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Rio Tinto acelera la apuesta por el litio argentino

US$ 1.400 millones y 25.000 toneladas más desde Catamarca.

Rio Tinto acelera la apuesta por el litio argentino

US$ 1.400 millones y 25.000 toneladas más desde Catamarca.

La inauguración de Fénix 1B y Sal de Vida marca un nuevo capítulo para la minería argentina. Las dos instalaciones sumarán 25.000 toneladas anuales de capacidad de producción de carbonato de litio equivalente y elevan a unas 100.000 toneladas la capacidad nominal de Rio Tinto en el país. El desafío ahora será convertir las inversiones en empleo, proveedores locales, infraestructura y desarrollo regional.

La minería argentina acaba de sumar un nuevo capítulo en su carrera por posicionarse entre los grandes proveedores mundiales de minerales estratégicos. En el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca, Rio Tinto puso en escena dos proyectos que reflejan la dimensión que está alcanzando la industria del litio: la expansión Fénix 1B y la nueva operación Sal de Vida.

Las dos iniciativas representan una inversión conjunta cercana a los US$ 1.400 millones y permitirán incorporar 25.000 toneladas anuales adicionales de capacidad de producción de carbonato de litio equivalente.

El presidente Javier Milei encabezó la inauguración y utilizó el acto para defender el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), destacar el papel de las empresas privadas y presentar a la minería como uno de los motores de la transformación económica argentina.

Pero detrás del acto institucional hay un dato que merece especial atención: una de las principales compañías mineras del mundo está ampliando su presencia en el país con proyectos de gran escala, en un momento en que el litio se convirtió en un recurso estratégico para la industria tecnológica, las baterías y el almacenamiento de energía.

Dos proyectos que amplían la capacidad minera de Argentina

Las nuevas instalaciones corresponden a dos operaciones ubicadas en el Salar del Hombre Muerto, una de las zonas históricas de producción de litio del país.

Fénix 1B forma parte de una operación que comenzó a producir en 1997 y que fue pionera en el desarrollo del litio argentino. Con esta expansión, la capacidad de producción de Fénix llega a unas 40.000 toneladas anuales, incorporando tecnología de extracción directa de litio (DLE).

La inversión informada para esta etapa fue de aproximadamente US$ 531 millones y el proyecto obtuvo la aprobación del RIGI en marzo de 2026.

Por su parte, Sal de Vida incorpora una capacidad inicial de 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio. La iniciativa demandó una inversión cercana a los US$ 700 millones y utiliza un sistema de evaporación de salmuera.

La suma de las nuevas capacidades explica las 25.000 toneladas anuales adicionales anunciadas durante la inauguración: unas 10.000 correspondientes a Fénix 1B y 15.000 de Sal de Vida.

Con estas operaciones y su participación en Olaroz, Rio Tinto alcanza una capacidad nominal conjunta cercana a las 100.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente en Argentina.

Rincón: el próximo salto de Rio Tinto en el país

La estrategia de crecimiento de la compañía no termina en Catamarca. En Salta, el proyecto Rincón representa la próxima gran apuesta de Rio Tinto para ampliar su producción.

La iniciativa recibió la aprobación del RIGI en mayo de 2025, con una inversión anunciada de US$ 2.500 millones. El plan contempla una primera etapa de 3.000 toneladas anuales y una expansión posterior de otras 57.000 toneladas, con el objetivo de alcanzar una capacidad de 60.000 toneladas anuales.

La compañía prevé iniciar la producción en 2028 y utilizar tecnología de extracción directa de litio.

Si se concretan las expansiones anunciadas, Rio Tinto podría alcanzar una capacidad productiva cercana a las 160.000 toneladas anuales en Argentina.

La magnitud de ese objetivo permite dimensionar la importancia que está adquiriendo el país dentro de la estrategia global de la minera. Ya no se trata solamente de mantener operaciones históricas, sino de construir una plataforma productiva capaz de abastecer una demanda internacional creciente.

El RIGI y la competencia por atraer inversiones

Durante el acto, Milei puso al RIGI en el centro de su discurso. El Presidente sostuvo que el régimen ofrece condiciones de previsibilidad fiscal, aduanera y cambiaria para inversiones que requieren grandes desembolsos y largos períodos de desarrollo.

También afirmó que el esquema acumula proyectos aprobados y en evaluación por montos millonarios, y lo presentó como una herramienta para acelerar la llegada de capitales.

En el caso de Rio Tinto, la compañía ya había incorporado Rincón al régimen y obtuvo posteriormente la aprobación para Fénix 1B.

