
Riqueza oculta
Argentina tiene un potencial de 3,3 millones de toneladas de tierras raras, pero la producción y la exploración siguen en cero.
Un informe oficial de la Secretaría de Política Económica cuantificó por primera vez el potencial de estos minerales críticos en el país. Pese a contar con más de 190.000 toneladas identificadas y proyecciones geológicas masivas mediante simulaciones, el sector padece una parálisis total de proyectos avanzados en un mercado global monopolizado por China.
El mapa de los minerales críticos para la transición energética global sumó un nuevo capítulo estratégico para la Argentina. En sintonía con el interés inversor que despiertan sectores consolidados como el shale de la Cuenca Neuquina o el litio del NOA, un relevamiento de la Dirección Nacional de Estudios Regionales y de Cadenas de Valor le puso por primera vez cifras oficiales al potencial de tierras raras en el territorio nacional.
El documento revela que el país posee 190.395 toneladas identificadas de óxidos de tierras raras. No obstante, mediante modelos matemáticos y simulaciones geológicas llevadas a cabo por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), el potencial estimado total se eleva hasta las 3.327.200 toneladas. La enorme brecha entre ambas cifras expone la gran contradicción del sector: existe una riqueza subsuperficial relevante, pero la actividad concreta de exploración y explotación comercial se encuentra totalmente paralizada.
1. El mapa geográfico de los recursos identificados
El volumen identificado formalmente hasta el momento es calificado por las propias autoridades como escaso, dado que surge de hallazgos previos y no de campañas de perforación recientes. Actualmente, los depósitos medidos se concentran en un puñado de provincias:
- San Luis (54,4% del total): Lidera la estadística nacional gracias al yacimiento Rodeo de los Molles. En este sitio, las tierras raras se encuentran contenidas en estructuras de fenita del batolito de Las Chacras, asociadas con uranio y torio, principalmente dentro de minerales como britholita, allanita y bastnaesita. El depósito cuenta con 100.000 toneladas acumuladas y ostenta una ley del 2,10%, la más alta de la que se tenga registro cuantificado en el país.
- Río Negro (22,3% del total): Se ubica en el segundo escalón del recurso medido, concentrado en el área de Sierra Grande.
- Salta (18% del total): Completa el podio de las regiones con mayores recursos identificados, encabezada por el proyecto La Aurelia.
- Otras regiones: Distritos como Buenos Aires, Córdoba, Jujuy y San Juan aportan registros menores. Asimismo, se detectó la presencia de costras de ferro-manganeso con leyes de tierras raras en la Plataforma Continental Argentina.
Sin producción desde el siglo pasado: La única producción de minerales de tierras raras registrada en la historia argentina ocurrió entre 1954 y 1956. En ese trienio se recuperaron apenas 1.010 kilos de monacita en la mina Teodesia, ubicada en la localidad de Valle Fértil, provincia de San Juan. Desde aquel entonces, las extracciones comerciales permanecen en cero.
2. Las carbonatitas: la clave del potencial simulado
El grueso de las 3,3 millones de toneladas estimadas por el SEGEMAR no proviene de los yacimientos tradicionales, sino de estructuras geológicas denominadas carbonatitas, asociadas comúnmente a los elementos de mayor cotización comercial en el mercado internacional.
| Región Geológica | Potencial Simulado (Toneladas) | Provincias Involucradas |
|---|---|---|
| Carbonatitas de las Sierras Pampeanas | 1.760.000 | San Luis, Córdoba y Santiago del Estero |
| Carbonatitas de la Mesopotamia | 1.520.000 | Misiones y Corrientes |
A pesar del enorme volumen que dibujan las simulaciones en estas dos regiones —explicando casi la totalidad del potencial proyectado—, el informe reconoce que la falta de campañas exploratorias de campo impide, por ahora, transformar estas proyecciones teóricas en recursos medidos y comerciales.
3. El monopolio de China y la disparada de los precios
Las tierras raras se volvieron indispensables para la industria de la electromovilidad y los sectores tecnológicos de punta. Estos elementos resultan vitales para la fabricación de imanes permanentes destinados a motores de vehículos eléctricos y turbinas eólicas, además de la producción de baterías, sistemas de refrigeración e iluminación.
De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el mercado global exhibe una concentración extrema: China domina el 91% de la refinación mundial de tierras raras y el 94% de la fabricación de imanes permanentes, controlando el eslabón de mayor valor de la cadena.
Esta hegemonía, combinada con inventarios globales ajustados y las restricciones comerciales cruzadas entre Beijing y Washington, impactó de lleno en las cotizaciones. El óxido mixto de neodimio-praseodimio promedió los u$s 109,1 por kilo entre enero y abril de 2026, consolidando una fuerte suba interanual del 84,7%.
4. Herramientas listas, proyectos ausentes
El marco normativo local para captar capitales de riesgo está disponible. El Código de Minería garantiza la libre disponibilidad del recurso para los concesionarios, la Ley de Inversiones Mineras otorga estabilidad fiscal por 30 años y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) suma beneficios adicionales para obras de gran escala, manteniendo su ventana de adhesión abierta hasta julio de 2027. Incluso, la Argentina forma parte del selecto grupo de países que sellaron acuerdos de cooperación en minerales críticos con la administración de Washington.
Sin embargo, el eslabón faltante sigue siendo el salto de los papeles al terreno. Fuera del reciente convenio de prospección firmado por la provincia de La Rioja con la empresa estadounidense American Minerals y la estatal EMSE (con soporte técnico del SEGEMAR), el país carece de un pipeline con proyectos en etapas de exploración avanzada o factibilidad económica. La distancia entre las simulaciones teóricas y la realidad de los campamentos mineros resume el presente de este recurso estratégico: un gigante geológico que todavía no logra despertar.
Fuente: VMO