
Sturzenegger adjudica el crecimiento a la gestión Milei y profundiza la grieta energética
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró el nuevo récord histórico de producción de petróleo alcanzado en octubre.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró el nuevo récord histórico de producción de petróleo alcanzado en octubre y aprovechó el hito para reforzar la narrativa oficialista: que el sector energético despega por la “liberación” de reglas y la retirada del Estado de la ecuación productiva.
Los números acompañan el mensaje. Según informó la Secretaría de Energía, la producción promedio llegó a 859.500 barriles por día, el valor mensual más alto desde que existen registros. El avance se explica, principalmente, por la expansión del shale en Vaca Muerta y por el marco regulatorio más favorable para la inversión privada.
La reinterpretación histórica del ministro
Sturzenegger comparó el presente con su paso por YPF en los años noventa. Recordó que en aquel momento el país producía alrededor de 800 mil barriles diarios y afirmó que la Argentina “tardó dos décadas” en recuperar ese nivel. Su mensaje fue directamente político:
“Luego vino la larga noche kirchnerista y recién ahora, 20 años más tarde, volvemos al punto de partida para superar el récord anterior. Se hace la luz”.
El posteo no solo celebró una estadística, sino que buscó fijar un relato: que el crecimiento reciente está estrictamente vinculado a la política energética de la gestión Milei, al ordenamiento macroeconómico y al giro promercado.
Vaca Muerta, el motor real del récord
Más allá de la disputa política, hay un dato técnico indiscutible: la mayor parte del salto productivo proviene del shale neuquino, que representa casi el 80% del incremento registrado en el último año.
Las operadoras —no solo YPF, sino también Vista, Shell, PAE, Pluspetrol y otras— mantienen planes agresivos de perforación, con eficiencia creciente y costos por pozo cada vez más bajos.
Los cuellos de botella ahora no están en la formación sino en la infraestructura: oleoductos, plantas de procesamiento y capacidad de evacuación hacia Chile y el Atlántico.
La política también juega
La lectura de Sturzenegger busca instalar una conclusión: el récord confirma que el enfoque desregulado y proinversión “funciona”.
Del otro lado, el kirchnerismo sostiene que Vaca Muerta despegó en 2017-2019, consolidó su curva de aprendizaje en 2020-2023 y que la tendencia es estructural, no producto de un cambio político reciente.
La discusión no es solo académica.
Define quién capitaliza políticamente una formación que será clave en la balanza energética y en la capacidad exportadora del país durante los próximos 20 años.
El desafío pendiente: monetizar la potencia productiva
El récord llega en un momento en el que la Argentina todavía no logra convertir su potencial energético en divisas estables:
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falta infraestructura de transporte
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la exportación aún depende de ventanas estacionales
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el mercado interno sigue atado a normas cambiantes
El ministro Milei y su equipo apuestan a que, con estabilidad regulatoria y tratados como el RIGI, Argentina pueda consolidar un sendero exportador de largo plazo, con proyectos como el oleoducto Vaca Muerta Sur y el Argentina LNG.
Una frase para el cierre
Más allá de la disputa política, el dato es contundente:
Vaca Muerta volvió a romper su propio techo y empuja al país a una nueva era energética.
La discusión de fondo será quién define las reglas del juego y cómo se reparten los beneficios entre Nación, provincias, empresas y trabajadores.
Fuente: vmo