
Se enfría el respaldo social al ajuste
El humor social en Argentina empieza a mostrar señales de desgaste en torno al modelo económico impulsado por Javier Milei.
El clima social en la Argentina comienza a mostrar un giro silencioso pero profundo. A medida que avanza el programa económico de Javier Milei, crece la percepción de que el esfuerzo fiscal no está teniendo un correlato inmediato en el bolsillo de la gente, y eso empieza a erosionar uno de los pilares centrales del modelo: el respaldo social.
Un relevamiento de la consultora QSocial expone con claridad este cambio de tendencia. El 45% de los argentinos considera que el Gobierno debería priorizar el bienestar social incluso si eso implica resignar el equilibrio fiscal. En contraste, solo un 32% sostiene que el orden macroeconómico debe mantenerse aun a costa de un mayor deterioro en las condiciones de vida. El dato no solo es estadístico: es político.
Durante meses, el discurso del ajuste logró instalarse como un camino inevitable. Sin embargo, los números muestran que ese consenso empieza a resquebrajarse, especialmente en los sectores independientes, donde se define gran parte del escenario electoral. Allí, el 43% ya pide moderar la “motosierra”, mientras que apenas un 24% respalda su continuidad sin cambios.
El termómetro real: el bolsillo
Más allá de las discusiones técnicas, el dato más contundente está en la economía cotidiana. Solo el 26% de la población considera que su situación económica es buena. El resto se divide entre un 41% que la percibe como regular y un 33% que directamente la define como mala.
La lectura se agrava cuando se analiza la evolución: según la consultora D'Alessio IROL, el 65% de los argentinos siente que hoy está peor que hace un año. Y un 61% cree que la situación general del país también empeoró.
Este desfasaje entre la macroeconomía y la percepción social empieza a convertirse en el principal desafío del Gobierno. Porque mientras algunos indicadores agregados muestran señales de ordenamiento, la calle sigue marcando otra realidad: caída del consumo, presión sobre los ingresos y miedo creciente a perder el empleo.
Trabajo, el eje de la preocupación
El análisis de Monitor Digital aporta otra dimensión clave: la conversación social. Según sus estudios, el 57% de las menciones vinculadas a la economía giran en torno al trabajo. Muy por detrás aparecen temas como impuestos o déficit.
Esto confirma algo que en la industria energética conocemos bien: no hay relato macro que sostenga un modelo si no hay empleo, actividad y perspectiva de crecimiento real.
“La macro puede acomodarse, pero si el empleo y el consumo no reaccionan, el humor social no mejora”, advierten desde la consultora. Es una definición que hoy atraviesa a toda la economía argentina.
Una advertencia hacia adelante
El deterioro del humor social no implica necesariamente un cambio inmediato de rumbo, pero sí enciende una señal de alerta. De cara a 2027, el Gobierno necesita no solo estabilizar variables, sino también reconstruir expectativas.
Porque en definitiva, el verdadero equilibrio no es solo fiscal: es social. Y ahí es donde hoy se juega la sostenibilidad del modelo.
Para sectores estratégicos como Vaca Muerta, esto no es un dato menor. Sin estabilidad social, previsibilidad política y consumo interno, cualquier plan de crecimiento —por más robusto que sea en lo técnico— empieza a encontrar límites.
El mercado puede esperar. La gente, no tanto.
Fuente: vmo