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Salarios en caída y empleo en riesgo: la otra cara del modelo económico

Salarios en caída y empleo en riesgo: la otra cara del modelo económico.

Salarios en caída y empleo en riesgo: la otra cara del modelo económico

Salarios en caída y empleo en riesgo: la otra cara del modelo económico.

Mientras el Gobierno de Javier Milei insiste en ordenar las cuentas públicas, en la calle el termómetro marca otra cosa: los salarios vuelven a perder contra la inflación y el empleo aparece cada vez más frágil.

Los últimos datos del INDEC confirman lo que muchos trabajadores ya sienten en el bolsillo. En enero de 2026, los salarios registrados subieron un 2%, pero los precios avanzaron un 2,9%. Es decir, una nueva caída del poder adquisitivo.

No es un dato aislado. Es parte de una tendencia.


El ajuste baja la inflación… pero también los ingresos

El Gobierno logró desacelerar algunas variables macroeconómicas, pero el costo empieza a hacerse visible en la microeconomía.

La ecuación es simple:

  • Paritarias pisadas
  • Inflación todavía activa
  • Menor margen de negociación sindical

Resultado: el salario pierde.

En términos interanuales, la situación es aún más clara. Mientras la inflación acumuló un 32,4%, los salarios privados crecieron 28,5%. Es una pérdida real cercana al 3%. Y en el sector público, el deterioro es mucho más profundo.

Pero el problema no termina ahí.


El factor silencioso: el miedo a perder el trabajo

En este escenario, el empleo juega un rol clave.

La caída de sectores como la industria, la construcción y el comercio —los grandes generadores de trabajo— está condicionando toda la dinámica salarial. Con menos oferta laboral, los sindicatos negocian desde una posición de debilidad.

El mensaje implícito es claro:
mejor un aumento bajo que quedarse sin trabajo.

Esto explica por qué las paritarias no logran recuperar poder adquisitivo. Y también por qué el salario dejó de ser el único problema: ahora comparte protagonismo con el temor al desempleo.


Una economía que enfría el consumo

Cuando el salario pierde, el consumo se retrae. Y cuando el consumo cae, la economía real se desacelera.

Es un círculo delicado:

  • Menos poder de compra
  • Menos ventas
  • Menos producción
  • Más riesgo de despidos

Este esquema ya empieza a verse en distintos sectores productivos, donde la actividad se sostiene con dificultad.


El impacto en el corazón productivo: energía y Vaca Muerta

En el caso del sector energético, la situación es más compleja.

Por un lado, Vaca Muerta sigue creciendo y atrayendo inversiones.
Por otro, el resto de la economía —incluyendo proveedores, pymes y servicios asociados— empieza a sentir el enfriamiento.

Esto genera una Argentina de dos velocidades:

  • Un núcleo energético dinámico
  • Un entramado productivo tensionado

El riesgo es que esa brecha se profundice.


El dato que preocupa: el cambio de prioridades sociales

Las encuestas ya muestran un cambio de clima.

Hoy, la preocupación central de los argentinos no es solo la inflación.
Son los salarios bajos y la falta de empleo.

Cuando eso ocurre, el contrato social empieza a tensionarse.


¿Hasta dónde aguanta el modelo?

El desafío del Gobierno no es menor.

Lograr equilibrio fiscal es una condición necesaria, pero no suficiente.
Sin recuperación del ingreso y sin estabilidad laboral, el modelo pierde sustento social.

La historia económica argentina es clara en este punto:
ningún programa se sostiene en el tiempo si no mejora la vida cotidiana.


Conclusión: la economía real empieza a hablar

Los números macro pueden ordenar expectativas.
Pero es el bolsillo el que define el rumbo político y social.

Hoy, los datos muestran una señal concreta:

  • Salarios en retroceso
  • Empleo en tensión
  • Consumo debilitado

La pregunta ya no es si el ajuste funciona en términos fiscales.

La verdadera pregunta es otra:
¿cuánto tiempo puede sostenerse sin recuperación del ingreso real?

Fuente: vmo

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