
SANTA CRUZ VUELVE A PERFORAR
Después de más de dos años y medio sin actividad de perforación, el equipo 001 de Compañía General de Combustibles comenzó a operar en Cañadón León.
Para los petroleros santacruceños, el regreso de un perforador representa mucho más que la puesta en marcha de una máquina: implica pozos, servicios, movimiento y la posibilidad de recuperar continuidad laboral.
Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline
Durante los últimos años, Santa Cruz vivió una de las etapas más difíciles de su historia petrolera reciente.
La menor actividad de perforación, la caída de inversiones y la pérdida de continuidad laboral fueron debilitando progresivamente a una industria que durante décadas tuvo al petróleo como uno de los principales motores de su economía.
Ahora aparece una señal diferente.
Un equipo de perforación volvió a trabajar en territorio santacruceño.
El equipo 001 de Compañía General de Combustibles (CGC) comenzó a operar en el yacimiento Tres Picos, en el área de Cañadón León, después de más de dos años y medio sin actividad de perforación en la provincia.
Y aunque un solo perforador no alcanza para hablar de una recuperación definitiva, sí permite comenzar a medir un posible cambio de tendencia.

UN PERFORADOR ES MUCHO MÁS QUE UNA MÁQUINA
La importancia del equipo no está solamente en la torre de perforación.
Cada pozo moviliza una cadena de servicios.
Transporte.
Cementación.
Fluidos.
Control de sólidos.
Herramientas.
Mantenimiento.
Logística.
Combustibles.
Alimentación.
Hotelería.
Servicios ambientales.
Personal especializado.
Por eso, cuando un perforador vuelve al campo, la actividad comienza a derramarse sobre una parte mucho más amplia de la economía petrolera.
Ese es precisamente uno de los puntos destacados por el Sindicato Petrolero, Gas Privado y Energías Renovables (SIPGER), cuyo secretario general, Rafael Güenchenen, recorrió las instalaciones junto al secretario adjunto Nallib Rivera y otros integrantes de la conducción sindical.
LA BATALLA POR RECUPERAR LOS PUESTOS DE TRABAJO
El regreso de la perforación también tiene una dimensión laboral.
Según lo expresado por el sindicato, existen trabajadores que permanecieron durante más de un año en situación de stand by.
Para ellos, la puesta en marcha del equipo representa la posibilidad de volver a tener actividad, turnos y continuidad laboral.
Güenchenen planteó que el proceso fue trabajado durante meses con la operadora y señaló que el objetivo fue encontrar alternativas que permitieran mejorar las condiciones operativas y recuperar actividad.
La discusión, en definitiva, vuelve a ser la misma que atraviesa a buena parte de la Patagonia petrolera:
sin inversión no hay perforación; sin perforación se reducen los servicios; y cuando los servicios pierden actividad, el empleo comienza a quedar expuesto.
SANTA CRUZ NECESITA MÁS DE UN EQUIPO
Aquí aparece el verdadero desafío.
La puesta en funcionamiento del equipo 001 es una buena noticia, pero no alcanza por sí sola para cambiar el escenario provincial.
El propio dirigente sindical lo planteó en esos términos: representa un comienzo, pero todavía queda mucho por recuperar.
Santa Cruz necesita que esa señal se multiplique.
Más equipos.
Más pozos.
Más inversión.
Más servicios.
Mayor producción.
Y, fundamentalmente, continuidad.
La industria petrolera no se recupera con una operación aislada. Se recupera cuando las empresas pueden proyectar varios años de actividad y los trabajadores pueden recuperar previsibilidad.
CGC, PAE Y LOS NUEVOS JUGADORES
El escenario santacruceño comienza a mostrar distintos movimientos.
Desde el SIPGER mencionaron avances vinculados con CGC, la recuperación de trabajadores de Quintana, el desarrollo de Crown Point y acuerdos alcanzados con Pan American Energy (PAE).
Son movimientos diferentes, pero tienen un punto en común:
volver a poner capital y actividad sobre los yacimientos.
Para Santa Cruz, esto resulta particularmente relevante porque la provincia necesita recuperar competitividad frente a otras cuencas que están concentrando inversiones.
Mientras Vaca Muerta acelera la producción y atrae capital internacional, el desafío de las cuencas maduras como el Golfo San Jorge y los yacimientos santacruceños pasa por encontrar nuevas formas de extender la vida productiva de sus recursos.
EL OTRO GRAN DESAFÍO: D-129 Y PALERMO AIKE
La mirada hacia adelante no está puesta solamente en los yacimientos convencionales.
Santa Cruz también tiene dos nombres que pueden modificar su futuro energético:
la formación D-129 y Palermo Aike.
Palermo Aike, particularmente, aparece como uno de los grandes activos no convencionales de la provincia.
El potencial de estas áreas abre una pregunta estratégica:
¿Puede Santa Cruz construir una nueva etapa petrolera combinando la recuperación de sus yacimientos convencionales con el desarrollo de sus recursos no convencionales?
La respuesta dependerá de inversión, infraestructura, costos, tecnología y resultados exploratorios.
Pero existe una certeza: la provincia necesita volver a perforar para recuperar actividad y, al mismo tiempo, preparar el próximo salto productivo.
EL PETRÓLEO PATAGÓNICO NO PUEDE QUEDAR FUERA DEL NUEVO MAPA ENERGÉTICO
La Argentina está entrando en una nueva etapa hidrocarburífera.
Vaca Muerta lidera el crecimiento y concentra buena parte de las inversiones.
Pero el desarrollo energético argentino no debería reducirse exclusivamente a Neuquén.
Santa Cruz, Chubut, Río Negro y otras provincias productoras todavía tienen infraestructura, trabajadores especializados, empresas de servicios y décadas de conocimiento acumulado.
La cuestión es cómo volver a poner esos activos en funcionamiento.
En ese contexto, que un perforador vuelva a trabajar en Santa Cruz tiene un valor que supera ampliamente al equipo en sí mismo.
Es una señal.
Una pequeña señal dentro de un desafío mucho más grande.
EL PRIMER POZO DESPUÉS DEL PARATE
El equipo 001 de CGC no resuelve por sí solo la crisis de la actividad petrolera santacruceña.
Pero puede convertirse en una imagen representativa de algo que la provincia necesita desesperadamente:
volver a perforar.
Porque cuando un perforador se instala en un yacimiento, detrás de esa torre aparecen trabajadores, camiones, empresas de servicios, proveedores, logística y actividad económica.
Y cuando ese proceso se sostiene en el tiempo, aparecen nuevos pozos y eventualmente más producción.
Por eso, en Santa Cruz, el verdadero desafío comienza ahora.
Que el primer perforador no sea una excepción.
Que sea el primero de muchos.
Porque una provincia petrolera no recupera su futuro solamente produciendo el petróleo que ya tiene.
También necesita volver a buscar el petróleo que todavía está bajo tierra.
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Fuente: vmo