La discusión sobre el RIGI, sin embargo, no termina en el volumen de inversiones anunciado. También incluye el análisis de sus beneficios fiscales, las condiciones otorgadas a las empresas y el impacto económico que efectivamente queda en las provincias.

Para las regiones mineras, el indicador decisivo no debería ser solamente cuánto capital ingresa, sino qué capacidad productiva, empleo, infraestructura y desarrollo empresarial se construyen a partir de ese capital.

Proveedores argentinos: dónde se juega el derrame de la minería

Uno de los aspectos destacados durante la inauguración fue la participación de empresas nacionales en la cadena de proveedores.

Según las cifras expuestas por el Gobierno, el proyecto Fénix 1B adjudicó aproximadamente US$ 310 millones a proveedores argentinos, equivalentes al 99% del valor comprometido. De ese monto, unos US$ 153 millones correspondieron a empresas catamarqueñas.

También se informó que 411 de los 413 proveedores vinculados con el proyecto son argentinos.

Esos números muestran una dimensión fundamental de la actividad minera: una operación de gran escala necesita mucho más que una planta de procesamiento. Requiere transporte, mantenimiento, construcción, servicios industriales, electricidad, logística, alimentación, alojamiento, seguridad y asistencia técnica.

La oportunidad para las empresas regionales consiste en incorporarse a esa cadena con capacidad de respuesta, calidad, tecnología y cumplimiento de estándares cada vez más exigentes.

El desafío es evitar que la participación local se limite a contratos puntuales durante la construcción. La verdadera consolidación de una cadena de valor ocurre cuando las empresas de la región pueden sostener servicios durante la operación, capacitar personal, incorporar tecnología y desarrollar nuevas capacidades.

Infraestructura y comunidades: la otra dimensión de la inversión

El desarrollo del litio se produce en territorios donde la distancia, la altura y las condiciones geográficas imponen dificultades adicionales.

Por eso, la infraestructura resulta determinante. Durante su discurso, Milei mencionó obras vinculadas con salud, tratamiento de efluentes, rutas, electrificación y capacitación, asociadas al trabajo entre la compañía, las autoridades provinciales y las comunidades.

Entre las iniciativas enumeradas se encuentran mejoras en la ruta 43, un centro de salud en El Peñón, obras de tratamiento de efluentes y la electrificación de Ciénega Redonda, que permitiría llevar energía a unas 50 familias.

Son inversiones que deben evaluarse por su ejecución y por los beneficios concretos que produzcan para la población. El desarrollo minero necesita convivir con las comunidades, responder a sus necesidades y dejar capacidades que permanezcan más allá de cada proyecto.

La minería puede transformar la economía de una región, pero ese proceso requiere planificación, controles ambientales, infraestructura pública y participación de los habitantes de los territorios donde se desarrolla la actividad.

Litio, tecnología y transición energética: Argentina busca un lugar en el mercado global

El litio se convirtió en un insumo estratégico para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético. La demanda internacional y la competencia por asegurar el abastecimiento explican el interés de grandes compañías por ampliar sus operaciones en Sudamérica.

Argentina cuenta con recursos importantes y con proyectos en distintas etapas de desarrollo, especialmente en Catamarca, Salta y Jujuy.

La expansión de Rio Tinto fortalece esa posición, aunque el crecimiento de la producción también dependerá de los precios internacionales, la evolución de la demanda, la tecnología utilizada, los costos operativos y la capacidad de desarrollar infraestructura.

La competencia no se limita a extraer más toneladas. También incluye mejorar los procesos, utilizar eficientemente el agua y la energía, reducir impactos ambientales y construir relaciones de largo plazo con las comunidades.

El desafío: que los millones invertidos se conviertan en desarrollo argentino

La inauguración de Fénix 1B y Sal de Vida representa una señal importante para el sector minero. Una inversión conjunta de US$ 1.400 millones y 25.000 toneladas adicionales de capacidad productiva refuerzan el posicionamiento de Argentina en el mercado internacional del litio.

Pero el verdadero resultado de esta expansión deberá medirse con el tiempo: cuántos empleos se sostienen, cuántas empresas locales logran crecer, cuánto exporta el país, qué infraestructura queda y qué beneficios concretos reciben las comunidades.

La minería argentina tiene una oportunidad histórica. El desafío es que el crecimiento de sus grandes proyectos no quede reducido a cifras de inversión o toneladas producidas.

El litio está en la Puna, las inversiones llegan desde el mundo y la oportunidad está en construir una industria capaz de generar valor dentro de la Argentina.

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Fuente: vmo

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