realizaron cortes en la Autopista Panamericana como señal de advertencia ante cierres y despidos.
El Ministerio de Seguridad desplegó alrededor de 2.000 efectivos entre fuerzas federales y Policía de la Ciudad, con aplicación estricta del protocolo antipiquetes. Durante la mañana se registraron corridas y momentos de tensión en inmediaciones del Congreso y en la zona del Obelisco.
El debate legislativo: números asegurados y agenda ampliada
La reforma laboral ya había obtenido media sanción en el Senado semanas atrás. La modificación introducida en Diputados obliga ahora a la Cámara alta a optar entre insistir con el texto original o convalidar la versión corregida. En el oficialismo descuentan que prevalecerá esta última opción.
La sesión forma parte del cierre de las extraordinarias y comparte agenda con otros proyectos sensibles, como el Régimen Penal Juvenil y recientes reformas ambientales.
En ese marco, el Senado también otorgó media sanción a cambios en la Ley de Glaciares, reabriendo el debate sobre la protección de zonas periglaciares y la expansión minera, una discusión que impacta de lleno en provincias cordilleranas y en el esquema productivo del país.
Libertad de prensa en discusión
La jornada política llega precedida por otra controversia: la decisión del Gobierno de impedir que periodistas acreditados ocupen los palcos del recinto durante la Asamblea Legislativa. El Círculo de Periodistas Parlamentarios cuestionó la medida y denunció falta de respuestas institucionales.
No es la primera vez que ocurre bajo la gestión Milei, que ha mantenido una relación tensa con la prensa desde el inicio de su mandato.
El trasfondo económico
La reforma laboral se inscribe en un contexto de recesión, caída del empleo formal y aumento de la informalidad. Desde el oficialismo sostienen que la iniciativa apunta a “modernizar” el mercado de trabajo, reducir litigiosidad y promover la contratación privada.
Desde el arco sindical, en cambio, advierten que el país ya atraviesa niveles de informalidad cercanos al 50% y que una flexibilización podría agravar el deterioro salarial y la pérdida de derechos adquiridos.
Lo que se juega
Más allá del resultado legislativo —que en Casa Rosada dan por seguro— la jornada expone una postal clara: el Gobierno mantiene capacidad parlamentaria, pero enfrenta una conflictividad social en aumento.
El interrogante que queda abierto no es solo jurídico, sino político y económico: si la reforma logrará dinamizar el empleo registrado o si se convertirá en un nuevo frente de tensión en un país donde la estabilidad social depende, en buena medida, del delicado equilibrio entre ajuste fiscal, actividad productiva y paz en la calle.
Fuente: vmo